05 de mayo de 2019
05.05.2019

El acusado de matar a cuchilladas a un joven en Villafranqueza padece trastornos paranoides

La defensa y la Fiscalía negocian un acuerdo antes del juicio al concluir los forenses que es semiimputable

04.05.2019 | 23:47
La Policía examina la escena del crimen la tarde en que ocurrieron los hechos.

El procesado estaría dispuesto a confesar el asesinato y pedir perdón a la familia del fallecido. El fiscal reclama una pena de 23 años de cárcel.

El juicio con jurado popular al acusado de asesinar a puñaladas a un joven en Villafranqueza podría cerrarse con un acuerdo, ya que el presunto homicida estaría dispuesto a reconocer los hechos y a pedir perdón a la familia de la víctima. La defensa, que ejercita la letrada Raquel Sánchez, está negociando un acuerdo con la Fiscalía apoyándose en un informe forense que concluye que el agresor padece un «grave trastorno de la personalidad», lo que merma su responsabilidad y por lo que es semiimputable por estos hechos. Esta enfermedad mental podría reducir la pena reclamada para el acusado, para quien el fiscal reclama 23 años de cárcel por asesinato con alevosía y ensañamiento. La acusación particular, que ejerce la familia del fallecido, reclama hasta 25 años de cárcel, la pena máxima.

Los hechos ocurrieron el pasado 25 de febrero de 2017 sobre las 18.00 horas en un pub del barrio alicantino de Villafranqueza, donde la víctima se encontraba sentado en una mesa junto a otros dos amigos viendo un partido de fútbol. Según el escrito de acusación de la Fiscalía, el acusado le abordó sin mediar palabra con un cuchillo de monte de grandes dimensiones le acuchilló sin que éste tuviera posibilidad de defenderse. La primera puñalada en el costado le hizo caer al suelo, donde el acusado continuó acuchillándole en repetidas ocasiones. La víctima consiguió levantarse para tratar de alcanzar la salida del local, pero el acusado le persiguió hasta asestarle una cuchillada en el cuello que le causó la muerte. Ninguna de las quince personas que se encontraban en ese momento en el local llegaron a intervenir para evitar la agresión.

El presunto móvil del crimen pudo que ser el acusado pensaba que el asesinado habría intentado envenenar a su perra dándole una piedra, una versión que se pone en duda, dados los antecedentes psiquiátricos del acusado. El acusado también culpaba a su víctima de las ideas suicidas que tenía.

La defensa por el momento no se ha pronunciado sobre los hechos, aunque su estrategia procesal es negar las acusaciones y pedir la absolución.

Sin embargo, con las conclusiones del informe psiquiátrico forense se está negociando un acuerdo con la Fiscalía. En dicho estudio, los forenses concluyen que el acusado actuó movido por una «idea paranoide reactiva». «Dicho trastorno se ha descompensado dando lugar a una reacción explosiva de gran agresividad y con escaso control emocional», concluye, para añadir que «la ansiedad y la intensa afectación emocional del acusado los días previos a los hechos le llevan a actuar con importante afectación de la voluntad, sin llegar a anular sus capacidades intelectivas y volitivas, por lo que desde el punto de vista médico legal debe ser considerado semiimputable».

El juicio está señalado para mañana lunes en la Audiencia Provincial. En el caso de que el acusado confesara los hechos y pidiera perdón a la familia del asesinado, la Fiscalía podría plantearse una rebaja en las penas que le solicitan.

El Ministerio Público no contaba con el informe forense en el momento en que presentó su escrito de acusación y tras las conclusiones que en él se exponen se podría plantear algún cambio.


Obsesionado con el envenamiento de su perro

Cuánto había de realidad en la historia que el acusado tenía en su cabeza antes del crimen es algo que nadie sabe. El procesado pensaba que la víctima había querido envenenar a su perro. Nadie sabe si esto era cierto o era un trastorno delirante. El detenido accedió al pub donde estaba la víctima con dos amigos. Inicialmente se dirigió a una camarera a la que pidió cambio para comprar tabaco e instantes después fue hacia la mesa donde estaban sentados tres amigos y cometió la agresión sin que nadie pudiera reaccionar.
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