23 de julio de 2018
23.07.2018

La Universidad de Alicante conquista la Bienal de Venecia

Arquitectura de la UA es, con 100 proyectos, la segunda escuela con más trabajos seleccionados por detrás de Madrid en el Pabellón de España, que se abre por primera vez a los estudiantes

22.07.2018 | 23:46
La Universidad de Alicante conquista la Bienal de Venecia
La Universidad de Alicante conquista la Bienal de Venecia

¿Cómo cambiará Manhattan en 2050 cuando su población haya introducido los insectos en su dieta? ¿Cómo sobreviviría una persona del futuro en el Amazonas? ¿Cómo se adaptarán las viviendas a la tercera edad de forma personalizada? ¿Cómo llevarse de la Plaza de San Marcos las palomas y que su vuelo produzca energía limpia? Estas y otras preguntas son las que se han planteado cerca de cien alumnos de Arquitectura de la Universidad de Alicante (UA) para realizar sus proyectos y la originalidad y ejecución de sus propuestas les han valido formar parte de la Bienal de Venecia, máximo exponente de la arquitectura mundial que se celebra hasta el próximo 25 de noviembre.

Por primera vez en su historia el Pabellón de España ha abierto sus puertas a los trabajos de estudiantes gracias a la comisaria designada para seleccionar las obras del pabellón oficial de nuestro país, la prestigiosa arquitecta Atxu Amann. Las 27 escuelas de arquitectura presentaron trabajos y la de Alicante ha dado la sorpresa con un centenar de proyectos seleccionados de los 300 que se exponen en el pabellón de forma física y más de 200 en el llamado pabellón virtual que se pueden ver en una pantalla gigante. Es la segunda escuela que más proyectos ha «colocado» tras la de Madrid. «Ser los segundos de España con más representación cuando hay otras escuelas más grandes supone un espaldarazo a toda la escuela de Alicante, a la forma de hacer las cosas, porque en la Bienal de Venecia es donde se marcan las tendencias», indica el director del área de Proyectos de Arquitectura de la UA, Enrique Nieto.

De hecho, el lema del Pabellón de España es «Becoming», lo que está por llegar, y según el manifiesto, la exposición se construye a través de 55 adjetivos, que se pueden ver pintados en el suelo, y que califican «la arquitectura no del futuro, sino de un presente alternativo que explora nuevas formas de ejercer la profesión con formatos, intereses y temas emergentes que requieren de otras miradas, herramientas y capacidades». Los participantes etiquetaron sus trabajos con los adjetivos que los definen, por ejemplo con feminista, reutilizable o social, para que el público pueda buscar los que le interesen con facilidad. La apuesta de la UA durante los últimos años ha sido precisamente alejarse de los cánones clásicos arquitectónicos para abrir la mente a los estudiantes y que no se queden únicamente con saber calcular las estructuras para levantar un edificio y este cambio de mentalidad ha dado sus frutos.

«Ver tu trabajo en la Bienal es alucinante, es la recompensa a tantas horas dedicadas al proyecto y te anima a hacer más cosas», declara María Mas que, junto con Alejandro Quinto, ha visto «in situ» su Trabajo de Fin de Grado expuesto en el pabellón que transformó Vaquero Palacios en 1952, por donde han pasado los más prestigiosos arquitectos nacionales. Ambos reflexionan sobre cómo cambiarían las casas, los restaurantes e incluso los «food trucks» en el Manhattan de 2050 «cuando los insectos sean nuestra principal fuente de alimentación porque no podremos producir más carne». «Allí se pueden ver cinco dibujos, incluido un mantel de catas de insectos y su cubertería», explica la universitaria.

También pensando en el futuro, Tatiana Martínez diseñó la «Casa de los deseos que redefine la vejez». Se trata de «una reforma integral de una casa para una pareja de ancianos en la que reflexiono sobre aspectos como la jubilación y el quedarse fuera socialmente hablando o los cuidados que necesita una persona dependiente», señala la autora. «Yo creo que el futuro tenderá a personalizar los espacios en los que vivimos en función de las necesidades de las distintas etapas de la vida, al contrario que Le Corbusier que proponía medidas estándar para todos», añade.

En el pabellón virtual pero con su nombre inscrito en el pabellón físico participa Belén Lorca que ha «deconstruido el lujoso Taj Mahal para rehacer una de sus columnas con los materiales que utilizan en los suburbios como barro, jabón y plástico con los que he creado pieles para reinterpretar la columna». Nuria de Fidel, Sara Serna y Gema Santos han inventado grandes globos solares que no necesitan energía para elevarse dentro de su proyecto «Sound of birds». «Nos hemos imaginado en Venecia dentro de 500 años donde se soportará una elevada contaminación acústica y un problema aún más grave con las palomas. El globo desplazaría las aves a las islas cercanas y el propio ruido de los pájaros generaría energía dentro del globo que podría utilizarse», explica De Fidel.

También expone Ana Socorro su versión de La Ventana Indiscreta en La Colmena de Alicante, Carlos Pastor la transformación en música y ocio de los elementos cotidianos de un piso de estudiantes, Zaira Montllor su película en «stop motion» de cómo sobreviviría un hombre del futuro en la Selva Amazónica para reivindicar que «a veces el arquitecto debe decir que el mejor proyecto es no realizar ningún proyecto». Y Joaquín García su «Laundry rooms» con la que quiere revisar la arquitectura y «superar la implantación del capitalismo en todos los ámbitos».

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