02 de septiembre de 2009
02.09.2009
40 Años
TORREVIEJA

La crisis cierra el 70% de inmobiliarias y el sector se asocia para subsistir

Asivega arranca con 14 miembros para fomentar sinergias entre empresas y tratar de restaurar la credibilidad tras años con casos de prácticas abusivas

02.09.2009 | 02:00
Un cliente potencial observa las ofertas expuestas en el escaparate de una agencia inmobiliaria de Torrevieja

La crisis ha obligado a echar el cerrojo, en dos años, al 70% de las inmobiliarias de la Vega Baja "por no haber previsto o no haberse adaptado a este drástico cambio". Es la explicación que encuentran las 14 agencias inmobiliarias de Torrevieja, que quieren hacer de la situación actual "una oportunidad" y que han comenzado por asociarse bajo la marca de nueva creación Asivega, que ayer presentaron oficialmente en Torrevieja ante banqueros, notarios, gestores y otros profesionales del sector.
Tras años de bonanza y prácticas abusivas que reconocen, toca ser conscientes de que "estamos gestionando un patrimonio de los clientes de mucho valor, una de las inversiones más grandes que posiblemente hará en su vida" y por eso hay que comprometerse a "dignificar" la profesión desarrollando estrategias comerciales serias, planes de marketing, formación continua... Más aún, muchos de los clientes tienen verdadera urgencia por vender y "cada mes su inmueble pierde valor", reconoció la presidenta, Karen Manzanas.
En dos meses de vida, los asociados han cerrado 13 transacciones conjuntas; es decir, que unos localizaron a 13 compradores y otros los casaron con 13 demandas. En total, ventas por un millón de euros. Asivega nace en Torrevieja, pero con la intención de agrupar a empresas de toda la comarca. De hecho esperan llegar a reunir unas 500 ofertas de pisos antes de Navidad atendiendo al ritmo que han llevado otras iniciativas similares, en Benidorm o Cantabria. Poner en común su información -sus clientes, sus consultas, sus ofertas, sus precios...- les permite elaborar estudios de demanda o de ventas y tratar de adelantarse. También adoptan un reglamento interno y unas normas deontológicas que eviten conflictos que pudieran surgir de la competencia entre asociados, todo ello pensando -además de en remontar su crisis, que estiman en cuatro años, según la presidenta- en restaurar la buena imagen que la profesión ha ido perdiendo durante los años de construcción y especulación frenéticas, según admiten.

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