04 de junio de 2020
04.06.2020
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Nadie llamó al 112 durante la agonía del fotógrafo en el ritual del sapo hasta pasados 22 minutos

El abogado de Nacho Vidal insiste en que la muerte del fotógrafo José Luis Abad en su casa de Enguera "fue accidental"

04.06.2020 | 09:48
Nadie llamó al 112 durante la agonía del fotógrafo en el ritual del sapo hasta pasados 22 minutos

La víctima se retuerce en el suelo, emite sonidos de asfixia, estertores, sus extremidades se contorsionan, se queda rígido, no puede respirar. Son casi 20 minutos agónicos hasta que Nacho Vidal, el conocido actor de cine porno, que ejerce de chamán con el fotógrafo de moda José Luis Abad durante un ritual con veneno de sapo en su casa de Enguera, entiende que la situación no es normal y trata de hacerle una reanimación cardiopulmonar, con boca a boca incluido. Pero ya es tarde. Cuando llaman al 112 en busca de ayuda médica urgente han pasado 22 minutos. Y Abad ha muerto.

Ese es, en resumen el vídeo de la ceremonia grabado con el teléfono móvil del fallecido y el último revulsivo que ha permitido a los investigadores del equipo de Policía Judicial de Xàtiva detener a la archiconocida estrella del porno, a una prima suya y a su asistente y encargado de ayudarle con el mantenimiento y cuidado de la casa.

Las detenciones, tal como adelantó ayer en exclusiva Levante-EMV en su edición digital, se produjeron el jueves de la semana pasada, once meses después de la muerte del fotógrafo, que ocurrió a última hora de la mañana del 28 de julio de 2019 en el jardín de la casa de campo que Vidal tiene cerca del cementerio de Enguera. Al día siguiente, la jueza de instrucción número 2 de Xàtiva recibió a los detenidos y el atestado, en el que figura no sólo el vídeo sino también un completo reportaje fotográfico de toda la sesión.

Con toda esa información en la mano, la magistrada decidió, en consenso con la Fiscalía, decretar sendos autos de libertad provisional para los tres acusados, a quienes ha retirado los pasaportes como medida cautelar. Tanto Nacho como los otros dos investigados por los presuntos delitos de homicidio imprudente y contra la salud pública permanecerán, por tanto, en libertad durante la instrucción de la causa y hasta que se celebre el juicio.

El letrado que ha asumido la defensa de Ignacio Jordà, más conocido por su nombre artístico de Nacho Vidal, insistió ayer en calificar de «desgraciado accidente» la muerte del fotógrafo, colaborador de la revista Urban VLC de Prensa Ibérica desde su creación hasta la muerte de Abad, en julio del año pasado. Incluso afirmó que habían tratado de ayudarle en cuanto se dieron cuenta de que no respondía.

Pensaba que era normal

El vídeo que ha aportado la familia, sin embargo, muestra que durante casi 20 minutos, mientras el fotógrafo agoniza en pleno infarto, Nacho Vidal, como oficiante de la ceremonia, se limita a agitar una campanilla junto a sus oídos y a echarle agua en la cara «para ayudarle a respirar». De hecho, el actor porno retirado ha mantenido desde el principio que no se asustó ni creyó que estuviera en estado crítico, ya que, según él, el cuadro que presentaba José Luis era el habitual que ya había presenciado en ocasiones anteriores con otras personas que se habían sometido al ritual de fumar veneno procedente del sapito de Sonora o sapo bufo.

Según Vidal, José Luis decidió someterse voluntariamente a la ceremonia de tintes chamánicos en la creencia de que podría ayudarle a vencer el consumo de estupefacientes. La prima del actor, amiga de Abad, es quien admite haberle hablado del ritual que Nacho Vidal practicaba desde hacía meses y que él mismo había probado en Ibiza, experiencia que loa en un vídeo colgado en Youtube en el que llega a sugerir que todo el mundo debería someterse a este ritual al menos una vez en la vida.

En el momento de celebrarse la sesión que provocó la muerte por infarto de José Luis Abad, que llegó solo a la casa de Nacho Vidal en su coche, en la casa estaban el actor porno, su prima y el cuidador de la vivienda. Los tres están presentes durante toda la sesión y el vídeo aportado por la familia refleja que ninguno intervino pese a que Abad se desploma en los primeros segundos y su cuerpo comienza a amoratarse. Y solo en el minuto 22 llamaron al 112 para pedir ayuda médica.

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