15 de agosto de 2019
15.08.2019
Polémica

Una niña con un fuerte golpe en la cabeza espera seis horas a ser atendida en Ibiza

El Ib-Salut dice que se le hizo el triaje "en cuatro minutos" y que se la clasificó como "no urgente"

15.08.2019 | 16:30
La niña presentaba una herida de un centímetro en la frente.

Una niña de dos años que se había golpeado la cabeza contra una piedra después de caer desde una altura de un metro y medio tuvo que esperar hasta seis horas en el servicio de Urgencias del hospital Can Misses para poder ser atendida por un pediatra, explica su madre, que denuncia una falta de recursos humanos en el centro sanitario así como un fallo en los protocolos de actuación.

«Aquí algo ha fallado. No puedes tener a una niña de dos años, que es todavía un bebé, con la cabeza abierta. Por un tema de infección, por un tema de humanidad si no más. ¿Y cómo puede ser que digas que te acaban de avisar?», resalta en referencia a que cuando el especialista acudió a atenderla les dijo, según su testimonio: «Me acaban de decir que hay una niña que lleva aquí más de cinco horas y no la ha visto nadie».

Desde el Ib-Salut explican que a la niña se le hizo el triaje [la clasificación según su estado] «en cuatro minutos» desde su llegada y que se la identificó como «no urgente». «No tenía vómitos ni mareos y sólo presentaba un corte de 1 centímetro en la frente», afirma una portavoz, quien agrega que «sólo había que ponerle una tirita de puntos». Pero añade que la presión asistencial en Urgencias era «muy alta»: «Llegaron varias ambulancias a la vez con casos graves, y hasta que no se descolapsó este pico asistencial, no le dieron el alta», resalta.

«Lo peor no era la herida»

La familia llegó al hospital a las 21.16 horas del lunes 12, tal y como consta en el parte médico, después de que la pequeña cayera desde una altura de un metro y medio y se golpeara la cabeza contra una piedra. Además del fuerte impacto, tenía una herida profunda en la frente. «Lo peor no era la herida, sino que habría podido tener una conmoción cerebral; de hecho en el diagnóstico dice que tenía un traumatismo craneal», comenta la madre, quien considera que lo normal en esos casos habría sido tener a la pequeña en observación para vigilar su evolución.

A la niña la vieron en la zona de triaje, como indicó el Ib-Salut, donde le pusieron una gasa y un esparadrapo sobre la herida y a continuación la pasaron a la sala de Pediatría que está en Urgencias.

Como allí no había nadie esperando, la familia pensó que el pediatra la vería rápidamente. Pero empezaron a pasar las horas, relata la mujer, que señala que en las seis que estuvieron, «en Urgencias pediátricas no había nadie: ni un celador, ni un enfermero, no quiero decir ya un médico».

Como nadie les atendía, relata que «a los médicos, enfermeros o celadores, a cualquier persona con una bata» que veían que pasaba por la sala general de Urgencias no dejaban de decirles que tenían allí «una niña con un agujero en la cabeza, que acababa de tener un golpe muy fuerte, que había caído desde un metro y medio, a la que no había visto aún un médico». «'Pues sí, sí, ahora lo decimos dentro, ahora lo decimos dentro'. Eso nos lo dijeron tres o cuatro personas, pero nadie nos venía a ver ni nos decía nada», agrega.

Cuando llevaban cuatro horas, la madre presentó una reclamación. «Ya me parecía que cuatro horas era suficiente. Me dijeron que muy bien, que es lo que tenemos que hacer, que están totalmente colapsados, que están desbordadísimos. Y sí, la sala de Urgencias genérica sí que estaba llena de gente», cuenta.

Finalmente, dos horas después, se presentó un médico: «Ay, me lo acaban de decir, que hay aquí una niña», recuerda la madre que les dijo. En el parte médico se recoge que el diagnóstico es traumatismo craneal con una herida de un centímetro en el área frontal derecha. Tras explorarla y curar la herida, le dieron el alta, a las 3:06 horas ya del martes día 13.

«Por suerte ha quedado en un susto, pero si hubiera sido algo más grave podría haberlo sido mucho», afirma la madre, que recuerda que durante el tiempo que estuvieron esperando llegaron tres niños más a Urgencias de Pediatría, «uno de ellos con una posible apendicitis». «Después de nosotros vi que enseguida cogían al siguiente, no sé si entonces les dieron un esprint a los niños», apostilla.

Ella se muestra indignada por lo sucedido: «Fallan dos cosas: los recursos, por supuesto, que todos sabemos que están faltos de recursos. Pero además, los protocolos de Urgencias. Porque ¿cómo puede ser que digas que te acaban de avisar?», se plantea.

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