17 de junio de 2019
17.06.2019

Consejos para cuidar tu vista en verano

Los ojos son extremadamente sensibles a la radiación ultravioleta, pueden dañarse a corto, medio y largo plazo

17.06.2019 | 04:15
Es importante proteger tus ojos en verano.

Cuando se acerca el verano y el sol empieza a brillar con más intensidad parece que únicamente nos acordamos de los estragos que el astro rey puede causar en nuestra piel. No obstante, aunque estos daños no son, ni mucho menos, desdeñables "a los especialistas nos da la sensación de que esta percepción no es tan acusada cuando se trata de la visión, pero en realidad los perjuicios en la dermis y en los ojos son bastante similares", explica la doctora Alejandra Amesty directora médica del centro oftalmológico Vissum.

De hecho, las delicadas estructuras oculares son extremadamente sensibles a la radiación ultravioleta, pueden dañarse a corto, medio y largo plazo y a veces de manera irreversible.

El daño visual causado por el sol, un problema global

Según el informe Carga global de las enfermedades por radiación solar ultravioleta, elaborado por la Organización Mundial de la Salud, "la mayor carga de morbilidad causada por la radiación ultravioleta se debe a las cataratas corticales, los melanomas cutáneos malignos, los carcinomas de piel y las quemaduras solares". Asimismo, hasta un 20% de los casos de ceguera en todo el mundo se atribuyen a una exposición solar excesiva o inadecuada.

Fotoqueratitis y conjuntivitis. La exposición excesiva y prolongada a la radiación ultravioleta causa un deterioro de la córnea, en la que pueden llegar a aparecer desde conjuntivitis leves hasta úlceras de diversa consideración.

En líneas generales, la conjuntivitis suele evolucionar de manera favorable sin dejar secuelas. No obstante, la fotoqueratitis es más susceptible de complicarse, además de más engorrosa de tratar. Esta patología se distingue por visión borrosa, picor, enrojecimiento, irritación, lagrimeo, sensación de tener arenilla dentro del ojo, secreciones (legañas), hinchazón de los párpados e incluso dolor de cabeza.

"Hasta hace poco, la fotoqueratitis era más frecuente en pacientes que habían estado en la nieve. Sin embargo, cada vez es más común en las personas asiduas a la playa y al mar", observa el experto de Vissum, quien recuerda que el tratamiento se basa en colirios y geles cicatrizantes prescritos por un oftalmólogo.

Cataratas. Esta patología ocular, causada por la pérdida de transparencia del cristalino, está causada por la edad. No obstante, la exposición solar acelera el proceso.

No hay gotas, ejercicios, colirios, medicamentos, gafas, lentes de contacto o productos naturales que reviertan la opacificación de esta lente natural. La única solución para eliminar las cataratas es pasar por quirófano. Así, alguien que haya abusado del sol se verá obligado a hacerlo mucho antes que quien se ha protegido correctamente.

Pterigion. Es un crecimiento anómalo de tejido de la conjuntiva similar a una lengua rosada que tapa la zona blanca y parte del iris del ojo. Este problema repercute en una pérdida de agudeza visual, además de picor, sensación de quemazón y dolor en los ojos. Su tratamiento consiste extirpar quirúrgicamente el tejido sobrante.

Degeneración macular. Igual que las cataratas, la degeneración macular es un problema ligado al envejecimiento. E igual que ocurre en las cataratas, alguien que se exponga a la radiación solar sin protección, tiene un riesgo mayor de desarrollar esta enfermedad de manera prematura.

Esta patología visual afecta a la mácula, una pequeña parte de la retina encargada de la visión central y de que apreciemos los detalles. Se trata de una zona muy vulnerable a la radiación solar y hay que tener en cuenta que aunque existen fármacos capaces de frenar la evolución de la degeneración macular húmeda, lo cierto es que los daños que sufre la retina no son recuperables.

Cómo proteger tus ojos en verano

Gafas de sol. Más de la mitad de las gafas de sol que se venden en nuestro país son, según la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (FEDAO), falsificaciones que no cumplen la normativa de su seguridad. Advierten de que esto es un fraude y un riesgo para la visión, ya que llevar gafas de sol inadecuadas es más peligroso que no llevar nada.

Hay que comprarlas en establecimientos autorizados y dejarse asesorar por un óptico optometrista que nos recomiende el tipo de lente más adecuada según la actividad que vayamos a realizar y el entorno en el que vayamos a estar. Los niños también deben llevarlas.

Otras barreras. Gorras con visera, sombreros de ala ancha o sombrillas. Todo lo que sirva para crear una zona de sombra sobre los ojos ayuda a reducir el impacto de la radiación ultravioleta. Por otra parte, no conviene tomar el sol sin protección, ni siquiera con los ojos cerrados.

Vigila la sequedad ambiental. El calor, los ventiladores y el aire acondicionado hacen que las lágrimas se evaporen a mayor velocidad. Esta falta de lubricación natural causa sequedad ocular, picores, sensación de tener arenilla, dificultad para parpadear y visión borrosa. Para evitarlo se pueden usar lágrimas artificiales, colirios lubricantes, obligarse a parpadear con frecuencia y no abusar el aire acondicionado.

Cuidado con el cloro y el salitre. Ambas sustancias son irritantes para los ojos. Para evitar sus molestias es conveniente usar gafas para nadar o bucear. Al finalizar el baño se deben secar los ojos con un pañuelo limpio y no con la toalla.

Si usas lentillas, mejor no las lleves a la playa o a la piscina y usa gafas de sol graduadas. Si aun así decides llevarlas procura no sumergirte demasiado en el agua, no te frotes los ojos y lávate las manos con agua y jabón al quitártelas al final de la jornada.

 

Más información

www.vissum.com

Télefono: 965 154 062

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