17 de abril de 2019
17.04.2019

Martes Santo de ilusión y tradición en Torrevieja

El pasado y el futuro confluyen en la Semana Santa de Torrevieja con un itinerio que recorre el paseo Vista Alegre

17.04.2019 | 00:07

El encuentro en la Vía Dolorosa protagoniza hoy el Miércoles Santo.

Hablar de la procesión del Martes Santo en Torrevieja, es hablar de lo nuevo y de lo antiguo, de devoción y de turismo, de expectación y de espectáculo, de ocio y de fe. Es nombrar a la Convocatoria y su banda de cornetas y tambores. A la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Salud. Es recordar la imaginería dramática de los hermanos Blanco, los escultores de la tradición semanasantera torrevejense, en ese Cristo de la Caída, en ese rostro de mujer de la Dolorosa. Es hablar de la ilusión de los más pequeños, de los que procesionan por primera vez a veces en brazos de sus madres o de sus padres. De los que esperan con impaciencia que llegue la noche para vestir sus túnicas de raso y esas capas de colores brillantes y ligero vuelo que en nada tienen que envidiar a la del mismísimo Darth Vader. Y, si apuras un poco, los hachotes hasta podrían ser espadas láser. La iconografía que une pasado y futuro.

Es la Pasión pasada por caramelos y sonrisas infantiles, el Evangelio de San Mateo que rezuma generosidad festiva por la calle. La mayoría de edad reconocida en el ritual de encajarse la vesta en la cabeza por primera vez. Es la costumbre de la que todos, torrevejenses y forasteros, participan a veces hasta sin querer.

Porque esta Semana Santa monopoliza por unas horas cada día el centro neurálgico de una ciudad. Anoche los pasos buscaron el mar bajando por la peatonal calle Concepción hasta el paseo Vista Alegre.

El itinerario de las grandes procesiones, de la Patrona Inmaculada, de la Virgen del Carmen. No era lo mismo, pero las vacaciones y la primavera se notan en la ciudad y sus establecimientos de hostelería. Es la Semana Santa de restaurantes y heladerías, de terrazas y «paseo de los hipis». De curiosos que se acercan al escuchar las bandas que acompañan a las Cofradías, deteniéndose apenas lo justo para admirar la exaltación floral de los tronos y unas imágenes que son iguales en todas partes.

De turistas que piensan que vista una, vistas todas. De vecinos preocupados por el itinerario de la noche por si la grúa se les lleva el coche. De retirada, siempre pasa igual, las filas de capirotes se mueven casi solas por la calle en el último tercio de la procesión. La música suena distinta, la escenografía, sin público apenas, se transforma en un ambiente más íntimo y penitencial.


Hoy miércoles, el escenario procesional se bifurcará entre la Parroquia de la Inmaculada y la del Sagrado Corazón. El Encuentro será en la Vía Dolorosa de Ramón Gallud con María Parodi, y este año, sin las mortajas verdes y polvorientas que han estado colgando durante años del edificio de la esquina.

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