04 de julio de 2012
04.07.2012

Problemas de la conducta alimentaria

28.04.2012 | 02:00

Ursula Perona Mira

Ahora que se acerca el verano somos más conscientes de nuestra imagen corporal, siendo uno de los momentos más habituales donde afloran los problemas de la conducta alimentaria.
¿Cuando se convierte la ingesta en un problema o trastorno alimentario? Principalmente cuando interfiere en mayor o menor medida en la calidad de vida de la persona; causando alteraciones físicas y emocionales como estados de ansiedad, depresión, irritabilidad; y sociales como problemas con la familia o aislamiento social.
Al hablar de problemas o alteraciones dentro de la conducta alimentaria, hacemos referencia, principalmente, a un continuo de trastornos donde se mantiene una mala relación con la comida:
Obesidad. Ingesta compulsiva. Bulimia nerviosa. Anorexia nerviosa. Estos desórdenes suelen presentar hábitos alimenticios caóticos. Existe una sensación de pérdida de control durante la ingesta que puede ser debida a distintas causas: comer de forma compulsiva, sufrir atracones, llevar a cabo conductas compensatorias como vómitos auto inducidos, ingerir laxantes o diuréticos, hacer un ejercicio intenso o una dieta exagerada o ayuno, como sería el caso de la bulimia o anorexia.
La persona suele estar muy preocupada por su imagen corporal y por su peso. Se suele tener un intenso miedo a engordar.
A veces la persona puede estar siempre a dieta, también pasar por periodos de dieta estricta y periodos de desinhibición (efecto yo -yo).
¿Se puede solucionar? El tratamiento psicológico de los problemas o trastornos de la conducta alimentaria consiste en realizar una adecuada evaluación, ofrecer psicoeducación, la intervención en el patrón de ingesta y de la actividad física, la eliminación de las conductas compensatorias y la supresión de los atracones. Desarrollar estrategias psicológicas para conseguir el cambio nutricional (control de estímulos, autoinstruciones, manejo del hambre, terapia cognitiva, técnicas de exposición con prevención de respuesta); entrenamiento en habilidades sociales; solución de problemas; toma de decisiones; cambios en el estilo de vida; prevención de recaídas. En algunos casos sería necesario la intervención con la familia o pareja.
Es por todo ello muy conveniente llevar a cabo las actuaciones necesarias para solucionar estas conductas alimentarias, detectando los problemas en su inicio, a ser posible, y llevando a cabo pautas adecuadas de intervención, de probada eficacia en la actualidad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook