07 de junio de 2010
07.06.2010
CORPUS CHRISTI

Tradición y fe se dan la mano en la provincia

07.06.2010 | 19:05

Orihuela, Callosa, Elda y Benidorm celebran el día de la Comunión con procesiones multitudinarias en las que los niños y las reliquias se erigen protagonistas

­El obispo de la Diócesis Orihuela Alicante, Rafael Palmero volvió a ser ayer fiel a la tradición y celebró en la Catedral de Orihuela el Corpus Christi, un día que para los cristianos pone de relevancia la importancia de la eucaristía y con ello une indisolublemente a los creyentes con la Iglesia. Una unión que Palmero volvió ayer a recalcar en la misa, recordando que no se puede separar a Dios del clero.
En la jornada de ayer los niños que han hecho la comunión este año fueron de nuevo los protagonistas. No en vano, es una de las fechas más importantes del año para los cristianos y muchos, de hecho, la tienen grabada en su memoria precisamente por cómo les transmitieron su trascendencia cuando eran pequeños, con la canción «tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión» (tal y como recordaban ayer varias mujeres a este diario).
La misa del obispo se celebró en Orihuela en presencia de autoridades y de las cofradías y hermandades de Semana Santa. La Catedral celebra su quinto centenario este año y es, por ello, un lugar central en los actos de la Diócesis hasta mayo de 2011. Como novedad, este año la procesión entró en el templo por la Puerta Mayor, en lugar de cruzar la Puerta de Loreto, como se hacía hasta ahora. Centenares de personas contemplaron en Orihuela cómo la Plaza del Salvador se llenó de pétalos en uno de los momentos más emotivos de todo el recorrido por la ciudad, cuando «la custodia con el santísimo» (la oblea) llegó al lugar atravesando un pasillo dibujado por los niños vestidos de comunión. Le esperaban allí las banderas, estandartes e insignias de las entidades de la Semana Santa oriolana.
En Callosa de Segura decenas de niños volvieron a ponerse «de punta en blanco» para desfilar delante de uno de los objetos más queridos y venerados por los católicos. La reliquia de San Roque (patrón local), una falange del brazo con el que el santo sanó a enfermos según se cree, volvió a recorrer las calles del municipio. De nuevo llegó desde Roma, de nuevo custodiada de cerca por delegados del Vaticano, pero esta vez para quedarse definitivamente en depósito. La Cooperativa Eléctrica ha hecho posible que se comprara una hornacina artesanal para albergar la falange.
Sin tiempo para descansar de las recientes fiestas de Moros y Cristianos, las calles de Elda volvieron a ser escenario de desfiles y procesiones por el Corpus. El sabado salieron los Gigantes y Cabezudos y los tambores desde la sede de la Hermandad de Cofradías retumbaron por las calles. El desfile tuvo su repetición en la mañana del domingo, presenciado también por decenas de vecinos. La tarde de ayer fue el momento de la solemne procesión. La marcha partió desde la iglesia de Santa Ana, tras la celebración de una Misa Mayor, pasadas las 20.30 horas, pasando por el itinerario de costumbre. Cientos de personas presenciaron la procesión y, un año más, fueron los pequeños vestidos de comunión los que «robaron la función» con su simpatía.
Algo similar ocurrió en Benidorm, donde los niños que han tomado la comunión cumplieron con la tradición de volver a vestirse y recorrer las calles del casco histórico. Antes, se celebró la misa en la parroquia de San Jaime y Santa Ana y después autoridades civiles y religiosas salieron en procesión.

CALLOSA DE SEGURA
Caída de cascotes del campanario dos horas antes de la procesión
Muchos interpretaron ayer como un milagro de San Roque que nadie saliera herido. Al menos hay que concederles que fue mucha suerte que nadie se viera afectado, a las 18 horas en punto, cuando comenzaron a caer cascotes del campanario de la Iglesia Arciprestal de San Martín. Fue justo cuando las campanas daban la hora, y la parte que se desprendió corresponde a una de las esquinas de la cornisa, que golpeó parte de unas tejas y dejó el suelo repleto de escombros. Por el lugar donde hubo que recoger a pedazos parte de este monumento del siglo XVI tenía que pasar, tan solo dos horas después, la procesión del Corpus Christi.
El lugar, sin embargo, fue acordonado por la Policía después de que lo inspeccionaran técnicos municipales y los Bomberos, que acudieron con dos camiones de escalera y subieron al campanario de la Iglesia a comprobar si había peligro de nuevos desprendimientos. También miembros de Cruz Roja se desplazaron al lugar, en la misma puerta del Ayuntamiento. Nadie resultó herido pese a que cuando se produjo el derrumbe un coche se disponía a pasar por bajo del campanario y había gente en la calle. Era sin duda el tema de conversación antes de la salida de la procesión, y muchos «se hacían cruces» al pensar que los niños de comunión podrían haber cruzado por allí a las 20 horas. E. G. Brotons

­El obispo reflexiona sobre el valor de la Eucaristía
Rafael Palmero destaca en una carta abierta que la comunión es «el alimento para nuestras almas»
«¡Hoy es la fiesta del Amor de los Amores! Cristo se hace presente de forma solemne en nuestros altares; es más, se digna pasear por las calles de grandes y pequeñas ciudades, y en ellas, lo mismo que en los pueblos, se mantiene viva la fe transmitida por nuestros mayores». Así comienza la carta abierta del obispo, Rafael Palmero, en el día del Corpus. En esta carta, reflexiona sobre el valor de la Eucaristía, que para el obispo es «el gran milagro del poder, de la sabiduría y del amor de nuestro Señor», así como «alimento para nuestras almas» que «vigoriza la vida espiritual del cristiano».
Palmero añade que «la Eucaristía, dignamente recibida, comunica al cristiano la misma vida de Dios. Comunión misteriosa, admirable, que nos hace realmente participantes de la vida divina» y confiere a quien la recibe el «don de la inmortalidad». El obispo también recuerda en su carta el ejemplo de beato Manuel González García.

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