26 de junio de 2019
26.06.2019

El acusado de matar a la hija de su vecina de 68 puñaladas en Alicante admite el crimen y aduce que estaba en un delirio

El presunto asesino asegura que oía voces y veía sombras y descarta que el móvil fuera el ruido que hacía la mujer de 92 años por la noche

26.06.2019 | 14:26
Juicio en la Audiencia Provincial de Alicante al acusado de matar de 68 puñaladas a la hija de su vecina.

El acusado de matar a la hija de su vecina de 68 puñaladas en Alicante ha admitido el crimen y aduce que estaba en un delirio. Escuchaba voces, susurros y creía que le perseguían, visiones que se debían a su adicción a las drogas durante más de 20 años. Raul M. T. ha asegurado que estaba arrepentido y que no entendía cómo podía haber cometido el asesinato y estaba en estado de shock. Según su versión, estaba intentando que le ingresaran en un centro psiquiátrico porque su estado había empeorado desde hacía un año. "Me vi encerrado y que mi vida corría peligro. Como una encerrona", ha dicho.

El acusado en su llegada a la Audiencia de Alicante. Fotógrafo: Alex Domínguez

Desde la Fiscalía se le hizo ver que los síntomas que describía corresponden a un trastorno esquizofrénico y que nadie se lo ha diagnosticado, cuestión ante la que el procesado ha contestado con evasivas diciendo que no lo sabía. Las acusaciones aseguran que Raul M. T. tenía capacidad de discernimiento porque eligió a la víctima. Del ascensor salían la mujer asesinada y su madre, de 92 años, a la que reprochaba que hacía mucho ruido por la noche. "Escogió a la más joven porque si llega a apuñalar a la madre sabe que podría ser condenado a la prisión permanente revisable" ha dicho la abogada de la acusación particular. También las acusaciones sostienen que tanto el padre como el hijo tenían tendencia a resolver con violencia sus problemas. De hecho, el acusado del crimen fue condenado por agredir al marido de la mujer asesinada de un cabezazo por una discusión por la plaza de garaje. También sostienen que el acusado fue condenado por agredir a otro vecino en 2008, aunque el procesado ha asegurado que en ese juicio sólo tuvo que declarar como testigo.

En la declaración de hoy los ruidos de la vecina ya no eran el móvil del crimen, sino que el presunto asesino ha dicho que esos ruidos eran en realidad las voces de su cabeza.

Por su parte, el padre del acusado ha negado que amenazara a la madre de la mujer asesinada y que no sabía por qué le atribuía la Policía esas amenazas El padre asegura que estaba durmiendo la siesta y que le despertó su hijo ensangrentado diciendo que "la he liado". Al bajar a portal encontró a la Policía pero no recuerda lo que pasó porque estaba en estado de shock pero descartó haber proferido amenaza alguna "La conozco desde hace más de 20 años y nunca la he faltado al respeto", ha dicho.

El proceso para seleccionar al jurado ha terminado a las once de esta mañana en la Audiencia de Alicante. El jurado está formado por siete mujeres y dos hombres; más dos suplentes, también mujeres.

El asesinato de África Moreno, administrativa en el Hospital General de Alicante de 58 años, conmocionó a la sociedad alicantina. La mujer encontró la muerte el 28 de marzo del año pasado cuando fue a casa de su madre para irse a celebrar con ésta su 92 cumpleaños. La Fiscalía sostiene que el acusado abordó a las dos mujeres en el momento en que salían del ascensor, cogió a África del cuello y la arrojó al suelo, sin que ella tuviera capacidad de reaccionar, ni de defenderse. Con una navaja de diez centímetros de hoja, comenzó a apuñalarla por casi todo el cuerpo. En la cara, cuello, nuca, cabeza, pecho, tronco, espalda, brazos y manos. Hasta un total de 68 puñaladas que para el fiscal aumentaron el sufrimiento de la víctima de manera «deliberada» e «inhumana». Por este motivo, la acusación pública considera que se trata de un asesinato con las agravantes de alevosía y ensañamiento, por lo que se reclama una pena de 25 años de prisión. La víctima no murió en el acto, sino que tuvo una agonía de hora y media en el Hospital General de Alicante, mientras los médicos intentaban salvarle la vida. Finalmente falleció como consecuencia de la pérdida de sangre.

Tras las puñaladas, el acusado se volvió hacia la madre de la víctima y le dijo: «a ti no te hago nada porque eres muy mayor, pero te vas a acordar de mí por no dejarme dormir». Al parecer, el móvil del crimen fue que el acusado reprochaba a su vecina que hacía mucho ruido por la noche. «Mira si soy valiente que espero a la Policía, no me importa», dijo en ese momento, según el relato de la Fiscalía en su escrito de acusación.

El Ministerio Público también acusa por un delito de amenazas al padre del presunto asesino, ya que, aún con los policías delante se abalanzó sobre la mujer de 92 años asegurando que «teníamos que haberlo hecho antes, estamos hartos de vosotros, lo tenías que pagar y lo pagarás». Uno de los agentes tuvo que interponerse para evitar que la agrediera. Por este delito le reclama otra pena de 18 meses de prisión.

El acusado contaba con antecedentes policiales, pero eran por delitos menos graves que éste: robos con fuerzs y con violencia, conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, quebrantamiento de condena y lesiones. El procesado tiene además diagnosticado un trastorno mental por el abuso en el consumo de sustancias estupefacientes durante años. Para la Fiscalía, esta enfermedad mental no supone motivo para aplicarle atenuantes o eximentes. Aunque el procesado ha sufrido descompensaciones de tipo psicótico inducidas por el consumo de drogas, desde el Ministerio Público se considera que el procesado no tenía alteraciones mentales que afectaran a su inteligencia y a su voluntad en el momento de los hechos. El acusado fue detenido instantes después de que ocurrieran los hechos.

La primera jornada del juicio está dedicada a la selección del jurado, los informes iniciales de las partes exponiendo su posición en el juicio y la declaración de los dos acusados. La segunda sesión estará centrada en las declaraciones de los testigos y policías que intervinieron en los hechos, así como las declaraciones de los peritos que examinaron al acusado. La jornada del viernes servirá para la deliberación del jurado.

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