14 de octubre de 2019
14.10.2019
Dr. Juan Manuel Gea, pediatra de los hospitales Vithas en Alicante

Mitos y verdades sobre la diabetes en la infancia

Alrededor de esta enfermedad existen diversas falsas creencias que nos inducen al miedo y a la confusión. El pediatra Gea nos cuenta las claves para aclarar las ideas

14.10.2019 | 17:53
Mitos y verdades sobre la diabetes en la infancia

La diabetes en la infancia, diabetes mellitus tipo 1 en el argot médico, es una de las enfermedades crónicas más frecuentes de los niños menores de 15 años, pero no por ello más conocida.
 
Existen gran cantidad de miedos y prejuicios frente a ella que se han perpetuado popularmente. Intentaremos analizar los más habituales:

 "La diabetes es una enfermedad contagiosa": No, rigurosamente falso. La diabetes tipo 1 no se transmite por microorganismos. Se adquiere en personas predispuestas genéticamente tras una activación de la inmunidad del propio paciente. Es lo que se conoce como enfermedad autoinmune (las propias defensas del niño atacan estructuras propias generando una enfermedad). Existen muchas teorías que intentan explicar cómo se produce este fenómeno autoinmune pero muy pocas certezas.

 "La diabetes se cura con el tiempo": Falso. La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica sin cura. No existe en la actualidad ningún tratamiento que acabe con esta enfermedad. Se investigan varias vías (células madre, vacunas€) pero se encuentran en fases precoces de desarrollo. Hasta el día de hoy, los pacientes tienen que administrarse insulina de por vida.
 
"La insulina acaba con la diabetes": No, la insulina no cura la diabetes tipo 1. Es imprescindible para su control, uno de los tres pilares en los que se fundamenta su tratamiento junto con el ejercicio físico y el control de la dieta, pero no acaba con la enfermedad.
 
"La insulina produce ceguera": probablemente surja de la asociación entre diabetes y ceguera. Se sabe que un diabético mal controlado puede tener afectación de los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo, entre ellos los que se encuentran en la retina (estructura interna del ojo). Tiempo atrás no era infrecuente encontrar diabéticos que se quedaban ciegos porque no tenían acceso al Sistema de Salud (por aislamiento geográfico, desconocimiento, miedos) y no recibían tratamiento alguno.
 
"Comer dulces produce diabetes": Tomar un exceso de azúcar en la dieta no lleva inexorablemente al desarrollo de una diabetes mellitus 1. Como hemos comentado antes, es una enfermedad que depende de la carga genética y del establecimiento de una respuesta autoinmune descontrolada. En términos populares, podríamos decir que sólo es diabético quien puede serlo, y quien lo va a ser puede incluso ser un niño que no abuse de dietas edulcoradas.
 
"Si eres diabético no puedes comer dulces": Sólo hay que conocer a un niño diabético para desmontar este mito tan arcaico. Los diabéticos deben racionar sus alimentos (sobre todo los que contienen hidratos de carbono o azucares) para conocer la cantidad que toman de ellos y decidir la cantidad de insulina que se ponen, pero esto no contraindica de manera absoluta el que no puedan comer azúcares, simplemente deben ser conscientes de que deben ajustar y limitar su ingesta para conseguir un buen control de su enfermedad.
 
"El sobrepeso produce diabetes": Es una verdad a medias, con matices. Las personas con exceso de peso (sobre todo en edades avanzadas, aunque cada vez aparece más precozmente) tienen más probabilidades de terminar padeciendo una diabetes de tipo 2 (comúnmente conocidas por diabetes del adulto pese a que cada vez aparece en edades más tempranas). La diabetes tipo 1, la más frecuente en la infancia, no se asocia a pacientes con sobrepeso (existen niños diabéticos obesos, pero no como causa de su diabetes y sí como problema añadido).
 
"Los diabéticos no pueden realizar ejercicio": No sólo pueden sino que deben realizarlo, como parte fundamental de su tratamiento. La práctica deportiva de forma regular y moderada (sobre todo en edades muy tempranas) es básica para el buen control de su enfermedad. Existen deportistas diabéticos que son profesionales del deporte (ciclistas, nadadores, futbolistas, etc). Prácticamente no se contraindica ningún deporte salvo los que supongan riesgo evidente si se realizan de manera individual (submarinismo, alpinismo, entre otros).

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