15 de diciembre de 2018
15.12.2018

Consejos para prevenir la caries en los niños

El dulce y la falta de higiene dental incrementan la aparición de esta enfermedad crónica en los niños

15.12.2018 | 04:15
Consejos para prevenir la caries en los niños

Cada vez son más los padres que se preocupan por la salud dental de sus hijos. Sin embargo, aún hay muchas dudas y desconocimiento sobre este tema.

La caries dental es la enfermedad crónica infantil más común, y su incidencia es cada vez mayor debido al incremento del consumo de productos azucarado e hidratos de carbono (zumos, golosinas, bollería, comida rápida, etc.) acompañados de una falta de higiene dental.

¿Que es la caries?

La caries es una infección en el diente causada por bacterias que habitan en nuestra boca y que, en presencia de azúcar, actúa destruyendo los tejidos del diente. Para prevenirla, hay que cepillarse los dientes tres veces al día y llevar una dieta que evite los excesos de productos azucarados.

¿Cuándo hay que empezar a lavarse los dientes?


A partir de los dos años se debe introducir el cepillado

La caries puede surgir desde el primer instante en que aparecen los dientes en la boca, por lo que deben limpiarse desde ese momento.

Para ello, hay que hacerlo con una gasa, y a partir de los dos años se debe introducir el cepillado, que deben realizarlo los padres hasta que el niño sea capaz de hacerlo solo.

La primera visita al dentista

Son muy importantes las revisiones al dentista para que se diagnostiquen las caries lo antes posible. Por ello la Sociedad Española de Odontopediatría recomienda la primera visita al dentista al primer año de vida.

De esa forma, el niño también tiene el primer contacto con el odontopediatra (dentista de niños) y se habitúa a ello, mediante unas revisiones amenas donde coja confianza y vea que no hay que tener miedo. Estas revisiones deben de ser cada 6 meses.

En muchas ocasiones, los padres no llevan a los niños al dentista hasta que no tienen dolor. Esto es un error porque las caries inicialmente no duelen, y cuando lo hacen es porque son demasiado grandes, afectan al nervio y requieren tratamientos más agresivos, como pulpotomías ("matar el nervio") o incluso extracciones.

Pero, ¿realmente es necesario tratar los dientes de leche o deciduos? La respuesta es sí. A diferencia de lo que se piensa habitualmente, es muy importante tratar los dientes de leche siempre que sea posible, ya que si la infección de estos llega a la raíz, formará una bolsa de pus que puede afectar a la formación del diente permanente.

Además, la pérdida precoz de estos dientes provocará que el resto de dientes se muevan, pudiendo no dejar espacio para salir los dientes definitivos. Así mismo, los dientes de leche sirven de guía eruptiva para los dientes definitivos.

Por todo ello, intentaremos conservar los dientes de leche siempre que sea posible realizando distintos tratamientos. En algunos casos, esto no es posible y hay que realizar la extracción.

Es muy importante que el dentista haga una buena valoración, y según la edad del niño y según donde se encuentre el diente definitivo, diagnostique si hay que poner un pequeño aparato llamado mantenedor de espacio.

Colocación de ortodoncia en los niños


Estos aparatos son más efectivos entre los 8 y los 10 años

En las revisiones bianuales también se revisará la forma en la están creciendo los maxilares y los dientes. Es un error común pensar que la ortodoncia (aparatos y brackets) hay que ponerla cuando se hayan caído todos los dientes de leche. En muchos casos esto es así, cuando el problema radique solamente en que los dientes están mal posicionados (apiñamiento).

Sin embargo, en algunas ocasiones, existe un problema en el desarrollo del hueso maxilar y mandíbula, como puede ser un paladar estrecho, la mandíbula posicionada hacia atrás o hacia delante, etc.

Es imprescindible tratarlo cuando el niño aún está en crecimiento, antes de que tenga todos los dientes definitivos. Estos aparatos son más efectivos entre los 8 y los 10 años, coincidiendo con el pico de crecimiento del niño, aunque pueden ponerse algún año después pero el efecto será menor.

Una vez finalice el crecimiento del niño, este problema no podrá ser tratado y solo podremos corregir la posición de estos dientes e intentar camuflar el problema óseo en la medida de lo posible. En casos muy severos, puede desembocar incluso en una cirugía maxilofacial.

Por todo ello, destacamos la importancia de las revisiones periódicas al dentista, para detectar la caries de forma precoz y las anomalías óseas, siendo imprescindible instaurar buenos hábitos de higiene en casa y alimentación desde edades muy tempranas.

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