17 de junio de 2010
17.06.2010
Almoradí

El regreso del alcalde Vaíllo

Reconocimiento. Alcalde del municipio entre marzo y junio de 1936 y juez de paz durante la Guerra Civil, la de Ángel Vaillo no es diferente de tantas miles de historias de vidas que terminaron en esos años

17.06.2010 | 02:00
Imagen de Ángel Vaíllo, alcalde de Almoradí en 1936.

Reconocimiento. Alcalde del municipio entre marzo y junio de 1936 y juez de paz durante la Guerra Civil, la de Ángel Vaillo no es diferente de tantas miles de historias de vidas que terminaron en esos años. Sólo que al final la memoria de Ángel sí podrá recibir el debido reconocimiento público. Y lo hará en el salón de plenos que presidiera hace tres cuartos de siglo.

Han pasado 75 años pero Ángel Vaíllo vuelve al Ayuntamiento de Almoradí mañana. Muchos factores se han conjurado en este caso no solo para recuperar su memoria, símbolo de tantas que permanecen perdidas en las poblaciones de la Vega Baja, y sus restos, honrados como testimonio de la defensa de valores constitucionales.
El afán de búsqueda de sus nietos, la aparición de un rastro documental, la confirmación de su enterramiento y de la identidad de sus restos, y la predisposición de la corporación municipal almoradidense, presidida por Hurtado, del Partido Popular, a prestar por unas horas la Casa Consistorial para un homenaje que concede pleno sentido a cualquier esfuerzo por recuperar la Memoria Histórica.
Tenía 53 años y tres hijos Ángel Vaíllo Pastor cuando murió de tuberculosis un 19 de enero de 1945 en la prisión de San Cristóbal. Así consta en el Registro Civil de Ansoain, en Pamplona. Cerraron sus ojos un largo periplo carcelario de posguerra y durísimos años de hambre, tisis y soledad. De abandono absoluto. Nada nuevo en la cosmovisión del nuevo orden instalado en abril de 1939. Supieron su mujer y sus hijos que estaba preso...que murió. Nada más. Sólo alguna fotografía y el miedo de recuerdos inconvenientes del padre y del esposo. Lo que tocaba entonces era sobrevivir. Quedó la herencia de la memoria para los nietos, y a ellos ha correspondido su gestión. La pista vino a encontrarla Ángel Vaillo hace un par de años. Conducía al Monte Ezkaba, muy cerca de Pamplona, al fuerte-prisión de San Cristóbal, fortaleza militar transformada en penal que en 1936 contaba ya con 2.000 presos. Y a una zona de enterramiento próxima al fuerte conocida con el nombre de "cementerio de las botellas", porque al parecer uno de los capellanes del penal se tomó la molestia de apuntar en un papel el nombre de muchos de los enterrados y depositarlo en una botella entre sus piernas. Todo un detalle documental que ha facilitado en muchos casos la identificación de los cuerpos gracias a los esfuerzos de la asociación Txinparta y de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Pamplona
De los 131 cuerpos enterrados en ese lugar, ya han sido exhumados 37 a petición de las familias. Una de ellas la de Ángel Vaillo Pastor, rescatado de la fosa 117 y devuelto a los suyos, que pudieron encontrarlo. Porque a Pamplona viajaron hace unos días su nieto Ángel y sus primas Yolanda y Carmen Andreu Vaillo, hijas de su hija Carmen, que siempre supo mantener el recuerdo de su padre y transmitirlo. Y de Pamplona han recuperado junto a los restos del abuelo una parte importante de la historia familiar, de la historia de Almoradí y de la historia de todos. Sus restos mortales se depositarán a las 15:00 horas de mañana en el salón de plenos del Ayuntamiento de Almoradí para realizar a las 18.00 horas una ceremonia religiosa en la iglesia.
Siempre quedan juicios y condenas que anular, pero al menos el alcalde Vaíllo podrá descansar en su pueblo y con su gente.

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