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Blog A Sotavento - Manuel  Pamies Andreu

Manuel Pamies Andreu

Colaborador de INFORMACIÓN durante más de tres décadas. Interesado siempre por lo que pasa alrededor.

Sobre este blog de Vega Baja

Torrevieja, ayer y hoy.


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  • 02
    Diciembre
    2015

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    Alicante Vega Baja

    Ayudas y dádivas

     

    Un cementerio. Esa ha sido la impresión general de la imagen ofrecida por Torrevieja desde mediados del pasado mes de octubre hasta la fecha. Es de esperar que con fiestas patronales y oropeles del periodo navideño cambie esta triste estampa.

    En tales circunstancias son de agradecer las iniciativas de colectivos locales como comerciantes y hosteleros con el fin de sacarse de la manga eventos para ofrecer alicientes a los habitantes de esta ciudad y su entorno.

    Si como punto de partida aceptamos el final de la crisis económica, llegamos a una conclusión: A partir de ahora no nos quedará más remedio que aceptar la pérdida irrecuperable del poder adquisitivo, y todo un rosario de mejoras sociales ninguneadas.

    Si añadimos vivir en una Torrevieja sobredimensionada durante los años de pujanza económica a base de pelotazos, ladrillazos y dinero fácil, se puede llegar a la conclusión de que sobran establecimientos por doquier.

    Las salinas y la pesca dejaron de ser el motor económico de los torrevejenses y ahora sólo nos quedan los servicios. Con un agravante, por cierto, fomentado con mimo por más de 25 años de gobierno del PP en el Ayuntamiento: Las subvenciones municipales para organizar cualquier campaña.

    En realidad digo PP porque sus componentes han sido quienes durante tanto tiempo nos han gobernado, porque mirando fuera del término torrevejense ha ocurrido lo mismo en municipios regidos por partidos políticos de distinto signo.

    Una de las veces que oí hablar al profesor de Geografía e Historia, Fernando Vera Rebollo, a poco de dar comienzo la crisis, vino a decir que esta sería larga y además cambiaría los hábitos a la hora de cosechar subvenciones. En definitiva, organismos y entidades deberían empezar a valerse, principalmente, de sus medios para sacar adelante iniciativas.

    Cambiar de actitud y mentalidad, para que cada palo aguante su vela, en un pueblo tan acostumbrado a las dádivas va a ser difícil, como lo es pasar de vivir muy bien a vivir menos bien.

    Al pentapartido gobernante en estos lares le va a acarrear muchos problemas (posiblemente también votos, aunque en un principio parezca que les dé igual), el articular las subvenciones,  otorgadas meses atrás hasta para cuando meaba mariquita.

    Los recortes en este capítulo, donde se pedía y la respuesta solía ser «lo que haga falta y que no os falte de ná», ya se vienen haciendo patentes en algunos colectivos que sin estar estructurados, ni tan siquiera como asociaciones, recibían anualmente alguna que otra ayudica o ayuda grande de las arcas municipales, justificadas como dicen que justificaba las cuentas el Gran Capitán.

    El exalcalde Pedro Ángel Hernández Mateo argumentaba siempre que para cualquier cosa «hacia falta máquina», es decir dinero. Está muy bien, como siempre se ha dicho, el ayudar a levantar una carga.

    Otra cosa es seguir dando dinero para que quienes lo reciben lo gestionen a su manera con el fin de que el peso lo lleven otros, todos los vecinos, y ellos colgarse medallas con menos valor que los marchamos de embutido barato. Como dicen que decía mi compadre Rafael El Gallo «hay gente pa tó».

     

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