14 de diciembre de 2019
14.12.2019
Información

El descuartizador intentó contratar tres servicios sexuales nada más morir Marta Calvo

La Guardia Civil tiene constancia de que tres días después del homicidio de la joven de Estivella intentó quedar con otra mujer para tener una «fiesta blanca»

13.12.2019 | 23:02
El vendaval obliga a parar la búsqueda en el vertedero de Dos Aguas.

Ya han declarado tres supervivientes.

El presunto asesino de la joven de Estivella Marta Calvo, investigado como principal sospechoso de la muerte de otras dos mujeres en València entre marzo y junio, mostró tal desprecio por el fallecimiento de Marta que poco después de ser consciente de que yacía sin vida en la cama de su casa de Manuel llamó a tres teléfonos distintos de una web de contactos sexuales para contratar nuevas citas, que, al parecer, no llegaron a producirse.

Así consta en las diligencias previas que está instruyendo la jueza de Instrucción número 6 de Alzira, en un informe sobre la actividad desarrollada por Jorge P. J. en las horas y días siguientes a la desaparición de Marta Calvo, después de acudir con él en el coche del acusado a la casa que tenía alquilada en Manuel, a última hora de la madrugada del pasado 7 de noviembre, con el fin de celebrar su cumpleaños, que era al día siguiente, sábado, día 8.

Tal como adelantó en exclusiva este diario el pasado 23 de noviembre, Marta envió a su madre un wasap con su ubicación a las 5.55 horas de ese 7 de noviembre, posiblemente cuando llegó con Jorge P. J. en el coche de éste a la casa. Era un pacto entre madre e hija: siempre enviaba su ubicación cuando tenía un encuentro con un hombre, como medida de seguridad para estar localizada. Esa acción ha terminado siendo fundamental para que ahora Jorge P. J. esté en prisión provisional.

Una vez que el grupo de Homicidios de la Guardia Civil de València, antes de la llegada de la UCO, identificase al sospechoso, precisamente gracias a que la madre disponía de la última ubicación geográfica de su hija, los agentes solicitaron a la jueza la intervención de las comunicaciones. Para entonces, el sospechoso ya había puesto pies en polvorosa, dejando tras de sí una casa limpia de cualquier vestigio que pudiera incriminarle en la muerte de Marta y en el tráfico de cocaína al que, al parecer, seguía dedicándose.

Del análisis de ese tráfico de llamadas, la Guardia Civil ha sabido que llamó poco después de la muerte de la joven de Estivella a tres números distintos. Cuando los agentes los comprobaron, pensando que estaba pidiendo ayuda a alguno de los colegas de 'negocio', se toparon con que tres de esas llamadas lo fueron a teléfonos asignados a casas de citas.

Otra 'fiesta blanca' a los tres días

El ansia de Jorge Ignacio P. J. no descendió en los días siguientes. Ni siquiera habiendo tenido que afrontar, como dice que hizo, el descuartizamiento del cuerpo de Marta y su posterior arrojamiento a contenedores de Alzira y Silla.

Así lo atestigua, una vez más, el análisis de la actividad con varios teléfonos que manejaba el sospechoso y que acreditan, afirma la Guardia Civil en su atestado, que solo tres días después del homicidio de Marta Calvo, el 10 de noviembre, Jorge Ignacio P. J. volvió a solicitar un encuentro sexual pagado «con 'fiesta blanca'», como exigía siempre, a una mujer que ejerce la prostitución.

Según ese análisis, Jorge P. J. solo esperó a deshacerse del cuerpo de Marta y a que su madre partiese de regreso a Mallorca -había venido a pasar el fin de semana con él a l'Olleria para celebrar el cumpleaños de su hijo con él- para contratar otra 'fiesta blanca' en la noche del domingo, día 10.

Es más, esa demanda se produjo al día siguiente de que la madre de Marta, siguiendo la ubicación recibida desde el teléfono de su hija, se desplazase a Manuel para preguntar por su hija en la casa donde aparecía la geolocalización.

Más denuncias

De momento, la Guardia Civil y la Policía Nacional tienen constancia cierta de su relación con la muerte de tres mujeres y de al menos otras tres chicas que han sobrevivido a su encuentro con Jorge Ignacio P. J., la que declaró ante los agentes de Homicidios del instituto armado la semana pasada y de la que ayer informó en exclusiva este diario, otra joven que también se puso en contacto con la Guardia Civil, como la anterior, al ver publicada la imagen del presunto asesino en varios medios de comunicación, y al menos una tercera que confirma el modus operandi del investigado.

Rastreo: El vendaval obliga a parar la búsqueda en el vertedero de Dos Aguas

Alrededor de 30 guardias civiles , además del personal de la Entidad Metropolitana de Tratamiento de Residuos (Emtre) reanudaron a primera hora de la mañana de ayer viernes la búsqueda del cuerpo de Marta Calvo en el vertedero de Dos Aguas, que, de momento, no ha dado resultado. Las labores de rastreo, planificadas para al menos una semana más, tuvieron que ser paralizadas ayer, momentáneamente, ya que el vendaval comprometía la eficacia del trabajo.

Una quinta chica lo echó de su casa por violento la noche en que mató a Marta

La joven declara que «se mostró muy insistente» en que consumiera cocaína, «pero él sólo bebía agua»

La lista no deja de crecer. La Guardia Civil ha tomado declaración al menos a tres supervivientes a su encuentro con Jorge P. J. Además de la joven que perdió el conocimiento tras ingerir una bebida que le dio el presunto asesino, de la que informó ayer este diario, y de otra chica que también ha prestado declaración ante los investigadores, está el testimonio de una tercera que es especialmente relevante.

Y lo es por lo que vivió con Jorge P. J y porque ese encuentro se produjo solo unas horas antes de la cita mortal con Marta Calvo. La Guardia Civil tomó declaración a esta joven, de 19 años, después de saber que había estado con el presunto asesino en las horas previas a su encuentro con la joven de Estivella.

La superviviente explicó a los agentes que Jorge Ignacio P. J. contrató sus servicios sexuales a través de una conversación de Whatsapp en la que insistió, como en el resto de casos, en que hubiese cocaína en el acto sexual. La joven asegura que el hombre se puso «muy violento» y «muy insistente» en que ella tomara cocaína y que se la introdujera en la boca y en los genitales, «mientras que él solo bebía agua».

Ante el cariz que empezaba a tomar la situación, la joven optó por echar a Jorge Ignacio P. J. con cajas destempladas de su casa.

Fue entonces cuando, habiéndose quedado sin víctima, el ahora encarcelado llamó a Marta Calvo y pactó un encuentro sexual con ella en su casa de Manuel. Era la madrugada del 7 de noviembre.

Llamamiento a denunciar

Dado que los investigadores de Homicidios de la Guardia Civil y de la Policía Nacional tienen claro que se encuentran ante un criminal en serie y un depredador sexual que busca repetir el patrón con prostitutas porque las considera víctimas más propicias dado que no suelen denunciar los abusos de los clientes por su mayor situación de vulnerabilidad social, han decidido no solo rastrear casos similares en todos los lugares donde ha estado viviendo o de paso el presunto asesino, sino instar a que se denuncien posibles nuevos ataques.

Así, el subdelegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Roberto González Cachorro, hizo ayer un llamamiento público invitando a denunciar a toda aquella persona que conozca algún caso imputable a Jorge P. J. o que sepa, al menos, de alguna mujer que haya sufrido una intoxicación como las provocadas tanto a las tres fallecidas como a las supervivientes detectadas hasta ahora. De momento, hay ya más casos con posible relación con el investigado en otros puntos de España.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook