17 de noviembre de 2011
17.11.2011

El cierre del vertedero obliga a Fenoll a eliminar la basura de la Vega en Murcia

Proambiente paga el transporte y enterramiento de 40 toneladas de residuos de la comarca al día en Cartagena o Lorca

17.11.2011 | 01:00
Un aspecto de la zona de la planta de Proambiente que sigue trabajando con normalidad.

La empresa Proambiente está derivando desde hace días la basura que recibe de 19 municipios de la Vega Baja y cuatro de Murcia que no puede reciclar a dos vertederos del sur de la Región, concretamente a plantas de eliminación de residuos situadas en Cartagena y Lorca. Una práctica que ha puesto en marcha para acatar la resolución del Gobierno murciano de clausura cautelar de los vasos de las instalaciones que están a caballo entre ambas comunidades, en Abanilla y en La Murada. La empresa, a través de un portavoz autorizado, aseguró al periódico que sólo está llevándose alrededor del 10% -entre 40 y 50 de las 400 toneladas de residuos sólidos urbanos que llegan a diario a sus instalaciones- porque el 90% restante lo puede reutilizar a través de un proceso complejo pero que le permite obtener importantes beneficios económicos a través de su venta a terceros. Con toda esta situación que se ha creado a raíz de la resolución de clausura del ejecutivo autonómico murciano, es la región vecina la que ahora tiene que asumir los residuos de la comarca de la Vega Baja hasta que se resuelva el conflicto.
Fuentes de Proambiente advirtieron no obstante que esa desviación a vertederos de la basura que se tiene que enterrar en Cartagena (Medioil Levante) o, en menor medida, Lorca es un gasto que va a la cuenta de resultados de la empresa de Ángel Fenoll. Algo que en estos momentos supone un lastre para las cuentas de la mercantil, que incluso estaría realizando este servicio a "pérdidas" para cumplir con sus compromisos y poder mantener los contratos.
En este sentido, las mismas fuentes indicaron que el objetivo de Proambiente es cumplir los acuerdos que mantiene con las empresas de recogida de basuras en cada uno de esos municipios de la Vega Baja y de Murcia para que ninguna de esas concesionarias pueda reclamar daños por tener que transportar esos residuos a otros vertederos que se encuentran más lejanos.
Algo que, si sucediera, además redundaría en el cobro de la tasa de recogida de basura de los ciudadanos de la Vega Baja, porque el cambio de destino de la basura no sólo incrementaría los costes de transporte sino los derivados del tratamiento de los residuos por tonelada. De hecho, algunos vertederos de la provincia ingresan hasta 60 euros por tonelada, lo que dobla el precio de Proambiente a sus clientes. Mientras tanto, un equipo de abogados y técnicos trabaja para tumbar con un recurso de alzada la orden cautelar de cierre en una estrategia que considera que el vertedero de Fenoll tiene capacidad para seguir acogiendo más basura, al contrario de lo que mantiene la Consejería de Presidencia de la Región de Murcia en su informe. En él se detalla la supuesta presencia de toneladas de escombros en un vaso, el número 5, que sólo aparece en las previsiones de la empresa como un proyecto; la sobrecarga del único que está regularizado, el número 3, y el vertido en dos más que figuran sellados y sin uso desde hace años.

Error
Un informe oficial que, además, reclama un proyecto de clausura y sellado de todos los vasos de vertido en un plazo de tres meses y que el empresario Ángel Fenoll tachó "de error" en su última comparecencia pública, cuando iba a declarar como imputado por la Operación Brugal, el pasado 25 de octubre.

Abornasa, una opción sin vaso de vertido
La alternativa más cercana al vertedero de La Murada-Abanilla para los municipios de la comarca de la Vega Baja es la planta que la empresa Abornasa tiene en el municipio de Crevillent (Bajo Vinalopó) y que trata a diario unas 300 toneladas de basuras, más de cien mil al año. La empresa mantiene acuerdos con municipios de la Vega que no eliminan sus residuos en Proambiente, entre ellos Guardamar del Segura, San Fulgencio, Catral o Benejúzar. Su principal inconveniente es que no se trata de un vertedero en el sentido estricto, es más una planta de transferencia, tal y como admite en su información corporativa. La mercantil, que puso en marcha este recinto en 1974, cuenta con tecnología para transformar los residuos en combustible para las cementeras y compost de uso agrícola, además de reciclar plásticos y otros materiales. Pero no tiene vaso de vertido y transporta "la fracción no valorizada" de la basura que recibe, un 50%, a vertederos autorizados. Para ello cuenta con una flota de camiones específica. Ni la el recinto de Abornasa ni el de La Murada-Abanilla aparecen en las previsiones reguladoras del plan zonal de residuos de la Vega Baja.d.P.

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