11 de julio de 2019
11.07.2019

El Supremo alerta del «silencio cómplice» del entorno de las víctimas de malos tratos

El Alto Tribunal asegura en una sentencia que los retrasos en la denuncia de las agresiones a mujeres maltratadas no pueden convertirse en dudas acerca de su credibilidad

10.07.2019 | 21:39
Vicente Magro, ponente del fallo.

El fallo recuerda que las presiones pueden impedir que se denuncien los hechos.

El Tribunal Supremo ha alertado en una sentencia del «silencio cómplice» de las víctimas de malos tratos, así como del «acoso cómplice» del entorno del agresor que muchas veces impide que éstas denuncien en su momento, según el fallo hecho público ayer y del que ha sido ponente el magistrado Vicente Magro. La sentencia confirma una pena de 16 años y once meses de cárcel que impuso la Audiencia de Vizcaya a un acusado de violar a su pareja mientras le decía que «si no eres mía, no eres más de nadie».

Durante la investigación, salieron a la luz otros episodios de malos tratos durante la relación de los que la víctima había venido exculpando a su pareja de las lesiones que sufrió. Hasta el momento del juicio, en el que sí acusó a su agresor. El hecho de que la víctima no hubiera denunciado antes fue utilizado por la defensa para poner en duda su credibilidad.

El Tribunal Supremo ha sido contundente al asegurar que «la falta de denuncia de hechos previos por la víctima no puede convertirse en dudas acerca de su credibilidad por su denuncia tardía». En ese contexto, destaca los problemas ante la presión ejercida por el entorno del autor.

La Audiencia de Vizcaya ya puso de manifesto en la primera sentencia que «no hemos de pasar por alto la soledad y vulnerabilidad que transmite la situación de la víctima, que en el momento en que sigue adelante con la denuncia que deriva de la llamada a la policía, se queda sola y ve que todo su entorno declara en favor del acusado, organizan eventos para apoyarle y cuestionan la vida y la credibilidad de ésta. Parece probable que ella percibiera ese devenir y que ello motivara que no quisiera denunciar nunca».

Soledad de las víctimas


La resolución del Supremo asevera que esta valoración «es sumamente importante» para «hacer notar la situación de soledad de muchas víctimas de violencia de género que se encuentran solas ante el maltrato que sufren». Una soledad que afecta tanto a su propio entorno, como la del agresro, «ya que eso es lo que provoca que en muchos casos las víctimas no denuncien o, si lo hacen, si perciben esta falta de apoyo de su entorno o, incluso, la presión del agresor, se amparen en su derecho para negarse a declarar», argumentan.

«Se habla así, del silencio cómplice del entorno de la víctima de malos tratos y el acoso cómplie del entorno del agresor, o llegar mucho más lejosa (...) cuestionando ese entorno del agresor la credibilidad de la víctima en ese momento, negando la existencia del maltrato», dice la sentencia.

Por este motivo, el Alto Tribunal recuerda que «el sentimiento de temor de las víctimas ante lo que pueda ocurrir es lo que provoca el rechazo a la denuncia».

El Tribunal impuso ocho años de cárcel por la violación, así como otras dos penas de cuatro años por dos delitos de lesiones. En el primero, el agresor agarró fuertemente de las manos a su pareja, retorciéndole los brazos, colocándoselos tras la espalda y haciendo fuerza sobre ellos. En el segundo, durante una discusión propinó un puñetazo en la nariz.

El Supremo recuerda que «este tipo de casos se producen con frecuencia, respecto a hechos que no se denuncian en su momento y que cuando ocurre un hecho grave, como aquí fue el de la violación, los ponen en conocimiento de la autoridad».

Antes de la violación, la víctima había achacado estas lesiones a hechos ajenos a su pareja. Al cambiar su versión en el juicio, la defensa había cuestionado la credibilidad de la víctima. Los tribunales han entendido que la víctima estaba diciendo la verdad y que en aquella otra ocasión estaba tratando de «ocultar el maltrato».

El fiscal pide 18 años a un acusado de violar a su expareja en Santa Pola


El fiscal mantuvo ayer la petición de 18 años de cárcel a un vecino de Santa Pola acusado de violar a su expareja y decirle después «soy un hombre y tengo mis necesidades». Además de la violación, se le acusa maltrato habitual y amenazas. Ayer en el juicio negó haberle puesto la mano encima pero admitió que la relación estaba muy mal durante los últimos seis meses. El acusado dijo que se trataba de una denuncia falsa y que su expareja había presentado otras contra él desde entonces. La víctima se mantuvo en su acusación y aseguró que su expareja la penetró a pesar de que le dijo expresamente que no. «No grité para no despertar a nuestra hija», dijo.

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