09 de julio de 2018
09.07.2018
Torrevieja

Vecinos de Punta Margalla en Torrevieja rechazan la playa para perros y exigen su reubicación

Medio centenar de personas se concentran en el tramo designado para el baño con canes y recogen firmas porque «no nos vamos a ir para que vengan los animales»

09.07.2018 | 00:19
Vecinos de Punta Margalla en Torrevieja rechazan la playa para perros y exigen su reubicación
Vecinos de Punta Margalla en Torrevieja rechazan la playa para perros y exigen su reubicación

El alcalde publica hoy el decreto que habilita los dos espacios elegidos y se repondrán las señales arrancadas.

Los ánimos están más que caldeados en las zonas del litoral de Torrevieja elegidas por el Ayuntamiento para ubicar las playas para perros. Son la Cala del Moro, en Cabo Cervera y Punta Margalla, un lugar mucho más céntrico que el anterior. Es en esta última zona donde algunos vecinos se están movilizando, y llevan más de 400 firmas recogidas en contra de la playa para perros. Ayer, un grupo de unas 50 personas, la mayoría veraneantes de otras localidades de la Vega Baja y de Murcia, se concentraron en la que consideran su «playa de toda la vida» para exigir al Ayuntamiento que dé marcha atrás en su decisión de habilitar casi un kilómetro de costa hasta la curva del Palangre para que los dueños de mascotas puedan estar allí con ellas. «Si no recapacitan, tomaremos otras medidas», señaló uno de los concentrados.

Este grupo de vecinos que asegura que «no estamos en contra de que haya una zona de baño para los perros, pero donde no haya bañistas», pide que se reubique la playa para canes no mucho más lejos de allí. «A 100 metros de Punta Margalla, antes de llegar a la curva del Palangre, hay una zona rocosa donde no se pone nadie, sería un buen lugar, así como otras alternativas como Cala Piteras con escasa presencia de bañistas», indicó Tayo Pineda, uno de los vecinos, sorprendido por el hecho de este verano el Ayuntamiento haya habilitado una zona con arena en esta zona rocosa «lo que llevábamos años pidiendo».

El Ayuntamiento no va a cambiar la ubicación de las dos zonas del litoral elegidas para permitir el baño con perros. De hecho, el alcalde publicará hoy, a primera hora de la mañana, el decreto que habilita a Punta Margalla y a la Cala del Moro como playas para canes y dará traslado del mismo a la Policía Local para la reposición de las señales indicadoras de que son zonas permitidas para que estén los animales y las papeleras con bolsas para recoger los excrementos, que fueron arrancadas la pasada semana solo unas horas después de instalarse. «Será una señalítica con las normas de comportamiento en esas playas», explicó al diario el edil de Playas, Javier Manzanares, quien dice sentirse «fastidiado y preocupado» por las amenazas que, asegura, está recibiendo en mensajes y de gente que va a su despacho molesta con la ubicación en Torrevieja de las dos playas para perros.

«Son zonas que están delimitadas de forma natural y por eso se eligieron», explicó el edil, quien confía en que la crispación vaya a menos «como pasó en El Campello, que duró un verano, al siguiente todos estaban encantados porque incluso se abrieron bares y restaurantes por el aumento de turistas que demandan este servicio» y recordó a los vecinos de Punta Margalla que «a pocos metros tienen dos playas que sí son tales como El Cura y Los Locos, ya que los espacios permitidos para perros se van a quedar donde están», señaló, hasta la consulta popular sobre su ubicación definitiva que se celebrará en junio de 2019.

Argumentos que no convencen a los vecinos. «El Ayuntamiento no ha contado con quienes llevamos 40 años bañándonos en esta zona donde en agosto hay más de 200 bañistas; ha sido una decisión arbitraria y no nos vamos a ir las personas, para que vengan los animales», se quejó un vecino. Otro de los residentes, Raúl Granados, puso en duda la higiene. «Un niño que haga un castillo de arena no va a discernir entre una piedra o un excremento de perro, de lo que es arena mojada por el mar o por orines, y se llevará las manos a la boca con los problemas parasitarios e higiénicos que puede provocar», mientras otro le daba la razón y añadía que «la mayoría de perros están sueltos», algo que incumple la ordenanza municipal, que es válida también para las playas habilitadas para canes.

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