16 de mayo de 2019
16.05.2019

Preocupación vecinal por una ola de robos y de quema de contenedores en Orihuela

La zona más afectada es la de Temístocles Almagro y sus aledaños, donde en los últimos meses se han multiplicado las denuncias

15.05.2019 | 22:51

Residentes denuncian el vandalismo y la inseguridad que sufren y exigen mayor vigilancia policial también para erradicar el botellón.

Vandalismo e inseguridad. Son las dos palabras más repetidas por los vecinos de la zona de Temístocles Almagro y aledaños, a la entrada de Orihuela. La oleada de robos en viviendas que sufren desde haces años, unido a la inquietante quema de contenedores en las últimas semanas, el botellón y el rayado de coches, ha llevado al vecindario a sentirse poco seguro y a aumentar las denuncias por estos hechos. Los vecinos piden mayor vigilancia policial en la zona para prevenir que vuelvan a producirse estos delitos. Por la zona sí que pasan muchos vehículos policiales, por la cercana rotonda, camino de la jefatura policial, que se encuentra cerca de allí «pero pocos se adentran en la urbanización», se quejan.

En los últimos años, denuncian estos vecinos, «no queda casa que no hayan robado». Los robos se cometen casi siempre a plena luz del día, cuando los propietarios de las viviendas están fuera trabajando o han salido, por lo que fuentes consultadas señalan que lo más seguro es que los cacos establezcan vigilancias para saber los horarios en los que se quedan vacías las casas. Esta oleada de robos la han venido sufriendo desde hace muchos meses, lo que ha llevado a la mayoría de propietarios a instalar en sus viviendas una alarma, lo que ha hecho que en las últimas semanas no se hayan producido más asaltos a viviendas de esta zona residencial, donde viven jóvenes familias con niños en su gran mayoría.

Los ladrones se arriesgan a ser descubiertos al cometer sus asaltos por la mañana. «Hace un año mi prima llegó a mediodía y se encontró en el rellano el televisor y era porque estaban apilando los ladrones los objetos que estaban robando de su casa y al pillarlos huyeron, y es más el susto que te dan muchas veces más de lo que se llevan», relata a este diario un vecino de la urbanización, que prefiere mantenerse en el anonimato y que también tiene vivienda en la zona.

No solo los robos. La quema de contenedores y papeleras es constante desde hace semanas. Ya ni se reponen porque aparecen quemados a los pocos días. Es un gran peligro por la cercanía de las viviendas y de los coches, ya que los contenedores están en la zona de aparcamiento de los vehículos, aunque afortunadamente, ninguno de estos incendios provocados ha alcanzado a ningún coche por la rapidez con la que actúan los bomberos cada vez que reciben un aviso. Solo hubo que lamentar daños en varios vehículos tras prender otro contenedor hace unos meses en unas calles cercanas a esta zona residencial.

El último en prender ha sido un contenedor amarillo de envases en la calle Temístocles Almagro, que estaba junto a varios vehículos, la madrugada del martes. Un contenedor que, por cierto, habían puesto nuevo hace un mes porque ya fue objeto del vandalismo de un pirómano. Los vecinos han denunciado estos hechos en las redes sociales subiendo fotos y vídeos «y lamentablemente nos estamos acostumbrando a esto», se queja un residente del lugar. También las papeleras del barrio han sufrido la visita de ese o esos «pirómanos». «Un día nos vamos a encontrar que no de tiempo a avisar a los bomberos y que eso empiece a arder y se extienda el fuego de un coche a otros, como ha sucedido en otros sitios, y va a haber un incendio importante», teme un residente.

Otra de las vecinas relata a este diario cómo alguno de los jóvenes que se reúne para hacer botellón en la zona tiró un bote de refresco a una ventana de su vivienda «oí un fuerte golpe contra el cristal y cuando salí a ver qué era vi un bote de refresco lleno que habían tirado y estaba con mi hijo pequeño en la casa», señala. Las molestias que causa el botellón van cada vez a más en este conglomerado de edificios.

Además, los vecinos del barrio denuncian que los vándalos tampoco respetan a sus vehículos y muchos amanecen rayados. «Es una pesadilla», señalan en este cansado vecindario por tanto vandalismo.

Este diario se puso en contacto ayer con la edil responsable de Seguridad Ciudadana, Mariola Rocamora (PP), quien aseguró no saber nada de estas denuncias vecinales. «No sé nada, a mí no me han pasado ningún parte de la Policía Local ni con lo de los robos ni la quema de contenedores, no tengo conocimiento de nada de eso», señaló la concejal.

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