16 de enero de 2020
16.01.2020

«Los políticos no se dejan ver en sitios como el club Mesalina»

El dueño del local de alterne rechaza que en los reservados se gestara la muerte del alcalde de Polop y el gerente apunta a una venganza del testigo protegido

15.01.2020 | 21:55

El propietario del club de alterne Mesalina, el local donde presuntamente se gestó el asesinato del alcalde de Polop, aseguró ayer en el juicio que en los reservados del local no se concertó ningún crimen y que «los políticos no se dejan ver en lugares como éste». Pedro Hermosilla es el propietario del club de alterne y junto al gerente del local, Ariel Gatto, está acusado de haber puesto en contacto a Juan Cano y al empresario Salvador Ros con los otros tres acusados (los checos Radim Rakowski y Robert Franek y el español Raúl Montero) para que mataran a tiros a Alejandro Ponsoda. La principal prueba es el testimonio de un testigo protegido que trabajaba como portero en el local y que sostiene que los procesados le propusieron cometer el crimen en el verano de 2007 en uno de los reservados del local.

Según dijo Hermosilla ayer, la zona VIP era una estancia reservada donde los clientes del local podían estar más apartados y más tranquilos a cambio de un poco más de dinero. Para acceder a ella había que atravesar toda la barra y no había ningún tipo de acceso directo desde el exterior. En este sentido, Hermosilla aseguró que a la sala VIP del Mesalina «no iban políticos. Ellos no vienen a un sitio de éstos».

Tanto Ariel Gatto como Pedro Hermosilla aseguraron ayer que el testigo protegido ni siquiera trabajaba en el local en las fechas en las que dice que le encargaron el asesinato. «No empezó a trabajar hasta el año 2008 y él mismo lo reconoce en la demanda de despido que nos presentó», explicó ayer Hermosilla al tribunal. En sus declaraciones deslizaron que el testigo protegido estaría tratando de vengarse a causa de este despido y que otro de los acusados, Robert Franek, hubiera tenido una relación con la novia del confidente, cuya declaración está prevista para hoy.



Tanto Ariel Gatto como Salvador Ros se acogieron ayer a su derecho a no declarar ante las acusaciones y sólo respondieron a los abogados de las defensas. Gatto aseguró que en el año 2007, el club de alterne fue sometido a una inspección y el testigo protegido ni siquiera estaba trabajando allí. Fue durante el año siguiente cuando se le contrató, aunque los días en que no pudo venir enviaba a Robert Franek para que lo sustituyera. «Empezó a beber y no cumplía las labores para las que había sido contratado y lo despedimos», explicó.

Sin conflictos con el alcalde


Por su parte, el empresario Salvador Ros rechazó cualquier relación con el asesinato y sostuvo que no tenía ningún problema ni con el Ayuntamiento de Polop ni con su alcalde. «¿Por qué iban a cerrarme el negocio? Yo sólo tengo una tienda de zapatos», aseguró,. Y explicó que todos los permisos que había solicitado para su negocio siempre fueron aprobados.

Al hablar de Ponsoda, Salvador Ros llegó a llorar porque había ayudado a su hermano tras un accidente de tráfico para que ingresara en el Centro de Parapléjicos de Toledo.

Ros aseguró que no empezó a frecuentar el club de alterne Mesalina hasta el año 2008, un año después de las reuniones apuntadas por el testigo protegido y el asesinato del alcalde.

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