05 de mayo de 2020
05.05.2020
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Psicología

¿Debemos estimular el cerebro del niño?

"La mayoría de estudios llegan a la conclusión de que el cerebro se acaba de desarrollar a los 22 años"

05.05.2020 | 18:28
En el desarrollo del cerebro resulta muy importante el ambiente que rodee a los menores.

El cerebro del niño es uno de los órganos más complejos y del que menos sabemos y más nos sorprende su funcionamiento. Es un órgano que se empieza a formar durante el periodo prenatal, donde ese material genético, el ADN recibido de padre y madre dice cómo se debe formar, si bien su desarrollo posterior depende fundamentalmente del entorno del niño.

"Cuando nace el niño, el cerebro está físicamente formado, pero no tiene esas conexiones neuronales que sí se crearán en función del ambiente en el que viva el menor. Así, es muy importante el ambiente que rodee a los menores porque se realizarán unas conexiones neuronales u otras en función de éste", remarca en una entrevista con Infosalus el psicólogo clínico y de la salud y director de Darwin Psicólogos Rafa Guerrero.

Con motivo de la publicación de 'Cómo estimular el cerebro del niño' (Editorial Sentir), este doctor en Ciencias de la Educación y máster en Psicoterapia breve comenta que el desarrollo del cerebro, no sólo el crecimiento físico, sino también el neuronal y sus conexiones, es un proceso que nos lleva mucho tiempo: "La mayoría de estudios llegan a la conclusión de que el cerebro se acaba de desarrollar de manera óptima en torno a los 22 años".

Así, destaca que no es lo mismo un entorno donde existan unas rutinas establecidas, donde haya cariño, donde papá y mamá se autorregulen y controlen para explicar a los niños las cosas con calma, sin gritar, donde se les da voz y voto a los más pequeños de la casa, donde se disfruta de las relaciones con los hijos, donde somos realmente empáticos con ellos, aunque también hay normas y límites, a uno contrario, donde el abandono, abuso sexual, la sobreprotección o el maltrato, por ejemplo, tienen cabida.

De hecho, mantiene que no tienen nada que ver la imagen del cerebro de los niños que se desarrollan dentro de un ambiente idóneo, como el que antes se ha mencionado, con la de niños que no han tenido esa misma suerte y crecen en el abandono, en la sobreprotección, o en el abuso, por ejemplo.

En este punto, Guerrero describe que dentro del cerebro, se puede decir que la zona que está más operativa en el momento del nacimiento es la zona posterior, donde se codifica la supervivencia, ya que lo que le interesa a un neonato es sobrevivir, y no los deseos o el lujo.

"A medida que ese cerebro se desarrolla la zona más activa pasa de las partes posteriores a las delanteras, y de las inferiores a las superiores, a la corteza prefrontal, que es donde se asientan las funciones ejecutivas, la capacidad de controlar los impulsos, la capacidad de planificación, así como la concentración y la regulación emocional, entre otras; y algo que adquirimos bastantes años después. Primero lo instintivo, la supervivencia, y después las funciones ejecutivas", remarca el director de Darwin Psicólogos.

¿Realmente debemos estimularlo? ¿Por qué?

Por tanto, este experto asegura que es fundamental que los padres estimulen el cerebro de los niños, y para ello, reitera, es muy importante ese ambiente idóneo antes descrito, donde los progenitores o cuidadores ofrezcan cariño, atención, o regulación emocional a sus hijos, se hagan cargo de sus emociones, problemas, y obstáculos para que ese cerebro no sólo se desarrolle bien, sino también de manera autónoma, es decir, para que esos niños pequeños en el día de mañana sean autosuficientes, independientes. "Un niño que es ignorado, abusado sexualmente, silenciado, al que no se le presta atención, es un niño que en el futuro será una persona dependiente", alerta Guerrero.

Según recuerda el psicólogo clínico, el reptil nace ya independiente, no necesita de sus padres, es autónomo desde que nace, es capaz de sobrevivir; sin embargo, los mamíferos sí requerimos de nuestros padres o de un adulto suficientemente bueno que nos aporte buenos tratos. "De lo contrario no sobrevivimos y así es la única manera de que el cerebro se desarrolle de manera sana y equilibrada, y el niño sea capaz de autogobernarse en el día de mañana, sin ser dependiente en la edad adulta", remarca el psicólogo.

¿Cuándo debemos empezar a estimularlo y durante cuánto tiempo?

Con ello, defiende que desde el mismo momento en el que nos enteramos de que vamos a ser padres debemos estimular a ese futuro hijo, hablándole mientras está en la tripa, y durante todo el ciclo vital, porque somos mamíferos.

Aquí no hay que olvidar, según alerta Guerrero, que el ser humano no es omnipotente y siempre va a necesitar de los demás para sobrevivir, "hay que tenerlo claro" en su opinión, aparte de que considera que es "sano y normal", por lo que siempre hay que saber pedir ayuda, favores, porque no siempre podemos con todo. "Durante toda la vida hay que estimular el cerebro, incluso las personas de tercera edad, saliendo a la calle, a través de sudokus, con la ilusión de ver a sus nietos, por ejemplo; si no el cerebro muere", sentencia.

Ahora bien, para estimularlo, el director de Darwin Psicólogos reconoce que hay muchas maneras, que se desgranan en su libro, pero un resumen de las mismas sería:

- Para trabajar la concentración: Hacer un puzle y es importante que cada uno se adapte a la edad de la persona a la que estimulamos. El jugar a buscar las 7 diferencias, hacer sudokus, sopas de letras, dibujar un león y colorearlo sin salir de los bordes, por ejemplo.

- En cuanto al control de impulsos, Guerrero dice se puede jugar al mundo al revés, que cada vez que quieres decir 'sí' se diga 'no', y al revés; coger dos cartulinas con un sol y una luna, y cada vez que sale el sol decir 'luna', y al revés; o por ejemplo, cuando te diga 'arriba', te agachas; "eso implica inhibición de impulsos porque tienes que hacer lo contrario a lo que estás acostumbrado".

- Se puede trabajar la planificación con laberintos, con la Torre de Hanoi, y a través de todo lo que sea el poner en marcha recursos para lograr un objetivo final.

- Para la memoria operativa, la capacidad de recibir y almacenar la información, se puede jugar a deletrear palabras al revés o el calculo matemático.

- A la hora de trabajar la regulación de las emociones, ésta se puede estimular a través del yoga; de ejercicios de respiración; al leer un cuento y poder hacer el ejercicio en los niños de que vean qué siente Blancanieves en ese momento, el ayudarles a hacer el ejercicio empático es también otra manera.

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