20 de septiembre de 2019
20.09.2019

Las obras de encauzamiento de la rambla que más daños causó en Orihuela lleva una década pendiente

El proyecto del barranco de Abanilla se presupuestó en 22,4 millones en 2009 | El Ayuntamiento consideró que el proyecto agravaba el problema

19.09.2019 | 21:27
Aspecto del polígono Puente Alto tras el paso de la rambla.

La rambla de Abanilla: es el nombre del violento torrente que se llevó por delante hace ahora una semana docenas de vehículos, tráilers, camiones de bomberos y todo lo que se le puso por delante durante el episodio de gota fría de Orihuela. Lo hizo antes de que se desbordara el propio río Segura. El barranco no tiene desembocadura en el Segura. Evacua en una «llanura de inundación» natural que ha sido ocupada por el polígono industrial Puente Alto al y el norte del casco urbano de Orihuela, El Escorratel, y en menor medida El Mudamiento, El Badén, Rafal y parte de Redován. La rambla, que tiene sus primeros barrancos en la Sierra del Carche murciana, recoge, entre otros potentes torrentes, la avenida del río Chícamo: y según el Plan General de Avenidas de la Cuenca del Segura debería estar encauzada desde 2009.



El proyecto de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), ya ese año en su fase de elaboración final, planteaba la inversión de 22,4 millones de euros. De ellos 1,8 se destinaban a la expropiación de terrenos. La obra era la de mayor entidad que quedaba por afrontar dentro del conjunto previsto desde los años noventa en el Plan General de Defensas para controlar las avenidas y evitar inundaciones en la cuenca del río Segura, tras las graves inundaciones de 1987 -en las que se impulsó el encauzamiento de todo el río en la Vega Baja.



El cauce estaba previsto para contener hasta 170 metros cúbicos de agua por segundo -similar al de una riada en el propio Segura-. Con un trazado de algo más de seis kilómetros entre la A-7 Alicante-Murcia y el río Segura. El Ayuntamiento de Orihuela, bajo los mandatos de José Manuel Medina y Mónica Lorente, además del Juzgado de Aguas, se opusieron a la obra cuando ya estaba preparada para licitarse porque lo consideraban inviable. También llegó la crisis económica. La administración local advirtió entonces que encauzar la rambla y conectarla al Segura era trasladar y agravar el problema al derivarlo a una zona mucho más habitada. El nuevo cauce de la rambla conectaría con el Segura a la altura de La Campaneta y Media Legua. Es decir, el caudal de la rambla se encontraría seguramente con un río sin capacidad para asumir más agua.

La rambla ya ha sido objeto de obras con anterioridad para intentar evitar su devastador impacto. En el propio proyecto se matizaba que las avenidas de su cuenca superior «están controladas por un azud de derivación y un canal de trasvase hasta el embalse de Santomera», construido en los años sesenta. Ese embalse recibió 15 hectómetros de caudal en apenas tres días y cumplió su función pese a tener que recurrir a los desembalses al propio Segura para evitar que rebosara. Todavía así esa desviación fue insuficiente tal y como se demostró con la gota fría la semana pasada aguas abajo en Benferri y Orihuela. La rambla atraviesa varias carreteras -desde la autopista A-7, pasando por la vía rápida, hasta la N-340-, en una zona llana «entre dos formaciones montañosas» -las sierras de Orihuela y Callosa y con suelos de baja permeabilidad-. El peor escenario para que termine causando más daño.

Es la existencia de este proyecto y la calificación de inundable de los terrenos, el que impide llevar a cabo la exigencia de empresas de ampliar el polígono industrial Puente Alto. Polígono que va a tardar meses en recuperarse de la gota fría.

Informes en contra


La CHS y la Generalitat conocen bien el peligro de inundación de la rambla de Abanilla. Y lo hacen constar de forma sistemática con informes desfavorables cada vez que la administración local ha intentado impulsar infraestructuras públicas. Fue el caso del proyecto de la Ciudad Deportiva, que pretendía ubicar justo en la zona más afectada por el torrente, el estadio municipal de fútbol o la citada ampliación del polígono industrial que solo tendría cabida con una medidas contra inundaciones con un coste que los empresarios no quisieron asumir. La avenida de la rambla de Abanilla sí se tuvo en cuenta a la hora de trazar la línea del tren de alta velocidad que se levantó sobre un viaducto. No fue el caso de la vía rápida que une la autovía con Orihuela, que se ejecutó con taludes.

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