04 de diciembre de 2019
04.12.2019

Buscan a otra chica que desapareció hace tres semanas a 9,5 kilómetros de donde se perdió la pista de Marta Calvo

Wafa, de 19 años, fue vista por última vez en Carcaixent, cuando salía de casa de una amiga, dos días después de la huida de Jorge P. J, principal sospechoso de la desaparición de la joven valenciana

04.12.2019 | 00:05
Wafa, de 19 años, en una de las imágenes difundidas el lunes para tratar de localizarla.

Se llama Wafa, tiene 19 años y lleva tres semanas desaparecida, sin utilizar su teléfono móvil ni dar señales de vida. En este caso, no solo es una desaparición de alto riesgo por las circunstancias que la rodean, sino que además ha hecho saltar todas las alertas porque se ha producido solo unos días después y a 9,5 kilómetros de donde se le perdió la pista a Marta Calvo, de 25 años. Y la ausencia de Wafa coincide con los días en que la Guardia Civil perdió el rastro al principal sospechoso de la desaparición de Marta, el narcotraficante Jorge Ignacio P. J., de 37 años, que huyó desde su casa de Manuel a la de l'Olleria, para luego dirigirse con su coche al Puig, donde se lo entregó a un amigo para que lo hiciera desaparecer.

En todo caso, la desaparición de Wafa no estaría vinculada -en principio y salvo que dé un vuelco la investigación- con Jorge, ya que el rastro de este último se pierde en el Puig en torno al día 12, mientras que la chica mantuvo conversaciones por Whatsapp con al menos dos de sus amigos el día 14, es decir, dos días más tarde, cuando él ya había huido de la Ribera, supuestamente.

Y parece muy poco probable que el fugitivo se tropezase con la chica en un momento en que su máxima prioridad era poner tierra de por medio, una vez que descubrió que la madre de Marta tenía la prueba irrefutable de que su hija había estado con él en su casa de Manuel el día en que desapareció, ya que, como se recordará, la chica le envió un wasap a su progenitora con la ubicación de la casa de Manuel aquel 7 de noviembre, a las 5.55 horas de la madrugada, como medida de seguridad, algo que hacía siempre que tenía una cita con un hombre.

Denuncia a los 16 días

La desaparición de Wafa se produjo el día 14, en Carcaixent, cuando salía del domicilio de una amiga a quien la Guardia Civil ya ha tomado declaración al menos una vez, pero esta semana, ya que antes no se tenía conocimiento de que la chica estuviera en paradero desconocido.

De hecho, la denuncia que ha puesto en marcha la investigación policial la interpuso la madre de la joven el pasado sábado, 16 días después de la desaparición real. ¿La razón? Que Wafa no residía en su casa, sino a caballo entre las viviendas de un amigo y de una amiga, por lo que su madre está acostumbrada a que esté varios días sin comunicarse con ella.

La mujer habló con esos dos amigos y ninguno de ellos supo darle razones de su paradero. Para entonces, la chica ya no respondía al teléfono, que permanece inactivo, con la alocución habitual de «apagado o fuera de cobertura»- Tras darle unos días más de margen, el sábado, la mujer acudió a la Guardia Civil de Carcaixent e interpuso la denuncia, lo que provocó la inmediata apertura de una investigación por parte del equipo de Policía Judicial de Sueca, el mismo que asumió el caso de Marta Calvo antes de que pasara a manos de Homicidios de la Comandancia de València y de la UCO.

Los investigadores solicitaron ayer al juez de Instrucción número 6 de Alzira, juez que también coincide en el caso de Marta Calvo, la autorización de varias diligencias para tratar de averiguar los pasos de Wafa desde el día 14 del mes pasado.


Un pueblo peinado por 150 guardias y militares

La lluvia impide el apoyo aéreo del helicóptero y compromete la salida del batallón de Caballería

Alrededor de 150 efectivos, entre guardias civiles y militares, se afanan en una búsqueda sin cuartel en el término municipal de Manuel para tratar de localizar a Marta Calvo, de cuya desaparición se cumplen hoy 28 días. Cada jornada sin noticias de su paradero es un nuevo mazazo para su familia, por lo que la Delegación del Gobierno continúa incorporando cada día más medios a los rastreos.

Desde ayer, participa en el amplio despliegue de búsqueda la unidad militar de emergencias, la UME, cuyos miembros inspeccionaron metro a metro campos de cultivo, acequias, caminos y veredas a pesar de la lluvia, que apenas dio tregua a lo largo de todo el martes en ese municipio de la Ribera Alta.

Además, se ha incorporado a las tareas de búsqueda un batallón de Caballería de la Guardia Civil, muy útil para recorrer grandes espacios y dar una primera pasada por el terreno que luego cribarán los agentes y soldados que recorren a pie las distintas áreas prefijadas sobre el mapa.

Los caballos, no obstante, tuvieron que suspender su trabajo al arreciar la lluvia, ya que en esas circunstancias se incrementa el riesgo de caída y se reduce la eficacia de la unidad.
Lo mismo sucedió ayer con el helicóptero, que desde el miércoles de la semana pasada presta apoyo aéreo a diario, salvo los días en que la lluvia lo ha impedido. Es exactamente lo que ocurrió ayer: se incorporó a primera hora, pero tuvo que dejar de participar en la búsqueda a media mañana dadas las adversas condiciones meteorológicas.

De hecho, la salida del helicóptero para hoy está sujeta a la previsión del tiempo, ya que las fuertes rachas de viento y las intensas precipitaciones anunciadas ayer para toda la jornada de hoy en Valencia en general y en la Ribera en particular harán muy difícil su participación.

Tal como ha venido informando INFORMACIÓN, Marta Calvo Burón, de 25 años y natural de Estivella, se encuentra en paradero desconocido desde las 5.55 horas del pasado día 7 de noviembre, cuando envió un wasap con su ubicación a su madre. Lo hizo desde la casa de Jorge Ignacio P. J., un traficante de 37 años que cumplió condena en Italia y es natural de Ibagué (Colombia, departamento de Tolima), con quien había contactado horas antes a través de una página de internet.

Desde entonces, no ha vuelto a saberse nada de ella. Pero tampoco de él, ya que huyó de la casa tras recibir la visita de la madre de Marta, quien, ante su información de que no la conocía, le rebatió con que la chica había enviado un wasap con la ubicación desde su casa. Después de eso, pasó por el piso que tenía alquilado en l'Olleria y le dio su coche a un amigo en el Puig para que lo destruyera. A partir de ese día, el 12, su paradero es un misterio.

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