11 de junio de 2019
11.06.2019

Un hombre estrangula a su pareja en Alboraia y se suicida al llegar la Policía

Beatriz Arroyo, de 29 años, había decidido romper la relación de varios años con su verdugo, de 49

10.06.2019 | 23:52
Un hombre estrangula a su pareja en Alboraia y se suicida al llegar la Policía

Una mujer de 29 años, Beatriz Arroyo Hernáiz, fue asesinada en la madrugada de ayer en una vivienda de Port Saplaya (Alboraia), por su pareja, un hombre de 49 años, que se quitó la vida diez horas más tarde, al llegar a la finca los primeros policías locales, que iban en busca de la mujer tras la alarma lanzada por su madre. Beatriz, que según todos los indicios fue estrangulada, se ha convertido en la víctima número mil de la violencia machista en España desde que comenzaron los registros oficiales de feminicidios en el seno de la pareja, en el año 2003. Es la cuarta mujer asesinada este año en la Comunitat Valenciana en un crimen de género y la vigésimo tercera que se produce en toda España este año.

El asesinato de Beatriz, a falta de confirmación definitiva tras los resultados que arroje la autopsia que se le practicará mañana en el Instituto de Medicina Legal (IML), fue perpetrado en torno a la una de la madrugada, según la estimación inicial del forense que acudió al domicilio. Los primeros indicios apuntan a que fue estrangulada, aunque habrá que esperar a hoy, cuando finalice el examen forense, para confirmar esa sospecha, basada en las señales apreciadas por el forense que examinó el cuerpo en el lugar de los hechos.

A partir de ese momento, el autor del crimen, Viorel Parfene, estuvo dando vueltas por la casa y pensó en matarse, pero no llegó a consumar el suicidio. Lo intentó realizándose cortes poco profundos en las muñecas y también en el pecho, aunque ninguna de las heridas era grave. Después, abrió la espita del gas, para provocar una explosión o morir asfixiado, aunque tampoco respiró suficiente como para acabar con su vida. Finalmente, el asesino, viéndose descubierto y acorralado, decidió saltar desde el balcón de su vivienda, en un quinto piso, y poner fin a su vida. Viorel sufrió heridas gravísimas y, aunque el equipo médico del SAMU desplazado al lugar trató de reanimarlo durante minutos, acabó falleciendo.

Se mató al saberse acorralado


El asesinato tuvo lugar en el piso que ambos compartían, en el número 12 de la calle Unión de Port Saplaya. Se trata de uno de los callejones interiores, de acceso peatonal, de ese complejo residencial al borde del mar. Según varios conocidos de Beatriz, ella había tomado la decisión de romper la relación, por lo que todo apunta a que Viorel la mató cuando ella le anunció su decisión.

La Policía Local recibió la llamada del 112 pasadas las nueve y media de la mañana, después de que la madre de Beatriz llamase a emergencias en busca de ayuda. La mujer se mostró preocupada porque le acababa de llamar el jefe de Beatriz para preguntar si le ocurría algo, ya que, pese a su habitual puntualidad, no se había presentado ayer en su puesto ni había advertido de que no fuese a ir. La mujer detalló que ni su hija ni la pareja de ésta contestaban a sus llamadas ni mensajes. La Policía Local de Alboraia empezó a hacer gestiones para localizar tanto a Beatriz como a Viorel, pero tampoco hubo respuesta a estas llamadas.

Una patrulla se desplazó entonces a la casa, pero nadie abrió la puerta. Así las cosas, y dado que desde el exterior se percibía un fuerte olor a gas, los agentes pidieron la presencia de los bomberos para acceder al domicilio.

Fue en ese momento, ya cerca de las once de la mañana, cuando Viorel, viéndose acorralado, saltó desde el balcón y cayó en la acera que da a una de las dársenas de Port Saplaya, sin que llegase a responder a los requerimientos de los agentes.

Cuando los bomberos por fin abrieron la puerta, encontraron el cuerpo sin vida de Beatriz y, cerca de ella, el cuchillo empleado por Viorel para autolesionarse.

Al lugar acudieron agentes del equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Moncada, aunque finalmente el caso ha quedado en manos del equipo Mujer-Menor (Emume) de la Comandancia de València, al tratarse de un crimen machista.

Como en muchos otros casos de violencia de género extrema, tampoco en este había denuncias previas de malos tratos, lo que no significa que no los hubiera. Tampoco los servicios sociales de Alboraia tienen registro alguno en relación con Beatriz, según las fuentes consultadas ayer por este diario.

Perfil de la víctima: trabajaba como camarera en una heladería de la zona

«Estamos conmocionados, era una chica muy maja, todavía no nos lo podemos creer», asegura una vecina
Beatriz Arroyo Hernáiz, de 29 años, era conocida por muchos vecinos de Port Saplaya al haber trabajado durante años como camarera en la cafetería que regentaban sus padres. «Estamos conmocionado, era una chica muy maja, todavía no nos lo podemos creer», se lamentaba Yolanda. Respecto a la relación sentimental que tenía con Viorel, quien se convirtió ayer en su verdugo, nadie supo indicar si la pareja atravesaba por problemas, ya que de puertas para dentro la joven llevaba una vida muy reservada.

No obstante, fuentes de su entorno sí que explicaron que Beatriz tenía intención de poner punto y final a la relación con Viorel, casi veinte años más mayor que ella. El asesino machista también había trabajado un tiempo como cocinero en la cafetería situada a pocos metros del domicilio donde se produjo el crimen.

Actualmente ninguno de los dos trabajaba ya allí ya que la familia de la víctima había traspasado el negocio hacía unos meses. Sus antiguos compañeros prefirieron no hacer declaraciones por respeto a su memoria.

Sobre Viorel los vecinos de la pareja, que llevaba viviendo en la finca poco tiempo, explicaron que nunca habían tenido problemas con él ni escucharon discusiones con Beatriz hasta este fin de semana. «Se ha vuelto loco, si no llega a venir la Guardia Civil vuela toda la finca», comentaba Elena.

El Ayuntamiento de Alboraia mostró su consternación por este crimen machista que se ha cobrado la vida de una de sus vecinas y convocó un pleno extraordinario de condena.


Confiesa que violó y propinó una paliza a su pareja


Un hombre de origen peruano confesó ayer haber golpeado de forma reiterada a su pareja en València, «le di patadas y puñetazos por todo el cuerpo», y después la violó aprovechando que estaba totalmente «intimidada». «Estaba drogado y tomado, no sé lo que me pasó, pido perdón», alegó en el juicio celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de València. El Ministerio Fiscal solicitaba para él una pena de 17 años de prisión pero tras su reconocimiento de hechos rebajó la pena a seis años por la agresión sexual, dos por las lesiones y uno por las coacciones. Asimismo, deberá realizar trabajos en beneficio de la comunidad por un delito de vejaciones leves y se solicita una orden de alejamiento respecto de su víctima por un plazo de 22 años. Los hechos se produjeron el 9 de diciembre de 2017 en el domicilio de la pareja, situado en València. La fiscal remarca «la actitud celosa y posesiva» del procesado, quien la insultaba por estar mirando el móvil. Incluso después de golpearla y violarla le hizo grabar un audio donde ella decía que las heridas eran por una caída en la bañera antes de ir al hospital.

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