07 de septiembre de 2011
07.09.2011
Rojales

La clínica de adicciones echa un pulso al Ayuntamiento y abre sin licencia municipal

La instalación se ubica en una zona residencial en contra de lo marcado por el PGOU

07.09.2011 | 02:00
Una vivienda, ayer, con un cartel contra la apertura de la clínica que se sitúa al fondo.

La clínica de conductas adictivas "Victoria 94" de Rojales ya se encuentra abierta, según anuncia en su página web donde ofrece datos de todos los servicios que presta y cómo pedir una cita.
La empresa echa con esta postura todo un pulso al Ayuntamiento de Rojales ya que la instalación se sitúa en una zona residencial y carece de licencia de apertura que fue solicitada en agosto. A los diez días el expediente se archivó al no haber aportado la empresa los documentos requeridos de subsanación de deficiencias. El alcalde, Antonio Pérez (PSOE), aseguró ayer que, para que "este tipo de instalación o un bar o una churrería" se instale en Lo Torre hace falta modificar el PGOU, "a lo que nos oponemos". Explica que "los vecinos compraron sus viviendas más caras por ser una zona residencial, para a vivir tranquilos, sin actividades de ningún tipo, por eso, ahora no se va a cambiar la calificación". Pérez señaló estar dispuesto a ayudar a la empresa para que se instale en el municipio, pero, "donde se pueda instalar". Sobre el anuncio de la empresa de abrir, Pérez aseguró que "me parece un poco temerario lo que han hecho; no sé con quién hablaron la pasada legislatura para ir hacia delante sin tener ningún permiso".

oposición ciudadana
"Un negocio para ganar dinero sin importarles los vecinos"
Los residentes de Lo Torre, que se han constituido en asociación de vecinos, denunciaron ayer que ya hay gente trabajando en la clínica aunque "entendemos que sin pacientes aún" a pesar de que no tienen la licencia de actividad. Creen que la clínica abrirá en breve ya que "siempre han actuado libremente desde abril pasado", y en estos últimos días han estado haciendo limpieza general y ultimando pequeños detalles "metiendo", neveras, televisiones, o arreglando la fachada. "Nos preocupan estas premuras y tememos que abrirán a pesar de todo", señalan, para añadir que, la negativa a la apertura, no se debe a una razón de intolerancia o discriminación de los enfermos que pueden acudir sino a la ubicación de la clínica "en una zona residencial que no es la adecuada ni moral ni legalmente". Y exponen que no se trata de una obra social ni de una ONG. "Es un negocio para ganar dinero sin importarles los vecinos"

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