14 de marzo de 2019
14.03.2019
Caso Erial

Los investigadores indagan si el dinero andorrano de Zaplana procede de comisiones de Terra Mítica

Varios empresarios condenados en la macrocausa tenían cuentas en la banca privada de Andorra como uno de los testaferros del expresidente

14.03.2019 | 13:24
Eduardo Zaplana, Joaquín Barceló y José Luis Olivas, los tres imputados en el caso Erial, en una visita a Terra Mítica en 2005.

Los investigadores del caso Erial indagan si el dinero que atesoraban los testaferros de Eduardo Zaplana en Andorra (5,9 millones de euros) procede del presunto pago de comisiones en Terra Mítica, según ha adelantado el peródico "El País". Se trata de una de las númerosas vías de investigación abiertas en esta causa que se inició en noviembre de 2015 y que rastrea el presunto cobro de comisiones del expresidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, durante su etapa como jefe del Consell pero también cuando ejerció de ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno de José María Aznar.

La sombra de la sospecha sobre la gestación y construcción del parque temático Terra Mïtica siempre ha planeado sobre Zaplana. De hecho, fue su primer gran proyecto faraónico y también el primer caso en ser judicializado durante la etapa del PP. El Tribunal Supremo ratificó las penas impuestas por la sección quinta de la Audiencia de València a los principales cabecillas de esta trama organizada de dieciocho empresarios y dos exdirectivos del parque temático que, a través de una compleja red de facturas falsas, estafaron 6,3 millones a la Hacienda Pública y causaron un perjuicio de 1,3 millones de euros a Terra Mítica durante su construcción.

Entre los condenados en Terra Mítica, el Supremo, al igual que la Audiencia, cargó las tintas en los dos exdirectivos del parque temático, Justo Valverde y Antonio Rincón. Valverde -ex cuñado de Zaplana, licenciado en Derecho y coronel del Ejército del Aire- fue director de contratación y financiero de Terra Mítica. Fue condenado por un delito de estafa y falsedad en documento mercantil al haber consentido contratos «verbales» y dar el visto bueno al pago de las facturas.

Entre los empresarios condenados que conformaron la trama de facturas falsas, cuyas penas también ratificó el Supremo, se encontraban Antonio Vicente Moreno Carpio que debe cumplir 46 años y medio de cárcel por defraudar a Hacienda en el IVA y el impuesto de sociedades a través de varias empresas. Y Vicente Conesa Fernández-Vítora, a quien el Supremo mantiene la condena de 23 años y 10 meses impuesta por la Audiencia, y al que los magistrados consideran «una suerte de factótum» que hacía y deshacía desde la inexistente «Gerencia de Jardinería» de Terra Mítica.

Ambos empresarios tenían varias cuentas abierta en la Banca Privada Andorrana, que abrieron el 17 de mayo de 2001, donde realizaban ingresos en metálico. Aunque en el caso Terra Mítica se llegó a enviar una comisión rogatoria a Andorra para investigar si hubo blanqueo de capitales, estafa y delito fiscal, finalmente la acusación de esta macrocausa de corrupción sólo pudo materializarse por fraude a la Hacienda Pública.

Antonio Moreno Carpio también fue uno de los dos empresarios (el otro fue José Herrero) a quien los entonces diputados del PSPV, José Camarasa y Antoni Such, grabaron en un encuentro privado entre los cuatro en el que los empresarios admitían haber participado en una trama para hinchar facturas de trabajos relacionados con Terra Mítica y haber pagado comisiones. Eduardo Zaplana llegó a querellarse contra los empresarios y los diputados, pero el juicio nunca llegó a celebrarse porque el exministro de Trabajo retiró la acusación.

La coincidencia de las cuentas abiertas por los empresarios condenados por Terra Mítica en Andorra y las halladas en el país pirenaico a nombre de Joaquín Barceló testaferro de Zaplana, en la Banca Privada de Andorra podría cerrar el círculo de un asunto sobre el que recae la sombra de la sospecha desde que comenzó a gestarse el primer gran proyecto faraónico de Zaplana al frente de la Generalitat.

De hecho, los dos presuntos testaferros de Zaplana investigados en el caso Erial han estado relacionados con Terra Mítica a lo largo de su trayectoria profesional. El cerebro del entramado empresarial creado por el clan Zaplana es Francisco Grau Jornet, «abogado, asesor fiscal, economista y profesor de economía financiera y contabilidad en la Universidad de Alicante», según lo describe la UCO de la Guardia Civil. Grau Jornet fue miembro de la comisión de control de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), además del representante de la entidad bancaria en Terra Mítica. Grau Jornet, que estuvo como Zaplana durante casi 9 meses, también está procesado junto a diez investigados más por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela por las operaciones de crédito presuntamente irregulares de CAM para adquirir hoteles y parcelas en el Caribe. El otro presunto testaferro, Joaquín Barceló, es amigo de la infancia de Zaplana y compañero en la Peña Picarol del exministro quien lo colocó como director de relaciones institucionales de Terra Mítica.

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