07 de noviembre de 2019
07.11.2019

Un violador reincidente, condenado a 23 años por secuestrar y agredir a una mujer en Chirles

La víctima fue liberada en Polop por el acusado dos horas después de ser raptada en su coche en Benidorm

06.11.2019 | 20:41
El condenado por secuestro y agresión sexual, el día que fue juzgado en la Audiencia de Alicante.

El procesado, que en 2010 ya fue penado con 9 años de cárcel por otra violación, deberá indemnizar a la agredida con 36.000 euros.

La Audiencia de Alicante ha dictado una contundente condena a 23 años de prisión a un vecino de Callosa d'en Sarrià con antecedentes por violación por secuestrar durante casi dos horas a una mujer en Benidorm y llevarla en su coche a una zona apartada de Chirles, en Polop, donde la agredió sexualmente antes de dejarla marchar y robarle dinero, según la sentencia hecha pública ayer por la Sección Primera.

El fallo también recoge que el acusado Juan María R., de 31 años, no podrá acercarse a la víctima ni comunicarse con ella durante 20 años y una vez que salga de prisión se le aplicará la medida de libertad vigilada durante nueve años.

El procesado también deberá indemnizar a la víctima con algo más de 36.000 euros por las lesiones sufridas, los daños morales causados y los desperfectos ocasionados al coche de la mujer raptada.

Los hechos declarados probados en la sentencia ocurrieron el 11 de junio de 2018. El acusado, que en 2009 fue condenado a 9 años de prisión por violación, acudió sobre las tres de la tarde a un descampado situado en la avenida Beniardá de Benidorm que se usa como aparcamiento, junto a la estación del TRAM. Se acercó a un coche donde había una mujer que se disponía a salir y el procesado le preguntó por una parada de autobús. Acto seguido simuló que se marchaba, pero de nuevo se acercó a la ventanilla del conductor y le dio un puñetazo en la cara a la conductora.

Intimidada con una navaja


A continuación, mientras la intimidaba con una navaja, le dijo que se pusiera en el asiento de al lado y que no chillara porque de lo contrario iba a rajarla. El procesado se subió al coche con la víctima y se dirigió hasta La Nucía y continuó hacia Polop de la Marina, donde llegó a la pedanía de Chirles y se metió por diversos caminos rurales hasta llegar a una zona de campo. El acusado detuvo el vehículo y maniató a la víctima antes de agredirla sexualmente en el interior del coche. Tras consumar la violación se dirigió a Polop y después de robarle 40 euros le dejó marcharse.

El tribunal señala en el fallo condenatorio que, pese a que el acusado negó los hechos, la declaración de la denunciante ha sido persistentes y es «sincera, auténtica, fiable y merecedora de la plena y total credibilidad que se le otorga». Añade el tribunal que la víctima se sintió «coaccionada en todo momento» y por ello no ofreció resistencia a la agresión sexual.

Además, el relato de la mujer la avalan «los informes médicos sobre las lesiones y muestras biológicas, ADN del procesado y por los testigos de referencia que describen la actitud y estado de la víctima tras los hechos», indica el tribunal.

La mujer explicó entre sollozos en el juicio las cerca de dos horas de auténtico pánico que sintió durante el secuestro y violación, ya que pensaba que la iba a asesinar, aunque al final logró convencerle asegurándole que no iba a presentar denuncia. Señala el fallo que el violador no dejó de amenazarla para que no denunciara y que ya había estado en la cárcel y si lo hacía la buscaría al salir.

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