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La captura de Cerbero
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Blog La captura de Cerbero - Juan Carlos Delrieu

Juan Carlos Delrieu

Alicantino, economista, con capacidad más analítica que intuitiva, una educada visión estratégica del mundo que nos rodea, aficionado al fútbol y, pese a todo, irracionalmente apasionado del Hércules!

Sobre este blog de Deportes

La más difícil tarea de Hércules era capturar a Cerbero en las puertas del Infierno. Se tuvo que sumergir en el inframundo, cruzándose con almas oscuras y mentes inaccesibles. No pudieron con él.


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  • 06
    Marzo
    2018

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    Alicante Deportes

    Rabia

    Sólo desde el cariño más profundo hacia el equipo de mi vida, el Hércules CF, se puede sentir tanta rabia.

    Rabia por habernos roto la ilusión a falta de un tercio de temporada, por mucho que fuera fácil de anticipar.

    Rabia por haber perdido un año sabiendo de antemano cuáles eran las deficiencias y cómo se debían corregir.

    Furia por estar jugándonos la posibilidad de entrar en el próximo sorteo de Copa del Rey en lugar de pensar en el ascenso.

    Rabia por jugar con las ilusiones de los aficionados.

    Desesperación por ver cómo el equipo se descapitaliza a pesar de tener uno de los mejores estadios de Segunda B, una masa social fiel, cercana a los 5.000 seguidores y un nombre y una historia que con solo pronunciarlo debería hacer temblar a nuestros rivales.

    Rabia por tener unos de los emblemas deportivos más importantes de Alicante, el Hércules CF, en manos de unos propietarios con escasa capacidad para dirigir un equipo de futbol. Y resalto el concepto de propietarios en lugar de Consejo de Administración porque en el caso del Hércules es equivalente.

    Rabia porque no hay alternativas ni sólidas ni creíbles a ese "Consejo de Administración".

    Enojo por confiar el diseño del equipo a un director deportivo sin experiencia, que esta temporada ha constituido un equipo mediocre.

    Un director deportivo que improvisa (solo así se entiende el fichaje de Visnijc después de haber afirmado que el sustituto de Claudio sería … otra vez, Carlos Luque) y que desperdició, al no clasificarnos para la promoción de ascenso, el tiempo que le sobró la pasada temporada para diseñar un equipo competitivo, como probablemente, lo vuelva a desperdiciar en esta otra.

    Rabia por escuchar y leer a un director deportivo que comunica desesperadamente en busca de redención. Solo así se entienden las declaraciones que hizo el 27 de febrero de 2018 en el Diario Información: "Con Visnjic hemos recuperado el ADN Hércules".

    Irritación por unos medios de comunicación que se encargaron de eliminar las inoportunas declaraciones del director deportivo al día siguiente de haberse publicado, aunque ahora, que hemos vuelto a perder contra uno de los peores equipos de Segunda B, sabemos por qué desapareció de los medios.

    Rabia por el fracaso de Claudio que, tras dos o tres partidos de éxito (y mucha suerte), nunca ejerció de Claudio.

    Tristeza por un director técnico, Visnijc, que llega a un equipo moribundo, con graves deficiencias de diseño, sin respaldo de un equipo técnico de confianza y sin demasiada experiencia. Podía haber ejercido de Zidane y haber tratado de influir en el ánimo de los jugadores, pero para ello se necesita un equipo balanceado y con una cierta calidad en cada una de sus filas, algo de lo que el Hércules CF carece desde que descendió a Segunda B.

    Rabia por ofrecer, partido tras partido, un “rostro de febrero”, casi siempre osco, obtuso y oscuro.

    Rabia por fallar siempre en el último pase, aunque más irritación me da la falta de jugadas trenzadas y de oportunidades, así como indignación me da la falta de concentración y contundencia.

    Coraje por las declaraciones iniciales de Visnijc cuando trató de expresar la filosofía de su equipo afirmando que “para ser un gallito hay que trabajar como pequeño”. No Visnjic, para ser un gallito hay que tener un corral, hay que tener presencia, hay que atemorizar, hay que ser creíble en las poses. Todo lo contrario de lo que significa ser pequeño.

    Indignado tras escuchar semana tras semanas a los jugadores alegando que “nos faltó la suerte”, “el arbitro se equivocó”, “el campo era pequeño, de césped artificial o con viento” (¡como si ganásemos todos los partidos en el Rico Pérez, a pesar de tener las dimensiones correctas y el césped natural!), o “todavía hay margen para la esperanza”.

    Aburrido de repetir mes tras mes, temporada tras temporada, las mismas quejas y frustraciones sin que nadie en la organización sea capaz de resolverlas (pueden leerse las últimas anotaciones de mi blog para confirmar la reiteración de las críticas).

    Rabia por ver como los múltiples entrenadores que han pasado esta temporada siguen apostando en jugadores consagrados que lo único que han demostrado ha sido estar fuera de forma, en lugar de confiar en jugadores jóvenes, de la cantera, que puedan constituir la base de cualquier proyecto en el futuro.

    Irritación por ver que los chavales de Alicante, no tengan al Hércules, al menos, como su segundo equipo favorito.

    Rabia por no tener acceso a un capital que me permitiera gestionar al Hércules CF con criterio.

    Cólera porque temo la desaparición del Hércules, aunque a sus actuales propietarios este escenario les resulte menos gravoso que asumir las deudas pendientes con Hacienda, con la UE y con diferentes proveedores.

    Rabia de ver como un trozo de Alicante, una empresa tan alicantina como en el fondo lo es el Hércules CF, comienza a seguir la estela de otras tantas que ya solo están en el recuerdo de algunos pocos: la CAM, Pastelería Seguí, Deportes Sanba, etc

    Rabia porque cuanto más me enfurezco, más cariño siento por el equipo de toda mi vida.

    ¡Macho Hércules!

     

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