18 de febrero de 2020
18.02.2020
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Para evitar inundaciones

Alcaldes de la Vega Baja exigen el dragado de la desembocadura del río para evitar inundaciones

El grupo socialista en las Cortes presenta una Proposición No de Ley para instar a la CHS a la retirada de sedimentos tras 30 años «de abandono»

17.02.2020 | 22:50
Alcaldes de la Vega Baja exigen el dragado de la desembocadura del río para evitar inundaciones

Toneladas de plásticos de los azarbes vuelven a acumularse en la barrera de contención.

La frondosa vegetación y los lodos y sedimentos acumulados en el fondo del cauce viejo del río Segura durante más de 30 años han dejado prácticamente sin calado su último tramo de kilómetro y medio en la desembocadura en Guardamar del Segura. Son tres décadas sin una limpieza profunda en ese cauce, donde desembocan una decena de azarbes de la Vega Baja, que elimine esos sedimentos y lodos y que forman un taponamiento, que algunos alcaldes de la Vega Baja consideran que agravó los efectos de la DANA del mes de septiembre al ser culpable, en parte, de que varios municipios de la comarca quedaran anegados. Para evitar inundaciones como las sufridas hace cinco meses, el grupo socialista en las Cortes Valencianas ha presentado una Proposición No de Ley (PNL) para instar al Gobierno de España, a través de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), al dragado del río en su desembocadura y antiguo cauce.

El diputado autonómico, alcalde de Rafal y portavoz socialista de Recursos Hídricos en Las Cortes, Manuel Pineda, explicó que la PNL está registrada desde el 11 de febrero y que «es necesario drenar ese kilómetro y medio para que una vez que se hace fondo en este cauce viejo el agua no tuviera obstáculo para llegar al mar y no se quede acumulada en la Vega Baja». Pineda presentó la PNL junto al cauce viejo del río en Guardamar, donde estuvo acompañado por los alcaldes socialistas de Dolores -Joaquín Hernández-, San Fulgencio -José Sampere- y Guardamar -José Luis Sáez- y por el teniente de alcalde de Daya Nueva, el edil del PSOE, Pablo Girona. Para Pineda «es el mejor momento» para hacer esas peticiones puesto que el gobierno central está preparando sus presupuestos y recordó que el Consell ha comprometido 143 millones de euros para ayudas y para obras tras la DANA, como el Plan Vega Renhace, pero que más allá de acciones a largo plazo es necesario «hacer actuaciones urgentes».

Tras la rotura del río por dos puntos distintos al ceder el muro de contención, el pasado mes de septiembre, el agua discurrió sin control por el interior de la comarca anegando varios municipios en búsqueda del cauce viejo, que es por donde debía desaguar. Sin embargo, la presencia de sedimentos y lodos en el fondo, acumulados durante décadas, impidió ese desagüe con normalidad, provocando inundaciones en localidades como Dolores, San Fulgencio, Daya Nueva o Daya Vieja, hasta que una actuación de urgencia que unió el cauce nuevo y el antiguo permitió que el agua acumulada pudiera fluir hacia el mar y que, poco a poco, esos municipios fueran retomando la normalidad.

El alcalde guardamarenco volvió a insistir en la necesidad de un mantenimiento regular y sistemático del cauce antiguo cuya situación actual calificó de «abandono». José Luis Sáez indicó que «cuatro días después de unir el cauce viejo y el nuevo la Vega Baja fue capaz de desaguar con cierta normalidad». Por ello, «teniendo este cauce en condiciones, de apenas 1,5 kilómetros, conseguiríamos que ese agua que llegue tenga salida, que es lo que no hubo en septiembre, y se hubiera minimizado muchísimo el impacto de la DANA».

El regidor de San Fulgencio lamentó que ese taponamiento «provoca que el agua vuelva para dentro y municipios como San Fulgencio se inunden y hay que solucionarlo, además de que se ha perdido la agricultura de un año y, con otra inundación así, la Vega Baja se iría a pique», mientras que su homólogo de Dolores instó a «limpiar el cauce viejo porque, si no, las acequias no pueden desaguar».

«Imagen dantesca»


Los regidores visitaron la barrera de contención de flotantes sólidos para evitar que vayan al mar. De nuevo, decenas de toneladas de plásticos -botellas, bolsas o envases- vuelven a acumularse en el antiguo cauce del río procedentes de los azarbes y acequias. El alcalde de Guardamar explicó que la CHS los retirará en breve pero reclamó, al igual que el resto de alcaldes, una actuación conjunta de todas las administraciones y agentes implicados, como los juzgados de aguas y sindicatos de riego, para elaborar un plan de actuación conjunto que acabe «con esta imagen dantesca».

Las rejas que se iban a colocar en los azarbes para retener la basura aún no se han puesto. Manuel Pineda señaló que el plan de actuación «debe correr a cuenta de todos, de manera proporcional». Así, propuso que los agricultores se encarguen de retirar los residuos acumulados, una vez instaladas las rejas, que los ayuntamientos se ocupen del transporte a las plantas de tratamiento y que el Consorcio de Residuos Vega Baja Sostenible pague su eliminación, mientras que la CHS «se encargue de la extracción de los residuos del río».

El «efecto dique» de la Nacional 332


Los socialistas plantean en la PNL elevar la carretera para que el agua no se estanque en el caso de inundaciones

La Proposición No de Ley presentada por el grupo socialista en las Cortes propone elevar la carretera Nacional 332, con pilones, para evitar el «efecto dique», es decir, que actúe de barrera de contención del agua en el caso de inundaciones, como sucedió el pasado mes de septiembre durante la riada. El diputado autonómico Manuel Pineda explicó que «se evitarían las dificultades que supuso la barrera que constituía la N-332 al desagüe de agua».

Mientras que los municipios que estaban a un lado de la carretera se inundaron, la vía apenas sufrió una pequeña acumulación de agua, debido al «efecto dique» que provocó. El alcalde de Guardamar, José Luis Sáez, pide que «se haga un estudio real de la situación y seamos capaces de dar propuestas técnicas responsables y efectivas para que si esto vuelve a ocurrir que las carreteras no sean un incentivador de problemas, sino al contrario, que se hagan canales de fuga de agua o lo que sea necesario para evitarlo».

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