07 de mayo de 2019
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Villafranqueza

El acusado de matar a un amigo por un perro aduce que «perdió el control»

Los familiares del fallecido se lanzan contra el furgón policial que trasladaba a juicio al detenido

06.05.2019 | 20:16
El acusado de matar a un amigo por un perro aduce que «perdió el control»

El procesado solo admite que dio un golpe a la víctima y asegura que después ya no recuerda nada de lo que pasó.

Tensión en el arranque del juicio por un crimen en Villafranqueza. Familiares y amigos del fallecido se lanzaron ayer contra el furgón policial cuando llegaba con el acusado a la Audiencia de Alicante, increpándole e insultándole. Algunos llevaban camisetas con la fotografía del joven asesinado con frases como «Siempre en nuestros corazones», o «Has sido fácil de querer, difícil de olvidar». Una joven del grupo fue apercibida por el magistrado cuando, al inicio del interrogatorio, exhibió una de las camisetas. Pasados estos primeros episodios el juicio continuó sin incidentes.

El fiscal pide 23 años para el acusado, mientras que la acusación particular que ejerce José Manuel Sánchez Ibarra para la familia del fallecido reclama 25. La defensa, que ejercita la letrada Raquel Sánchez, plantea que el forense detectó un trastorno paranoide en el acusado y que esa circunstancia reduce su responsabilidad. La vista arrancó ayer ante un jurado popular sin posibilidad de acuerdo. Las dos acusaciones plantearon que el acusado actuó con premeditación y que fue a buscar a la víctima al pub donde ocurrió el crimen sin que tuviera oportunidad de defenderse.

Los hechos ocurrieron el 25 de febrero de 2017 en un pub de Villafranqueza donde la víctima, Rafael P. L., estaba viendo un partido de fútbol con dos amigos. El acusado, Luis Ángel A. B., se le aproximó por la espalda y le apuñaló con un cuchillo de monte, atravesándole el corazón. Al caer al suelo, el procesado siguió acuchillándole y golpeándole en repetidas ocasiones. Aún así, la víctima consiguió ponerse de pie una última vez para alcanzar la salida donde finalmente se desplomó y el acusado le degolló.

Procesado y víctima habían sido amigos de «toda la vida», según las palabras del propio acusado. Algo pasó entre ellos poco antes del crimen, aunque los motivos no fueron del todo explicados. Un episodio de celos, viejos resentamientos... aunque la explicación que el acusado siempre ha dado es que culpaba al fallecido del hecho de que su perro se hubiera tragado una piedra y se encontrara al borde de la muerte. Hecho que la familia del fallecido niega rotundamente.

Lo mató porque quiso

«Lo mató porque quiso», aseguró ayer a este diario una tía de la víctima. La familia duda hasta de que el supuesto encuentro del acusado con la víctima en un parque días antes del crimen, momento en que sitúa el envenamiento del perro, hubiera ocurrido realmente. El procesado mantuvo varios enfrentamientos dialécticos con las acusaciones durante el interrogatorio. Aunque admitió el crimen, eludió en todo momento el responder con datos concretos cuando se le preguntaba por algún detalle. En este sentido, solo admitía que le dio un «golpe» a la víctima y que ya no recordaba nada más. El abogado de la acusación particular comenzó a preguntar quién fue entonces el autor de las puñaladas, «¿fueron los amigos?», «no y antes de que me lo pregunte la camarera tampoco fue». Al volver a insistir el letrado quién era entonces el autor, éste le respondió en tono irónico que habría sido «algún ente». En el juzgado de Instrucción, cuando le preguntaron por el origen de las cuchilladas, el acusado llegó a atribuírselas al forense.

Luis Ángel A. B. negó que hubiera entrado al pub buscando a Rafael, sino que solo iba a comprar tabaco. «Al verle sentado en una mesa, perdí el control. Me puse muy nervioso y lo ataqué», dijo. Sobre esta premeditación, tuvo un encontronazo con el fiscal al asegurar que «no vaya por ahí porque eso no lo va a conseguir probar nunca», a lo que el representante del Ministerio Público le replicó «no se preocupe, que de si algo se puede probar o no ya me ocupo yo».

Tras las puñaladas, el acusado huyó del bar en la bicicleta con la que había llegado y arrojó el cuchillo a un descampado. A continuación se dirigió a casa de su abuela, donde fue detenido. El procesado aseguró que fue allí a despedirse de ella porque tenía intención de ir a entregarse. Cuando el fiscal le preguntó si tenía la ropa manchada de sangre, el acusado le respondió que esa pregunta era «demagógica». «Sólo me puse una chaqueta porque me iba a entregar y sabía que en los calabozos haría frío», explicó. También dijo que tras ser arrestado llevó a los agentes al lugar donde arrojó el cuchillo.

El juicio sigue hoy con la declaración de los testigos.

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