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José Antonio Martínez Perallón

Fan incondicional de todas (o casi todas) las expresiones de cultura popular y conocedor de numerosos datos que queda bien repetir, aunque puede que no valgan para nada.

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Una mirada a las series por las que debes dejarte atrapar y de las que debes evitar.


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  • 22
    Abril
    2020

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    Alicante TV

    Picard inmortal

     

    Picard inmortal

    No se atrevieron a matarle. El capitán Jean Luc Picard (Patrick Stewart) ha salido relativamente indemne de su crepuscular regreso a la galaxia. ¿Es spoiler decir que el protagonista de la serie que lleva su nombre sobrevive al final? Es posible que sí lo sea. O no tanto, cuando ya se sabía que Picard había sido renovada para una segunda temporada. Nos la vendieron como la última gran aventura del legendario capitán de la saga Star Trek. Si en la última trilogía de Star Wars habíamos visto morir a los personajes que marcaron la infancia de toda una generación, no era de extrañar que en la franquicia de la competencia intentaran repetir la misma jugada. Toda la temporada ha estado marcada por un tono crepuscular, presentando al protagonista como una persona que ha quedado fuera de su tiempo y que decide salir de su retiro para embarcarse en una última aventura espacial. Picard no sólo ha conseguido sobrevivir a ella por los pelos, sino que la serie ha sentado las bases para que el personaje no pueda morir jamás. Algo que lo hace menos crepuscular de lo que parecía. ¿Tenían miedo los productores de que los fans les apedrearan si lo hacían? O a lo mejor han comprobado que su protagonista sigue en forma. 

    A pesar de rondar ya los ochenta años, Patrick Stewart cuenta con el suficiente carisma para llevar el peso de la serie. Las escenas de acción quedan reservadas para otros miembros más jóvenes del reparto, pero el actor se sigue comiendo la pantalla con cada una de sus apariciones. Con el giro final que ha tenido el desenlace de la temporada, los productores tienen el recurso perfecto para sustituir al actor por otro en caso de que ocurra algún imprevisto. Aunque personalmente creo que este spin off sin Patrick Stewart no tiene ningún sentido. Hay quienes reprochan a la serie tener un ritmo demasiado lento, pero creo que es el que debe de tener. No obstante que no desesperen los amantes de las batallas de naves espaciales, que tienen garantizadas escenas con efectos especiales espectaculares, muy alejados de aquellos que caracterizaron a la serie clásica de los años 60. También superan a los usados en los otros títulos de los noventa porque, admitámoslo, el ordenador en ellas cantaba demasiado.

    La primera temporada de Picard ha terminado hace ya un par de semanas en CBS All Acces, el servicio de suscripción de esta cadena, aunque en España puede verse a través de Amazon Prime. Para los trekies, la próxima cita en el calendario es la tercera temporada de Star Trek Discovey en Netflix, cuya fecha es una incógnita debido a la pandemia sanitaria del coronavirus. El rodaje ya estaba acabado y en estos momentos se trabajaba en los efectos especiales en postproducción. 

    La aparición de una joven misteriosa a la que persigue un grupo de asesinos y que parece ser hija de Data es el catalizador que impulsa a Picard a salir de su retiro y a vivir nuevas aventuras en la galaxia. Lo mejor de la serie han sido los cameos de los personajes de títulos anteriores de la franquicia. Algunos de ellos han sido de los que ponen la carne de gallina. De Data hablaremos más adelante, por lo que vamos antes con otros regresos. El reencuentro de Picard con Riker (Jonathan Frakes), su antaño fiel primer oficial, y con Deanna Troi (Marina Sirtis) fue muy emotivo. Con sorpresa incluida en el último episodio. Para la segunda temporada nos anuncian el fichaje de Levar Burton retomando a otra de las viejas estrellas de La nueva Generación, Geordi La Forge. El día menos pensado nos anuncian la vuelta de los Crusher.

    En esta primera temporada de Picard otro de los platos fuertes era la reaparición de la exborg 7de9 (Jeri Ryan) quien, a pesar de haberse incorporado a mitad de la serie, se erigió como una de las principales estrellas de Star Trek Voyager. Cada vez eran más los episodios que se centraban en ella, obviando al resto de los secundarios del Voyager, incluso a la capitana Janeway (Kate Mulgrew). Hubo reproches de que sus uniformes demasiado ceñidos fueron el truco barato de los productores para atraer a la audiencia. La recuperación de su personaje en Picard había sido mostrado hasta la saciedad en los trailers para atraer al fandom, porque ambos nunca habían coincidido en pantalla. Y tenían en común su paso por el colectivo borg. Además hay que añadir que 7de9 ha evolucionado mucho en su regreso. De su antigua frialdad casi vulcaniana, hemos pasado a una Siete mucho más humana y que sabe reaccionar con cierto apasionamiento ante las situaciones. Por un momento pareció que su vuelta no iba a ser cosa más que una aventura en el camino de los protagonistas, algo que hubiera sido decepcionante. Afortunadamente, la exborg regresa en el arco argumental final de la temporada. Hasta llega a asumir temporalmente el papel de reina del colectivo. 

    En cambio, decepcionante sí que fue el traer a otros antiguos borgs que pudieron salir de las garras del colectivo con el único pretexto argumental de matarlos a la primera de cambio. Puestos a recuperarlos, ¿era necesaria su muerte sin dejar que dieran un poco más de juego sus personajes? Aunque Hugh (Jonathan del Arco) se ha prodigado más y se le dio una muerte heroica, no se termina de explicar qué ha sido de él durante todos estos años y por qué conoce tanto a unos personajes con los que nunca le habíamos visto en pantalla. En cambio, bastante lamentable fue la desaparición de Icheb (Manu Intiraymi), el pupilo de 7de9, que sólo aparece unos pocos segundos en Picard para ser asesinado. Una escensa que sólo sirve para inflamar las ansias vengativas de su mentora. 

    Puestos a rescatar a otras formas de vida sintéticas del pasado de la franquicia, no hubiera estado mal que se acordaran del Doctor (Robert Picardo), ese holograma médico de emergencia que atendía a la población de la Voyager y que desarrolló su propia personalidad hasta convertirse en una verdadera forma de vida. Fue otro robaescenas que se consolidó como uno de los personajes fundamentales de Voyager ¿No hubiera sido también una frikada que se trajeran de vuelta a otro personaje holográfico fijo de la saga como Vic Fontaine (James Darren) que se incorporó a las temporadas finales de Espacio Profundo 9? Era un cantante a lo Frank Sinatra que actuaba en una recreación virtual de un casino de Las Vegas a donde iban los protagonistas a divertirse para desconectar de los problemas en la estación espacial. Tuvo hasta su propia versión en el Universo Espejo, realidad alternativa que volvió al primer plano durante la primera temporada de Star Trek Discovery. Aunque el actor tiene mucha más edad que Picard y no sé si estará para muchos trotes.

    Pero sobre todo, lo que muchos de los seguidores de la serie esperaban era la resurrección de Data (Brent Spiner). El personaje moría heroicamente en Star Trek Nemesis, la película que puso fin a las aventuras de los protagonistas de La nueva generación en la gran pantalla. El desenlace dejaba los suficientes cabos sueltos para augurar su vuelta. Los trailers de la serie de Picard prometían que así iba a ser. Diecisiete años después aquella historia inconclusa se iba a retomar. Pero al final todo ha sido para que Data vuelva a sacrificarse por la vida de su capitán. Toda la búsqueda que se ha desarrollado en esta temporada ha servido para que nos despidamos, al parecer, definitivamente del personaje. Aunque aquí también se las apañan para que el actor pueda seguir apareciendo de manera que no haya que justificar su envejecimiento. Un adiós que al menos ha servido para que los dos viejos amigos puedan zanjar sus asuntos pendientes y pasar página. Data vuelve a morir, aunque sea en una simulación virtual donde se almacenaba su consciencia. En el proceso, Picard recupera las ganas de vivir. Vuelve a sentir esa pasión que parecía apagada por la pérdida.

    Picard ha tenido que hacer equilibrios entre el despertar la nostalgia de los viejos fans y atraer a nuevos seguidores. No sé, pero yo me quedo con las escenas nostálgicas antes que con las protagonizadas por los nuevos personajes. De no ser por estas apariciones de viejos conocidos, casi tendría la sensación de que esto no es mi Star Trek, que me lo han cambiado. Pero asumo que no soy el único público potencial de la serie. Me parece como sacado de la manga que el verdadero enemigo sea una sociedad secreta romulana creada para combatir una vieja profecía sobre un destructor de origen sintético que subyugará un día a toda la galaxia y de la que no habíamos oido hablar hasta ahora. Hay toda una serie de situaciones y personajes que me suenan a chino, a pesar de que he visto absolutamente todos los episodios de todas las series. Siendo un poco extremista, diría que las escenas con los nuevos personajes eran cosas que me molestaban para poder seguir disfrutando del reencuentro con mis viejos amigos. Pero hay que admitir que es muy de Picard eso de tomar partido en un conflicto para defender al más debil frente al poderoso. El reencuentro ha estado bien pero, para mi, el mejor final de Star Trek La nueva generación sigue siendo aquel con el que cerró su séptima y última temporada. De alguna manera, Netflix se habrá visto beneficiada con esta serie de la competencia al haber causado que nuevos fans se acerquen para conocer el glorioso pasado de su protagonista.

     

     

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