11 de mayo de 2019
11.05.2019
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Sexo en "Supervivientes"

11.05.2019 | 13:55
Sexo en "Supervivientes"

Mete, saca, mete, saca. En «Supervivientes» están todo el rato mete, saca, mete, saca. Qué obsesión. Como si no hubiera otra cosa en la vida. Mete, saca, mete, saca. Pones cualquiera de los programas del universo «Supervivientes», da igual cuál, y ahí te los encuentras dándole al mete, saca, mete, saca. Y si otro día te vuelves a acercar por «Supervivientes» -no importa que sea otro programa a otra hora con otro presentador en otra cadena- ahí te los encuentras otra vez, ocupados con el mismo mete, saca, mete, saca. Ellos a lo suyo. Dale que te pego. Mete, saca, mete, saca como si no hubiera un mañana.

No me malinterpreten. No digo yo que el mete, saca, mete, saca esté mal. Es una manera de pasar el rato sin hacer daño a nadie que puede venir al pelo en un programa de entretenimiento. Porque entretenido sí que es. Y, al fin y al cabo, es normal que surja en las relaciones humanas algún momento propicio para el mete, saca, mete, saca. Ya se sabe cómo son estas cosas. Pero, caray, tanta fijación con el mete, saca, mete, saca resulta cansino total. Es que es tal la monomanía, que antes de que empiece «Supervivientes» ya están dándole a la matraca del mete, saca, mete, saca. A ver si vamos a tener que recordar la tontería esa de que no se puede confundir la libertad con el libertinaje.

Por eso los guionistas deberían replantearse dejar de lado la paliza que nos dan con que este famoso se mete o no se mete a concursar en «Supervivientes». Y que este otro sí que se mete. Y que aquel no se mete. Y que el que meten no quiere que lo saquen. Y que hay uno que no meten porque hay otro que ya metieron no quiere que lo metan. Y luego hay uno que quiere que lo saquen. Pero la audiencia no lo saca. Y saca a otro que quería seguir metido. Y lo sacan y no lo vuelven a meter. Pero la organización saca a otro y luego sí lo mete otra vez. Y queda metido y no hay quien lo saque. Y amenazan con que si te metes no vale dejar de comer o de beber para que te saquen. Qué aburrimiento. Apetece quitar la tele y ponerse una buena peli. «La naranja mecánica», por ejemplo.

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