17 de mayo de 2019
17.05.2019

Un educador en un centro de menores acepta dos años por abusar de una interna

El acusado admite que se metía en la habitación de la víctima en Alcoy para hacerle masajes libidinosos

16.05.2019 | 20:42
El acusado, ayer en el banquillo al inicio del juicio.

Un educador en un centro de menores de Alcoy aceptó ayer una pena de dos años de cárcel tras admitir que abusó sexualmente de una de las internas, de doce años de edad. El juicio se cerró ayer con una conformidad entre el fiscal y la defensa en la Audiencia de Alicante, en la que el acusado confesó los hechos. Inicialmente se le pedían cinco años de cárcel.

Los hechos remontan al año 2011 en un centro de acogida de menores de Alcoy en el que se encontraba internada la víctima, que contaba entonces con doce años e edad. El acusado admitió ayer que mientras trabajaba como educador se personó en el dormitorio de la víctima para hacerle un masaje en la espalda, a petición de ésta.

Al día siguiente por la noche, volvió a la habitación y «con ánimo libidinoso» con el pretexto del masaje, el acusado empezó a manosearle el pecho por debajo del pijama. En días posteriores, regresó a la habitación de la menor, donde repitió la misma conducta, llegando algunos días a besarla en la boca y a intentar tocarle los genitales.

La Fiscalía consideraba que el acusado se prevalió de su condición de educador del centro y de la confianza que a ésta le podía generar por tener asignado su cuidado. El Ministerio Público le acusaba de un delito continuado de abuso sexual.

Según las fuentes consultadas por este diario, el acusado había admitido los hechos y también indemnizó a la menor por los daños morales sufridos. Por este motivo, el fiscal accedió introducir atenuantes por reparación del daño y por dilaciones indebidas. En el acuerdo cerrado ayer, se prohibía al acusado ejercer trabajos que supongan contactos con menores de edad durante siete años, aunque las fuentes consultadas por este diario señalaron que en la actualidad el acusado ya no trabaja en el centro y se encuentra apartado de esta actividad. Del mismo modo, se le ha impuesto una orden de alejamiento por el que no podrá contactar con la víctima durante el tiempo que esté cumpliendo la condena.

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