20 de marzo de 2011
20.03.2011
Almoradí

Cuando la tierra tembló hace 182 años

20.03.2011 | 01:00

Terremoto de 1829. Como cada 21 de marzo, la Vega Baja se acuerda del terremoto que asoló Guardamar, Torrevieja o Almoradí -el municipio más afectado y con más muertos-. Se perdieron 386 vidas, 47 iglesias y cuatro puentes. La memoria colectiva lleva, cada año, a no olvidarse de la rogativa a San Emigdio, patrón de los terremotos.

Eran las 18.15 horas del 21 de marzo de 1829, mañana hará182 años, cuando la tierra tembló con una intensidad de 6,6 en la escala de Richter. Era sábado, era ya de noche, y a la mayoría de vecinos les pilló en casa. En casas de varias alturas, sin cimentación, con vigas de madera poco resistentes y en calles estrechas, de modo que fueron cayendo y arrastrando con ellas a las de los vecinos. No quedó piedra sobre piedra en Torrevieja, Guardamar tuvo que ser rediseñado y Almoradí sufrió aún más.
En la comarca de la Vega Baja quedaron "asoladas" 2.965 casas, otras 2.396 "quebradas", siguiendo la terminología de la época. El recuento de daños se detalló por iglesias (30 ni más ni menos en "Orihuela y su partido", dos en Almoradí, otras dos en Formentera... 47 en total), por puentes (cuatro) o por molinos de aceite y harina (86 y diez respectivamente). Pero el recuento más duro fue el de los muertos y los heridos: 386 y 375 en la comarca, 192 y 150 sólo en Almoradí, donde se registraron los mayores daños.
De aquello no quedan recuerdos claros que hayan sobrevivido a las generaciones, pero si queda el respeto a los temblores de tierra. En Almoradí cada año, tal día como aquel, tal día como mañana , los vecinos acompañan a San Emigdio, patrón de los terremotos, y pronuncian una rogativa. Hoy en día lo llevan a hombros voluntarios de Protección Civil, que lo sacan de la Iglesia de San Andrés y que después de la misa de las 19 horas lo llevarán por las calles Donadores, España y San Andrés (un itinerario diferente a causa de las obras en la Plaza de la Constitución).

Peticiones
Aquella historia ha calado tanto en la gente de la Vega que, en 2008, ante un temblor de 3,6 grados en agosto, el Ayuntamiento recibió decenas de peticiones y tuvo que sacar a San Emigdio a la calle. Le acompañaron entonces un millar de personas de toda la comarca.
En 1829 obispo de Orihuela envió una misiva al Rey Fernando VII (reproducida junto a estas líneas), quien resolvió enviar un millón y medio de reales y partidas de cereal. De la ruina más absoluta resurgió una nueva Vega Baja, pero preparada por si la tierra volvía, alguna vez, a temblar.

Carta del obispo Félix Herrero al Rey Fernando VII (26 de marzo de 1829)
"El 21 del corriente, sábado al anochecer sucedió el espantoso terremoto, del que ya tendrá noticia V. M. A las once de aquella misma noche principié a recibir avisos de los curas, y continuaron todo el día siguiente domingo, sobre las desgracias y ruinas de sus respectivas parroquias y pueblos. Los de Almoradí, Benejúzar, Rafal, Formentera, Torrevieja y Torre la Mata, han sido totalmente asolados, sin que quede en ellos una sola casa habitable... Diez iglesias parroquiales enteramente destruidas y otras tantas ruinosas é inservibles... Han perdido la vida más de 1000 personas, é igual ó mayor número son las estropeadas y heridas de gravedad.
El lunes 23, acompañado de dos eclesiásticos mis familiares, me puse en camino y me dirigí primero a Almoradí. Allí vi una montaña de escombros formadas de sus 300 casas, hermosa parroquia y convento. Vi algunos centenares de desgraciados regando aquellos mismos escombros con sus mujeres, parientes y amigos. Ya habían hallado 165 y dádoles sepultura y conceptuaban faltar otros tantos: todos me referían sus desgracias, y un anciano pudo decirme entre sollozos: "Señor obispo, ocho hijos tengo sepultados entre esas ruinas".
Pregunté si había y donde estaban los heridos: muchos hay me dijeron; pero no sabemos cuántos, ni en donde está la mayor parte. No hay cirujano, ni botica, ni aún tampoco con que curar los heridos; los hice buscar y llevarlos a determinado sitio, y pudieron reunirse hasta 31, fracturadas las piernas y brazos, y algunos en peor estado... al medio día vi caminar hacia esta ciudad los heridos, unos en carros y otros en hombros de 120 hombres que eran necesarios por la distancia de dos leguas largas que habían de caminar, y a todos pagué su jornal.
Dejé muy encargado remitiesen los demás que hubiese con igual cuidado y á mi costa, y también una nómina de todos los niños huérfanos por efecto de esta catástrofe: advertí asimismo no faltase lo preciso a los necesitados, acudieron á mí por todo. Así los consolé del modo que pude".

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