08 de junio de 2018
08.06.2018
Comunicado

La HOAC se solidariza con las familias de San Miguel de Salinas que piden viviendas sociales

Cincuenta familias que viven en precario han pedido una solución a los poderes públicos

08.06.2018 | 21:58

La HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) de la Diócesis de Orihuela-Alicante, se solidariza en un comunicado y "muestra su apoyo a la demanda de viviendas sociales promovida por la AAVV "S. Miguel Arcángel" de S. Miguel de Salinas, cuya existencia ha saltado a la opinión pública en fechas recientes".

La HOAC añade que se solidariza con los procesos de toma de conciencia, acompañamiento y reivindicación de viviendas sociales para 50 familias precarias del municipio protagonizadas por el colectivo vecinal, en la que se encuentran militantes de la HOAC.

"El elevado precio de los alquileres, la precariedad laboral y la nula oferta de viviendas sociales, ha convertido el uso y disfrute de una vivienda, en lugar de un derecho humano, en un auténtico artículo de lujo para parados, jóvenes y trabajadores precarios. Se da la paradoja de que conviven, junto con la elevada demanda de viviendas de alquiler, la existencia de centenares de viviendas en el municipio vacías y sin estrenar, propiedad del SAREB (Banca pública encargada de la gestión del stock de activos inmobiliarios, que la banca privada no ha dado salida en el mercado). Esta situación, extrapolable a la totalidad de los municipios costeros de la provincia de Alicante, la HOAC considera que es un hecho inmoral", afirma.

La HOAC considera que la economía debe estar al servicio de las personas, como dijo Pío XII: "una vivienda digna de la persona humana es condición previa para lograr la estabilidad social que con razón la humanidad ansía". La vivienda es un bien de primera necesidad, no una mercancía. La vivienda es un derecho humano de primer orden, tan necesario como la sanidad, la alimentación y la educación. Por ello, instamos a todas las personas de bien y, en particular, a las Administraciones públicas, como impulsoras del bien común, a que se impliquen en la búsqueda de soluciones para solventar este grave problema, que trunca proyectos vitales de una gran cantidad de familias y, especialmente los más jóvenes. La defensa de la persona humana, y especialmente de los más empobrecidos, eje central del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, implica dar respuestas urgentes a esta grave situación.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook