28 de noviembre de 2019
28.11.2019

Un monitor escolar condenado por pederastia admite que también abusó de un niño en acogida

La Fiscalía pide que la Generalitat tenga que indemnizar a la víctima por los daños morales sufridos

28.11.2019 | 00:21
El acusado, ayer, llega a la Audiencia de Alicante cubriéndose el rostro.

La Audiencia de Alicante impondrá al acusado cuatro años y medio de cárcel por hacer tocamientos al menor mientras veían la televisión en la cama.

Segunda condena de prisión para un monitor de colegio encarcelado por varios procesos de pederastia. El acusado aceptó ayer una pena de cuatro años y medio de cárcel en un caso en el que la víctima era un niño de doce años que tenía en régimen de acogida. Durante los días en los que el menor estuvo en su casa, le ponía películas pornográficas y le incitó a que se masturbaran juntos. Al ser un menor cuya tutela dependía de la Generalitat, la Fiscalía reclama que la administración autonómica sea declarada responsable civil subsidiaria y tenga que indemnizar a la víctima por los daños morales.

El procesado reconoció ayer los hechos en un juicio celebrado en la Audiencia de Alicante y que se saldó con una conformidad con la Fiscalía. Este mismo año Sergio B. R. ya fue condenado a penas que sumaban diez años de cárcel por abusar hace una década de cuatro niños mientras trabajaba como monitor en un colegio público de la comarca de l'Alacantí. Asimismo todavía tiene pendiente al menos un tercer proceso por hechos similares y por el que aún no se ha celebrado juicio.

La Fiscalía planteaba una condena de cinco años por abuso sexual y un año por exhibicionismo. Tras el acuerdo negociado ayer entre la fiscal y el abogado de la defensa, Ricardo Martínez, las penas que quedaron en cuatro años por los abusos y seis meses por exhibicionismo.

Fines de semana


Los hechos enjuiciados ayer se remontan al año 2016, en el que la Generalitat Valenciana autorizó al acusado a tener en casa a un menor de doce años en régimen de acogida en su domicilio durante los fines de semana y los periodos vacacionales. El joven estuvo en la casa entre el 10 de febrero y el 29 de julio de 2016. Según el escrito de acusación, el episodio de abusos sexuales que se le imputa ocurrió una noche en que el menor fue a dormir a la cama del acusado para ver la televisión, momento que éste aprovechó para hacerle tocamientos y frotarse con él. Después de que el menor le dijera que tenía miedo y de que se pusiera a llorar, el acusado acabó parando. La Fiscalía sostiene que en otras ocasiones Sergio B. R. puso películas pornográficas al pequeño para que se masturbara, algo que éste no hizo.

El menor presentaba una cuadro clínico compatible con estrés postraumático. Aunque el juicio se cerró con una conformidad, el abogado de la Generalitat planteó la oposición a que la administración tenga que pagar cantidad alguna por ser ajena a estos hechos.

Un juzgado de lo Penal condenó el pasado mes de abril a este acusado a penas que sumaban diez años de cárcel por haber abusado de cuatro niños en el colegio en el que trabajaba como monitor durante el curso escolar 2008/09 en un colegio de la comarca de l'Alacantí. La denuncia fue presentada a finales de 2018, a raíz de que empezaran a conocerse otros hechos en los que estaba implicado el sospechoso. En aquella ocasión, el juzgado consideró que la Generalitat tenía responsabilidad en los hechos por mantener al acusado en contacto con los niños, a pesar de que el centro tenía constancia de la denuncia de uno de los niños. La indemnización asciende a 10.000 euros. Esta condena fue confirmada por la Audiencia Provincial

Asimismo, en estos momentos está pendiente de ser juzgado por un tercer caso por otros hechos similares, según precisaron a este diario fuentes judiciales. Sergio B. R. estaba en prisión desde el pasado diciembre.

Por otro lado, la Audiencia de Alicante ha condenado a dos años de cárcel a un hombre por abusar de una menor de 15 años en una copistería de San Vicente a la que ésta había acudido para imprimir unos documentos. Cuando la joven se marchaba, el acusado le abrió la puerta, le preguntó su nombre y le dio dos besos en la mejilla mientras le tocaba el glúteo, hasta que la adolescente pudo retroceder y marcharse.

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