20 de junio de 2012
20.06.2012

Cirugía endoscópica en ginecología

06.04.2012 | 02:00

AEn los últimos años, debido a los avances tecnológicos, la práctica de la cirugía en ginecología está experimentando un cambio radical y los mayores avances se están produciendo en el campo de la cirugía endoscópica. Las técnicas endoscópicas, desde sus primeras aplicaciones como elemento diagnóstico, han experimentado un importante desarrollo, y actualmente son aplicables prácticamente en la mayoría de las intervenciones ginecológicas, enmarcadas dentro del concepto de cirugía mínimamente invasiva.
En ginecología, es decir, en la patología que afecta al aparato genital femenino, la cirugía endoscópica se está imponiendo de manera clara sobre la denominada cirugía convencional o cirugía clásica, de tal forma que actos quirúrgicos complejos impensables de realizar por esta vía hace poco tiempo (como la cirugía del cáncer ginecológico con linfadenectomía ilíaca y aortocava), se están realizando en la actualidad.
La cirugía endoscópica ginecológica incluye dos grandes grupos en función de la vía de abordaje:
?La Histeroscopia, que permite visualizar el interior del útero a través de una fina óptica por vía vaginal. Tiene dos modalidades: la diagnóstica, que se puede realizar en consulta, y la quirúrgica, que se realiza en quirófano, y que consiste en tratar (extirpar) la patología que asienta en dicha cavidad (pólipos, miomas, etc).
?La Laparoscopia, que igualmente puede dividirse en diagnóstica y quirúrgica, permite la visión de la cavidad abdominal a través del laparoscopio, un instrumento que se introduce por una pequeña incisión, generalmente a nivel de ombligo u otra zona del abdomen.
La laparoscopia diagnóstica consiste en visualizar el interior de la cavidad abdominal con la menor invasión posible, con el objeto de realizar un diagnóstico. Se utiliza frecuentemente en caso de dolor abdominal, sospecha de endometriosis o estudio de infertilidad.
La laparoscopia quirúrgica se ha convertido en una técnica endoscópica que puede tratar de forma segura y eficaz un gran número de patologías ginecológicas con un menor traumatismo corporal, tales como: ligadura tubárica (para esterilización), extirpación de un quiste de ovario, extirpación de las trompa(s) o apertura de una zona de la misma, extirpación de trompa y ovario, extirpación de miomas, extirpación del útero, extirpación de ganglios linfáticos, técnicas de suspensión de aparato genital, e histerectomía radical (en casos de cáncer genital).
Las operaciones que se hacen por Laparoscopia son similares a las realizadas por técnicas tradicionales o abiertas (Laparotomía). Su principal virtud estriba en utilizar pequeñas aperturas cutáneas y no poner el contenido abdominal en contacto con el exterior, lo cual reduce el riesgo de complicaciones y el tiempo de curación. Por ello, la vía endoscópica presenta claras ventajas y beneficios: menor tiempo de hospitalización (promedio 24 hrs.), menor dolor post-operatorio, reintegro laboral más precoz, menor tiempo de convalecencia, mínimo daño quirúrgico de la pared abdominal, excelente resultado estético, y menor pérdida sanguínea.
Como cualquier técnica quirúrgica, la cirugía laparoscópica ginecológica no está exenta de complicaciones. El riesgo de complicaciones en general es muy bajo (9ä) y sensiblemente inferior al de la cirugía convencional.
Aunque la cirugía laparoscópica ha demostrado ventajas sobre la convencional, es importante recordar que no toda la cirugía ginecológica se puede realizar mediante endoscopia y que en ocasiones, aun pudiéndose realizar, puede no ser la elección más conveniente.
La elección de la vía quirúrgica a utilizar debe ser siempre objeto de discusión con el facultativo encargado y ser evaluados los pros y contras de manera particular con cada paciente. El interés de la paciente, la experiencia del cirujano en cada técnica y la patología a resolver son de suma importancia para decidir el tipo de vía quirúrgica a utilizar. Por otra parte, la vía laparoscópica no excluye la posibilidad de realizar una cirugía abierta en el mismo acto quirúrgico, lo cual amplía las posibilidades de la laparoscopia como elemento decisorio sobre la vía quirúrgica definitiva.
La cirugía laparoscópica de menor y mediana complejidad, en general, se ha transformado en el modelo a seguir en la cirugía ginecológica. En la actualidad no parece aceptable (salvo falta de disponibilidad del equipo), el realizar una laparotomía para tratar un embarazo ectópico no complicado o un quiste simple de ovario. Por otro lado, las de alta complejidad son operaciones que requieren mayor evaluación por expertos altamente entrenados.
En resumen, un servicio de Ginecología actual, debería ser capaz de realizar al menos la mitad de las intervenciones quirúrgicas mediante las técnicas de cirugía endoscópica, dentro del concepto de cirugía mínimamente invasiva, siempre que disponga del instrumental adecuado y el personal debidamente entrenado.

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