19 de enero de 2020
19.01.2020

Siete años y cinco meses de cárcel para un vecino de Torrellano por difundir fotos sexuales de su ex

La Audiencia declara culpable al procesado de delitos de revelación de secretos, injurias, malos tratos y amenazas a su anterior pareja y le absuelve de agredir sexualmente a otra mujer

18.01.2020 | 22:35

La Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a penas que suman siete años y cinco meses de prisión a un vecino de Torrellano que envió a su exsuegra fotos de contenido sexual de su expareja, imágenes que obtuvo del teléfono de ella sin su consentimiento. El tribunal de la Sección Primera le condena a cuatro años y seis meses de cárcel por un delito de descubrimiento y revelación de secretos, a 11 meses de prisión por malos tratos, a dos años de prisión por amenazas graves y a 15 días de localización por un delito leve de injurias.

La pena impuesta por el envío de las fotos sexuales ha sido un año y medio más que la solicitada por la Fiscalía y se corresponde a la reclamada en el juicio el abogado Santiago Candela Rovira, que ejercía la acusación particular en nombre de la expareja del acusado.

El procesado, de 34 años y actualmente en libertad, fue juzgado por 16 delitos y se enfrentaba a una petición de más de 28 años de prisión, pero diez de ellos estaban relacionados con otra compañera sentimental con la que tuvo una relación paralela durante más de dos años, entre ellos una agresión sexual. Sin embargo, esta mujer se acogió en el juicio a la dispensa de declarar y la Audiencia le ha absuelto por falta de pruebas.

La sentencia declara como hechos probados que el acusado y su expareja mantuvieron una relación sentimental durante 11 años y los delitos por los que ha sido condenado ocurrieron tras la separación. Según el fallo, ambos mantenían contacto tras finalizar la relación en octubre de 2015. El 2 de junio de 2016 el procesado se presentó en el trabajo de su expareja y le pidió su teléfono móvil con la excusa de hacer una llamada porque no encontraba el suyo.

La víctima se lo prestó y con el «ánimo de violar su intimidad» examinó su contenido y vio las conversaciones que había mantenido con su nueva pareja, en las cuales intercambiaban fotografías de contenido sexual.

Integridad moral

El acusado fotografió con su móvil dichas imágenes sexuales y conversaciones del terminal de su expareja y se las mandó a su exsuegra, «movido por los celos y con ánimo de menoscabar la integridad moral de la perjudicada revelando su intimidad». Junto a las imágenes, el acusado le envió un mensaje a su exsuegra diciéndole «mira lo que hace tu hija y luego yo soy el malo».

Ese mismo día por la noche le dijo a su expareja que fuera a su taller y tras presentarse allí le recriminó su nueva relación, al tiempo que le decía expresiones como «puta, guarra». No fue lo único que hizo, ya que además le dio dos manotazos, la arrastró por el suelo varios metros y le dio varias patadas en las costillas, según la sentencia.

A continuación la agarró por el cuello y le exhibió lo que a la víctima le pareció ser una pistola. Apoyó el cañón sobre la frente de ella y le dijo: «Y si ahora disparo, ¿qué pasaría?». Acto seguido apretó el gatillo, sin que se produjera el disparo, y le preguntó si había pasado miedo. Por otro lado, el 3 de agosto de 2016 acudió el acusado al domicilio de su expareja y mientras se cambiaba ella se llevó su teléfono móvil y lo devolvió al día siguiente a la hermana de ella.

Para la Audiencia no ha quedado acreditado que el 3 de junio la abordara en Torrellano y le dijera que «era una guarra» tras recriminarle que le había denunciado. Tampoco considera probado el tribunal que el procesado la acosara con su coche cuando ella circulaba por la autovía ni que le dejara numerosos mensajes en el móvil con ánimo de causarle temor.

El tribunal tampoco considera probados los hechos denunciados por otra mujer con la que mantuvo una relación sentimental desde julio de 2013 a mayo de 2016, cuando se rompió el enterarse de que había estado con otra pareja al mismo tiempo. Esta segunda mujer no declaró en el juicio y el tribunal no ha podido valorar como prueba los hechos denunciados y le absuelve de todos al considerar insuficiente el testimonio de la compañera de piso de ella, quien manifestó que la víctima le dijo que unas lesiones que tenía –entre ellas el labio partido– se las había provocado el acusado.

Entre los hechos denunciados la mujer relató a la Policía que fue agredida a puñetazos, además de agredirla sexualmente y amenazarla con causarle daño a su familia y con difundir vídeos de ella.

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