09 de febrero de 2018
09.02.2018
Consejos

Pesas o cardio: ¿con qué quemamos más calorías?

Es una de las preguntas más recurrentes entre los que se acercan por primera vez a un gimnasio

25.05.2018 | 02:08
GETTY IMAGES

Es una de las eternas preguntas cuando empezamos a hacer ejercicio. Si quiero quemar calorías para adelgazar, ¿será mejor recurrir a los ejercicios cardiovasculares o es mejor optar por las pesas?

Durante mucho tiempo el pensamiento general ha sido que los ejercicios cardiovasculares eran la mejor opción para quemar calorías. No obstante, esta percepción está cambiando y hoy en día todos los expertos coinciden en que complementar los ejercicios cardiovasculares con las pesas es la fórmula más eficaz para lograr los objetivos que se persiguen, ya que esta combinación ayuda a crear músculo y a acelerar el metabolismo, lo que favorece una quema de grasas mayor.

Así lo constatan investigadores de la Universidad Wake Forest de EEUU, para quienes la mejor opción es combinar los entrenamientos con pesas con ejercicios cardiovasculares, además de una dieta baja en calorías. Para entender las claves de esta conclusión hay que tener en cuenta que los ejercicios cardiovasculares actúan como un quemador de grasas inmediato. Según el American College of Sports Medicine, en este tipo de entrenamiento cardiovascular (aeróbico), como ir en bicicleta o correr, se aumenta la frecuencia cardíaca y la respiración mediante el uso de grandes grupos musculares de forma repetitiva y rítmica.

En este caso, se ejercita el cuerpo tomando como fuente de energía las grasas y, en menor medida, el glucógeno, complementándose con la presencia de oxígeno (ejercicio aeróbico). Por sus características, en el caso de los ejercicios de cardio se queman más calorías desde el primer minuto, aunque con el paso del tiempo y la mejor de nuestra condición física se corre el riesgo de que el gasto energético se estanque y no progresemos.

Foto: GettyImages

¿Cómo actúan las pesas?


En el caso de las pesas, se trata de un ejercicio anaeróbico, por lo que nuestro cuerpo recurre al glucógeno como principal combustible. En este caso, se requiere de un esfuerzo constante para llevar a cabo correctamente el ejercicio. En esta rutina, el músculo trabaja en su máximo potencial, necesitando como combustible principal el glucógeno y los aminoácidos del mismo y sin la presencia de oxígeno (ejercicio anaeróbico), por lo que el número de calorías quemadas inicialmente es menor en comparación a cuando se realizan ejercicios de cardio. En conclusión, en las rutinas con pesas, necesitaremos un mayor tiempo de ejercicio antes de que se intensifique la pérdida de calorías.

No obstante, tras los ejercicios de pesas se inicia un proceso por el cual se intensifica el consumo de oxígeno, lo que implica también un mayor consumo energético. En este sentido, con las pesas el tiempo en la recuperación muscular es mayor, lo que provoca que se sigan quemando calorías horas después del ejercicio.

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Establece pautas


La combinación de los ejercicios con pesas y cardiovasculares, no obstante, debe hacerse siguiendo unas pautas. Una de las claves es que las rutinas con pesas deben hacerse antes que el cardio. ¿Por qué antes?

Como hemos comentado, cuando hacemos ejercicios cardiovasculares se requiere recurrir a las grasas del cuerpo como fuente de energía principal y, además, también al glucógeno, la misma molécula que necesitan los músculos para desarrollar correctamente una rutina de pesas.

De esta forma, cuando empezamos con las pesas el cuerpo ya ha consumido una parte importante del glucógeno, lo que afecta negativamente a nuestro rendimiento y no nos permite realizar un entrenamiento intensivo al estar ya nuestros músculos fatigados. En este sentido, el ejercicio resulta menos efectivo.

En cambio, al hacer primero las pesas, al pasar posteriormente a la rutina de cardio el cuerpo se ve obligado a recurrir a la grasa como combustible, una vez hemos agotado el glucógeno de los músculos.

Según los expertos, combinando ambas rutinas de la forma adecuada, la pérdida en calorías, en función de la intensidad, puede llegar a ser de entre 600 y 800 por hora de ejercicio.

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