20 de diciembre de 2018
20.12.2018

Un problema de movilidad que va a más fomentado por el modelo de crecimiento urbanístico residencial

A la transformación de la CV-905 en una carretera «urbana» se suma la saturación de la Nacional-332 y la CV-95

20.12.2018 | 00:37

n La prohibición de circular a más de 50 por hora por la mayor parte del tramo torrevejense de la CV-905 hace todavía más complicada lo movilidad en vehículo particular en el área de influencia de Torrevieja, ya dificultada por la saturación de otros accesos como el tráfico lento en la variante de la N-332 (42.000 vehículos diarios de promedio) y en su trazado de conexión con Orihuela Costa hasta La Zenia, con retenciones diarias en todas las épocas del año en la circunvalación y sin perspectiva a corto plazo de que se lleve a cabo el desdoblamiento pendiente desde hace más de una década -ahora en fase de redacción del proyecto-.

Los mismos problemas se producen en la CV-95 que conecta Torrevieja con Orihuela. Una falta de capacidad que se traslada además a los itinerarios alternativos dentro del casco urbano o en las urbanizaciones, que no están preparados para soportar un tráfico denso.

El 90% de los desplazamientos en Torrevieja se realizan en vehículo particular. La mayor parte de los residentes temporales llegan por carretera. La conexión ferroviaria se perdió a mediados de los ochenta tras un siglo de historia y del proyecto para recuperarla propuesto en un proyecto de viabilidad del Ministerio de Fomento no se tienen noticias más allá de certificar un retraso de años en su conclusión. El crecimiento urbanístico en grandes áreas residenciales -no compacto- y que se extienden a lo largo de kilómetros lejos del casco urbano obligan a que los desplazamientos se realicen en vehículos privados con una red de carriles bici muy discreta o inexistente para la mayoría de los itinerarios más utilizados.

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