23 de abril de 2019
23.04.2019

La economía alicantina crece en 3.400 empresas, pero los autónomos aún dominan el tejido productivo

Sin embargo, los autónomos aún dominan el tejido productivo - El 54,3% de las compañías provinciales sigue estando en manos de trabajadores por cuenta propia, lo que repite el modelo anterior a la crisis

22.04.2019 | 21:32
El polígono Canastell de San Vicente.

Los negocios con asalariados comienzan a ganar peso con la recuperación.

El tejido productivo de la provincia ha aprovechado los últimos años de recuperación económica para ganar tamaño, un factor determinante para afrontar los nuevos retos de la nueva economía, la internacionalización y la transformación digital. De las 3.484 nuevas compañías activas que se han sumado a la estructura empresarial alicantina entre 2017 y 2018, poco más de 1.500, es decir, más de un 43% tienen asalariados, según los datos comparativos del Directorio Central de Empresas (Dirce) de los dos últimos ejercicios y que publica anualmente el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En conjunto, la provincia tenía operativas el pasado año 138.964 compañías, frente a las 135.480 de doce meses antes y las 136.239 de 2009, uno de los peores años de la primera fase de la crisis. Sin embargo, pese a que se ha ido ganando dimensión, el músculo del tejido productivo sigue sustentándose en las pymes, micropymes y, sobre todo, en los negocios de autónomos, ya que estos últimos (75.459) representan el 54,3% del total de compañías. Y, además, el incremento de los mismos en 2018 fue de más de 1.960 empresas, es decir, el 56,3% del total del crecimiento provincial.

Reproducir el patrón

Un modelo que vuelve a reproducir el sistema predominante antes del largo periodo de crisis e, incluso, durante la peor etapa de la fase recesiva, «en que la opción de abrir un negocio como autónomo era la única vía de un trabajador que se quedaba sin empleo para seguir estando ocupado», sentenciaba Francisco Llopis, director de Estudios del Instituto de Estudios Económicos de Alicante (Ineca). Para Llopis, además, volver a repetir ese patrón «sería un error de cara al futuro, porque lo que tienen que hacer las empresas es ir aumentando su dimensión y buscar fórmulas de agrupación para afrontar los retos de la nueva economía», insistía el representante de Ineca.

«No deberíamos echar por la borda el avance que hemos tenido en los últimos tres años, de 2014 a 2018», reiteraba Llopis, refiriéndose al último informe de coyuntura de Ineca que revelaba que el tamaño de las empresas provinciales creció en ese periodo más que la media, un 11,8%, frente al 10,4% en España, aunque alertaba, igualmente, de que el volumen de las compañías en Alicante sigue siendo pequeño y necesitaría «mayor robustez» para ganar competitividad en un escenario tan globalizado. En este sentido, el presidente de Ineca, Rafael Ballester, manifestó durante la presentación del informe que sería conveniente «crear un cluster para facilitar competir en mercados más globales» con mayor fortaleza. Entre otras cosas, porque una estructura donde más de la mitad de los negocios está en manos de trabajadores por cuenta propia, sin asalariados, entrañaría cierta debilidad de cara a los nuevos desafíos. Además, de que la apertura de las empresas regentadas por un autónomo registran muchas fluctuaciones en las estadísticas, mucha volatilidad de altas y bajas, sobre todo en las actividades de comercio y hostelería, que suelen ser la primera opción de un desempleado para emprender.

Sin embargo,su estabilidad en el mercado depende de la evolución de la demanda, como se ha evidenciado durante los años de la reciente crisis. Al margen de esta circunstancia, Ineca considera que las administraciones deben dar más apoyo a las pymes y micropymes porque el tamaño es una desventaja para afrontar retos como la transformación digital.

Crecen las más pequeñas

Por otra parte, la radiografía que muestran los datos del Dirce es que los autónomos y las empresas de entre uno y cinco trabajadores, y de seis a diecinueve, son las que han experimentado en el último año los mayores crecimientos. Las microempresas con hasta dos empleados han sumado 765 negocios y los de tres a cinco, 305.

Unos avances que han significado que de las primeras estén operativas en la provincia más de 38.800 compañías y de las segundas, 13.317. Por su parte, las de entre 6 y 9 empleados y las de 10 a 19 han aumentado en más de 150. En total, Alicante cuenta con 8.750 empresas activas entre ambas franjas. Sin embargo, las que emplean a entre 20 y 49 personas sólo han ganado 87 nuevos negocios y las de entre 50 y 99, apenas 33.

Con estos crecimientos, las dos categorías suman poco más de 2.300 compañías. Inferior ha sido el crecimiento de las firmas de mayor volumen (de 100 a 500 empleados), que, como máximo han registrado siete nuevas aperturas. Y las de la franja de entre 550 y 999 trabajadores sólo han ganado una nueva empresa , al igual que las de entre 1.000 y 4.999. Entre las tres categorías en número de trabajadores reúnen poco más de 260 compañías. Mientras tanto, Alicante sigue teniendo desde los años de la crisis entre ocho y nueve compañías con el mayor número de empleados: de 1.000 a 4.999; y solo una de 5.000 o más. En cualquier caso, el avance más destacado entre las pymes y micropymes, con asalariados, y los menos significativos entre las de mayor volumen de mano de obra denotan «una polarización» de la estructura empresarial provincial. Igualmente, desde Ineca se apuntaba que al margen de la fórmula empresarial de los negocios de autónomos, existen otras posibilidades jurídicas, como las cooperativas de trabajo asociado, «que podrían fomentarse más» y que contribuirían a conformar un modelo con mayor fortaleza, destacaban desde Ineca.

Menos comercios y bancos

Por otra parte, la evolución por sectores en el último año sigue reflejando la debilidad que viene arrastrando la actividad del pequeño comercio, que, con 25.731 locales abiertos en la provincia, ha perdido 186, frente a los 102 que ha ganado el sector mayorista, que cerró el año con 13.030 sedes operativas. Tampoco se escapan del descenso de sedes los servicios financieros, que en 2018 contaban con 1.199 oficinas abiertas, que representan 58 menos que en el ejercicio anterior. Esta reducción de tamaño está directamente relacionada con el adelgazamiento en el número de sucursales que viene aplicando el sector financiero a nivel nacional.

El caso contrario es el del aumento que viene experimentando la actividad del ladrillo en los últimos años. Así, el repunte de la construcción se tradujo el pasado año en un crecimiento en el número de locales abiertos. En el caso de la construcción de edificios, se ha pasado de los 11.517 de hace dos años a los 12.000 de 2018. Es decir, 483 más. Y en el de la construcción especializada, de las 7.270 sedes, a las 7.924, según los mismos datos del Directorio de Empresas.

Más inmobiliarias

Y, paralelamente, las inmobiliarias también sumaron 634 nuevas aperturas el pasado año. De las 10.063 activas en 2017, el número de negocios de venta y alquiler de viviendas o locales se elevó hasta los 10.697. El crecimiento de esta actividad es una evidencia más de la consolidación de la recuperación del sector de la construcción, dado que cuando el ladrillo sufrió el duro ajuste y comenzó a reducir su actividad, las inmobiliarias fueron de los primeros negocios que empezaron a cerrar sus locales. También los servicios de arquitectura e ingeniería muestran estabilidad al registrar un número similar de oficinas operativas en los dos ejercicios, que se sitúan en torno a las 3.300. Asimismo, han experimentado sendos aumentos los locales de alojamiento, que han pasado de los 1.117 a los 1.228 en un año, y los de hostelería (comidas y bebidas), que han sumado más de un centenar, al cerrar 2018 con 14.207 sedes abiertas.

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