08 de febrero de 2020
08.02.2020

«Congelé mis óvulos porque quería ser yo quien decidiera y no mi cuerpo»

Cada día más mujeres deciden preservar su fertilidad gracias a la congelación de óvulos, Sandra nos cuenta cómo llevó a cabo su vitrificación de óvulos en IVF- Spain

08.02.2020 | 04:15
Embrióloga de IVF-Spain accediendo al banco de óvulos vitrificados de la clínica.

Los avances en medicina reproductiva han permitido la mejora de técnicas como la vitrificación de ovocitos. Cada día más mujeres deciden preservar su fertilidad gracias a la congelación de óvulos. Sandra con 36 años dirige su propia clínica veterinaria. Hace un año que congeló sus óvulos tras saber que sus posibilidades de ser madre estaban descendiendo. La vitrificación de ovocitos le devolvió el control de su vida. A continuación, Sandra nos cuenta cómo llevó a cabo su vitrificación de óvulos.

– ¿Por qué decidiste preservar tu fertilidad?

Me encontré en un momento de mi vida de profundos cambios: con 34 años, sin pareja, conociéndome, creciendo en lo personal y con muchas ganas de reinventarme. Tener hijos no entraba en mis planes en ese momento.

Hasta que me hice una prueba para medir la hormona antimulleriana. Me dijeron que mi reserva ovárica era baja y que, si no tenía hijos ya, tal vez nunca pudiera tenerlos. Yo no quería renunciar a tener hijos. Al menos, no quería renunciar a la posibilidad de tenerlos. Quería ser yo quien decidiera y no mi cuerpo. Pero tampoco quería tenerlos en ese momento, de eso estaba segura.

Decidí buscar un especialista que me informara exactamente de cuáles eran mis opciones. Tras pedir referencias llegué a la consulta del doctor Sergio Rogel, en IVF-Spain. Y por fin encontré lo que necesitaba. Sergio no sólo me comprendió cuando le expliqué mi situación, sino que me quitó el gran peso que cargaba desde la inesperada noticia.

Me realizó las pruebas necesarias que, junto a mi nivel de hormona antimulleriana, nos darían una idea clara de mi situación. Me explicó mis opciones y cómo podíamos aumentarlas. Por fin sentí que recuperaba el control de mi vida, ahora sabía en qué punto estaba y qué podía hacer. Y decidí vitrificar mis óvulos.

– ¿Cómo recuerdas que fue el proceso?

Mucho más sencillo de lo que esperaba, ya que todo el equipo me lo puso muy fácil. Temía los cambios de humor que podía ocasionar la medicación, pero en mi caso estuve en una nube de felicidad todo el tiempo. Supongo que primaba la sensación de que estaba ganando opciones, estaba ganando tiempo para decidir. Además, no experimenté ni la más mínima molestia en ningún momento.

– ¿Crees que la mujer tiene suficiente información sobre su capacidad reproductiva?

No, nadie nos habla con seriedad de esto. Nadie nos dice que, después de invertir años en estudiar una carrera, conseguir un buen currículum, la naturaleza nos dirá un día: ¡Enhorabuena! Pero has sacrificado la posibilidad de tener hijos.

En mi caso, tengo que decir que mi padre nos dijo años atrás a mi hermana y a mí que pensáramos en congelar ovocitos. Que nunca estarían tan estupendos como a esa edad, y que ganaríamos todo el tiempo que quisiéramos para luego decidir qué hacer con nuestra vida.

Gracias a mi padre me hice esa prueba y he podido aplazar esa decisión hasta que esté preparada.

Y no somos conscientes de lo corta que puede ser nuestra vida reproductiva ni de que existen maneras sencillas de conocer la reserva ovárica, sólo con un análisis de sangre y una ecografía.

La preservación nos ofrece la posibilidad de ser independientes, estudiar, desarrollar nuestra carrera profesional  y de intentar la maternidad más tarde de lo que nuestro cuerpo nos permite. Me siento muy afortunada por haber seguido este proceso y por ser un poco más dueña de mi vida.

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