13 de marzo de 2020
13.03.2020
Información

El fin de la fuga del preso Juanele

Un recluso alicantino condenado por tres tentativas de homicidio se entrega en la cárcel de Villena 18 días después de huir del Hospital de Castellón

13.03.2020 | 00:06
Juanele ayer cuando se presentó voluntariamente en la cárcel de Villena con su abogado.

Corta evasión. Dieciocho días después de fugarse de un furgón de la Guardia Civil en una salida de la cárcel de Albocàsser al Hospital General de Castellón, Juan Antonio Jiménez, Juanele, se presentó voluntariamente ayer en la cárcel de Villena para seguir cumpliendo 18 años de condena por tres homicidios frustrados y robos.

Casi la mitad de sus 35 años, unos 16, los ha pasado entre rejas y acumula un amplio historial de detenciones, que ni siquiera lleva contabilizadas –«150 o 200»–, pero el alicantino Juanele asegura que su intención es no volver a delinquir cuando termine de cumplir la larga condena que tiene pendiente por un tiroteo ocurrido en 2013 en la Colonia Santa Isabel de San Vicente del Raspeig y por unos robos. A esa larga condena tendrá que sumar la que le impongan por quebrantamiento al fugarse el pasado 23 de febrero de un furgón de la Guardia Civil en Castellón.

Minutos antes de entrar ayer tarde voluntariamente al centro penitenciario de Villena acompañado de su abogado, Moisés Candela Sabater, Juanele explicó a este diario los motivos de su fuga y el motivo de acudir a la prisión villenera, donde ya ha estado recluido en otras ocasiones y «han tenido un trato impecable conmigo». Asegura que la evasión fue espontánea y no premeditada. «Mi madre está enferma y quiero estar recluido en la cárcel de Villena para estar cerca de ella y que pueda visitarme», afirma el interno, que estaba recluido en la cárcel de Albocàsser y veía que no atendían sus peticiones de traslado a la prisión alicantina.

«Escondido muy lejos»

El estado de su madre ha sido precisamente uno de los motivos que le han llevado a poner fin a su evasión. Sin querer entrar en detalles sobre sus 18 días de fuga –«he estado escondido muy lejos»–, Juanele reitera que vio la posibilidad de huir del furgón para ver a su madre y huyó a la carrera.

Ocurrió el pasado 23 de febrero. Fue trasladado de la prisión de Albocàsser al Hospital General de Castellón y tras una pequeña intervención para quitarle un quiste de grasa consumó la fuga. Estaba con otro preso en el furgón esperando que llegara otro interno y pidió fuego al agente para fumar. Al abrir la puerta salió corriendo y se quitó las esposas antes de que se le perdiera la pista durante 18 días. Niega que agrediera al guardia civil que le custodiaba en el furgón y afirma que se arrepiente de la huida, «pero pensaba que mi madre se me iba, estaba mala».

Tras pasar más de tres lustros en diferentes prisiones del país, y lo que le queda aún por cumplir, Juanele considera que las personas «salen peor» de prisión. A sus 35 años destaca que ya ha decidido que quiere cambiar de vida cuando salga en libertad.

Su lucha se centrará ahora en conseguir que Instituciones Penitenciarias le autorice a seguir cumpliendo la condena en la cárcel de Villena y no le devuelva de nuevo al centro de Albocàsser, ya que está muy lejos para recibir visitas de sus allegados. «El Código Penal dice que todos los presos tienen derecho a estar cerca de su familia y eso es lo que quiero».

Último pitillo en libertad

Vestido con ropa deportiva –un pantalón de chándal del Barcelona y camiseta del jugador Pogba del Manchester United–, Juanele se fumó un último cigarro en libertad en las inmediaciones de la entrada al centro penitenciario de Villena y entró con su abogado para gestionar su ingreso. El interno fue admitido en la cárcel de Villena por los funcionarios de servicio y falta saber ahora si será de nuevo trasladado a Albocàsser o le permitirán estar cerca de su familia. Juanele reclama que no se le etiquete por su historial delictivo y se le dé un margen de confianza. En este sentido, resalta que desde que ingresó en prisión en 2017 para cumplir la condena por el tiroteo en la Colonia Santa Isabel ha estado trabajando en el interior de los centros e incluso ha pasado por los conocidos como módulos de educación y respeto.

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