04 de junio de 2019
04.06.2019

Juzgado por dos atracos armado con un cúter a conductores en la autovía de Alcoy

El hombre aduce que estaba con el síndrome de abstinencia - Las víctimas fueron un taxista y un matrimonio al que retuvo tres horas en el coche

03.06.2019 | 21:04
El acusado durante el traslado del furgón policial a la Audiencia para ser juzgado.

La Audiencia de Alicante sentó ayer en el banquillo a un hombre acusado de haber intentado atracar a un taxista con un cuter y, posteriormente haber secuestrado a un matrimonio durante cerca de tres horas al subirse a su coche para intentar escapar en la autovía de Alcoy. El hombre, que tiene antecedentes por hechos similares, adujo que se encontraba bajo el síndrome de abstinencia y que nunca tuvo intención de herir a nadie, negando que les intentara atracar. La Fiscalía pidió ayer penas que suman quince años de cárcel por los delitos de robo con violencia y detención ilegal.

Los hechos ocurrieron la tarde del 14 de noviembre de 2017 cuando el taxista se encontraba prestando servicio en la estación de tren de Alicante. El acusado se subió en su taxi planteándole que trabajaba en un despacho de abogados y que necesitaba que le llevara hasta València para cobrar un dinero de unos clientes y volver a Alicante. El taxista aseguró que no sospechó nada. «Era una persona agradable, hasta me cayó bien», dijo ayer en el juicio. Los problemas empezaron cuando llegaron a la dirección.

Al rato de haber entrado en la vivienda, el taxista empezó a impacientarse porque el cliente no salía. Hasta que llegó una vecina y le dijo que había un hombre llamando a todos los timbres del edificio pidiendo dinero porque tenía que pagar un taxi. El taxista llamó a la policía y, cuando los agentes se presentaron, apareció el acusado diciendo que no había podido cobrar el dinero pero que no se preocupara que pensaba pagarle. El taxista declaró que accedió a llevarle de vuelta tras haber hablado con un compañero que le había llevado otras veces quien le dijo que a él siempre le había pagado y que había mandado una foto del DNI del acusado a su jefe por si ocurría algo. A mitad de trayecto de vuelta, el hombre sacó un cúter y se lo puso al taxista en el cuello exigiéndole las llaves del coche y su teléfono móvil. Al tratar de resistirse, le hizo un corte en la nariz con el arma blanca. El taxista pudo bajar del coche y huir pero el acusado solo le siguió unos pocos metros.

En ese momento, paró en el arcén para tratar de auxiliar y sin saber qué pasaba un coche con un matrimonio de octogenarios. El acusado se subió al vehículo diciendo que era un taxista y que habían tratado de atracarle y que le llevaran a la comisaría más próxima para denunciar. Cuando la pareja empezó a poner en duda lo que pasaba, le puso el cúter en el cuello al marido para que arrancara y empezó a pedirles el dinero que llevaran encima.

«Al llegar a Ibi nos dijo que ya había visto todo lo que tenía que ver allí y nos exigió que le lleváramos a Xixona», relató la mujer. En Xixona, el acusado volvió a cambiar de parecer y les pidió que les llevaran hasta Sant Joan. Durante el atraco, obtuvo 280 euros que la mujer llevaba en el bolso. Finalmente le dejaron en un cruce y se marcharon. La pareja estima que estuvieron encerrados con él en el coche entre dos horas y media y tres horas hasta que finalmente se marchó.

Por su parte, la defensa planteó que el acusado había obtenido en otros juicios en València una atenuante por drogadicción, circunstancia a la que la Fiscalía se ha opuesto. Del mismo modo, la defensa ha negado la existencia del delito de detención ilegal por el tiempo que el matrimonio estuvo en el coche con él. El acusado aseguró que llevaba años pidiendo a la dirección de la cárcel en la que se encontraba un certificado sobre los brotes psicóticos que padecía a causa de su adicción y que no se lo habían dado, un extremo que la Fiscalía no cree probado.

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