21 de diciembre de 2019
21.12.2019

La UA diseña un hotel-cueva sostenible como respuesta al cambio climático

Se trata de un proyecto de rehabilitación en Granada. La construcción se basa en la eficiencia energética, soluciones urbanísticas sostenibles y la integración social con el entorno

21.12.2019 | 04:15
Interior Cuevas "La Herradura", en Huéscar, Granada

El hotel-cueva «La Herradura», diseñado por investigadores del Grupo de Investigación «Aedificatio» de la Universidad de Alicante para dar respuesta al cambio climático, inicia su primera fase de ejecución.

Se trata de un proyecto de rehabilitación de más de 70 viviendas-cueva para uso turístico en el Altiplano de Granada, en la localidad de Huéscar, y en el que han participado profesionales de las universidades de Alicante, Granada, Milán, Nueva York, La Habana y Bogotá.

El objetivo de los expertos ha sido poner en valor este patrimonio histórico y crear un referente de vivienda-cueva conectado con la actual normativa de edificación y cambio climático.

El hotel «La Herradura» contempla el compromiso de constituirse como un conjunto habitable resiliente y de bajas emisiones, fundamentadas en las propias características de eficiencia energética de la vivienda-cueva y, a su vez, complementadas con nuevas tecnologías desarrolladas en colaboración con universidades europeas y americanas.

Para ello, se ha contado con la colaboración de autoridades municipales, autonómicas y nacionales y con financiación europea.


Huéscar, lugar donde se va a construir el proyecto.

 

Características

 

«La vivienda-cueva es una tipología que ofrece un gran aislamiento térmico favorecido por el propio terreno. De hecho, la temperatura en el interior oscila entre los 17 y 24 grados de manera que se necesita muy poquita energía para mantener un ambiente confortable», explica el director del Grupo Aedificatio, el profesor del Departamento Edificación y Urbanismo de la UA, Antonio Jiménez.

Además, el proyecto contempla soluciones para ser eficiente en la construcción de cuartos húmedos (cocina y baños) que convencionalmente se añaden a la cueva original. Estas construcciones son proyectadas con adobe y tapial (construcción en tierra) como solución técnica para conservar el aislamiento.

En sus múltiples diseños, la construcción de este hotel-cueva se basa en la eficiencia energética, la accesibilidad universal, soluciones urbanísticas sostenibles, y la integración social con el entorno habitado. Contempla la utilización de materiales autóctonos y tradicionales como el adobe, yeso, cal o el esparto. «Todo ello hace que el coste energético en la fabricación y transporte sea casi nulo», insiste Jiménez.

Entre otras tecnologías, el equipo internacional de profesionales ha apostado por la implementación de sensores para medir calidad del aire, temperatura, humedad, y sensores de movimiento para prever el posible colapso estructural. Por otro lado, gracias a la utilización de BIM (Building Information Modeling), el hotel se convierte en un documento con información arquitectónica, constructiva, sociológica e histórica.

«El eje de este espacio turístico es revitalizar el espacio de viviendas-cueva desde una dimensión interdisciplinar y con propuestas de equipos internacionales con la premisa de recuperar materiales y soluciones constructivas tradicionales que combinan con propuestas contemporáneas», explica el director del Grupo Aedificatio.

En breve, tras ser aprobado por aprobado por el Ayuntamiento de Huéscar, se iniciarán los trabajos de ejecución del hotel, que contarán con profesionales y mano de obra local y especialistas internacionales.


Interior Cuevas

 

Proyecto interdisciplinar

 

El proyecto global de las 72 viviendas-cueva se ha visto enriquecido con un concurso de ideas para el diseño de veinte de ellas. Más de un centenar de historiadores, sociólogos, arquitectos, ingenieros y artistas de Alicante, Huéscar, Málaga, Granada, Barcelona, Valencia, Madrid, Sevilla, Murcia, Cartagena, Ginebra, Milán, Berlín, Bogotá, Lima, Casablanca, Rabat, Marrakech, La Habana y Nueva York han propuesto soluciones que salvaguardan la arquitectura vernácula y proponen, en la mayoría de los casos, diseños contemporáneos con especial atención al tema del cambio climático.

Este trabajo se inició en el año 2014 gracias a la colaboración del Grupo Investigación Aedificatio de la Universidad de Alicante, el Ayuntamiento de Huéscar y el Grupo de Desarrollo Rural del Altiplano de Granada y ha encontrado posteriormente el respaldo de Fórum UNESCO, Universidad y Patrimonio.

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