09 de marzo de 2019
09.03.2019
Torrevieja

El estudio para crear una reserva marina salva 416 hectáreas de la pesca recreativa

En las dos zonas propuestas para regenerar los caladeros al norte y sur del litoral estará prohibido fondear y realizar actividades náuticas

08.03.2019 | 22:50
Imagen de pesca recreativa en la costa de Torrevieja, que se limitará con la reserva.

La iniciativa requiere de la tramitación de la subdirección general de Pesca, que apoya la iniciativa.

El estudio de la Universidad de Alicante (UA) encargado por el Ayuntamiento de Torrevieja para crear una reserva marina pesquera en su litoral propone dos zonas concretas a proteger -con el respaldo expreso de la Generalitat que se ha comprometido a tramitar la solicitud-. Una situada al norte de la costa torrevejense y que ocuparía 120 hectáreas marítimas, una anchura de 530 metros desde tierra y profundidades de hasta 14 metros. Y otra, más relevante, al sur del mismo litoral del término y del casco urbano, con 296 hectáreas de superficie, una anchura media de 900 metros y un rango de hasta 20 metros de profundidad.

La iniciativa subdivide a su vez en las dos delimitaciones unas áreas de amortiguación que envuelven a las de especial protección -73 hectáreas en la primera y 123 en la segunda-. En este último caso, la Universidad de Alicante (UA) también contempla algunas zonas del litoral oriolano en la reserva, aunque se trata de una iniciativa que debe refrendar en última instancia la subdirección general de pesca de la Generalitat Valenciana.

El emplazamiento definitivo no puede concretarse hasta que la administración no formalice la creación de estos espacios protegidos. En la mayor parte de superficie de la reserva marina estarán prohibidas a la pesca recreativa, deportiva, la acuicultura, la pesca submarina y la pesca recreativa en la costa -con caña-. También el fondeo de embarcaciones -que tiene un impacto muy negativo por arrastre de las anclas sobre las praderas de algas, - y actividades náuticas, como el uso de motos de agua. También al vertido de aguas residuales -emisarios y evacuación de emergencia en episodios de lluvia a través de colectores-. Alguno de estos colectores están ubicados en la zonas propuestas.

Arrecife artificial

Algo que, a buen seguro, en el caso de la pesca recreativa con embarcaciones «tocará» a algunas de las «señas» -localizaciones de lugares de pesca- más populares de estos aficionados, que normalmente se alejan poco de la bocana de la bahía de Torrevieja. Solo en el puerto hay amarradas cientos de embarcaciones de aficionados en las tres marinas deportivas y dos clubes de pesca específicos que salen a pescar por ocio varias veces a la semana. Aunque se suele restar importancia al impacto de esta actividad sobre los recursos pesqueros, sí que lo tiene. Por otra parte, las propias características de estas zonas junto al litoral ya las hacen inviables para la pesca profesional de las flotas artesanales de arrastre -expuestas a multas si se acercan al litoral- y de la pesca de cerco -que faena más lejos de la costa-.

La reserva pretende precisamente la recuperación de los recursos pesqueros y su repoblación. Estas reservas, que tienen su primer referente de éxito en la primera creada en Tabarca a nivel estatal en la década de los ochenta, estarán indicadas con boyas de señalización especial.

Como medida compensatoria para los miles de aficionados a la pesca recreativa el estudio plantea la ubicación de un arrecife artificial en «Las piedras de lastre», una de las señas más populares de los pescadores aficionados, ubicada frente al dique de Levante del puerto. Para ello insta a utilizar las piezas de hormigón, que no suponen una fuente de contaminación. Es una iniciativa que plantea sin coste el puerto deportivo de Marina Internacional que afronta ahora sus obras de renovación. Podrían utilizarse hasta 110 piezas de diez metros de longitud por tres de ancho para crear un arrecife artificial fondeado de 1.500 metros cúbicos.

Más saturada

Este trabajo de investigación profundiza en el estudio de los recursos naturales de la zona a preservar, su biodiversidad, biomasa de peces y hábitats, con una amplia representación de especies protegidas -en menor medida en la zona que coincide con el casco urbano de Torrevieja y más saturada-. El trabajo ha sido coordinado por el catedrático de biología marina de la UA, Alfonso Ramos, supervisado por el biólogo municipal Juan Antonio Pujol e impulsado por la Concejalía de Medio Ambiente, delegada en la edil Fanny Serrano.

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