23 de octubre de 2017
23.10.2017
Santa Pola

Una vereda convertida en vertedero de escombros

El camino viejo de Elche, por donde transcurre la romería de la Venida de la Virgen, se encuentra lleno de restos de obras vertidos irregularmente

23.10.2017 | 01:18
Una de las montañas de escombros que se acumulan en el camino viejo de Elche.

Suciedad. Los arcenes del camino viejo de Elche, que conecta las salinas de Santa Pola con la Vereda de Sendres, están llenos de escombros y restos de basura. Los usuarios reclaman una limpieza para poder disfrutar del paraje y romper con esa imagen de dejadez, sin que las administraciones tomen cartas en el asunto.

Un vertedero de escombros, improvisado y al aire libre. Esta es la imagen que da el camino viejo de Elche, que une las salinas de Santa Pola y que llega hasta la parte trasera del Río Safari. Una senda cerrada al tráfico rodado pero utilizada por viandantes y ciclistas para disfrutar del senderismo, y que muchos reconocerán por ser el lugar de paso de la romería de la Venida de la Virgen hasta Elche. Quien la transita asegura que los escombros se acumulan desde hace años, sin que las administraciones competentes procedan a su retirada. Se trata de restos de obras que podrían ser tanto de particulares como de empresas, y que muchas veces se abandonan en los caminos para no hacer frente a los costes de eliminarlos de forma regular.

Sea cual sea el motivo, lo cierto es que su presencia desluce la imagen de este espacio, y puede ser perjudicial para el medio ambiente por los materiales y basura depositados. Un breve paseo por el lugar sirve para hacerse una idea de la gran cantidad de montañas de escombros que se acumulan.

Esta práctica es muy habitual en caminos y sendas poco transitados. Por esta razón, los usuarios piden mayor control para pillar «in fraganti» a los infractores e interponer las sanciones pertinentes. Y también para que se limpien y adecentes los caminos, retirando cualquier escombro.

Algunos apuntan a que el repunte de la construcción en el litoral ha acarreado que estas prácticas incívicas también aumenten. La presencia de estos escombros contrasta con el hecho de que el camino está cerrado al tráfico, por lo que se trata de una doble infracción.

Los vecinos viandantes y ciclistas reclaman así que se adecúe la zona para poder disfrutar del entorno tal y como está concebido: de una forma natural.

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