06 de mayo de 2019
06.05.2019

Una asociación censura que no se considere agresión sexual los tocamientos a una empleada de Fontcalent

El colectivo de trabajadores «Tu abandono me puede matar» critica la versión del Ministerio del Interior

06.05.2019 | 00:05
Imagen de una protesta de «Tu abandono me puede matar» a las puertas de la prisión de Fontcalent.

El ministerio admite el incidente protagonizado por un interno pero considera que no supone un abuso contra la libertad sexual de la funcionaria porque esta le recriminó con un grito.

La asociación «Tu abandono me puede matar» denuncia que Instituciones Penitenciarias no haya considerado como tal la agresión sexual que sufrió una funcionaria del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent el pasado miércoles. El colectivo, formado por trabajadores de la cárcel, pide la dimisión del cargo de la Secretaría General que ha asegurado esta semana que este tipo de conductas son impredecibles y que los reclusos del Psiquiátrico son inimputables.

Los hechos, que sucedieron el día 1 de mayo cuando un interno se abalanzó sobre la trabajadora y le infringió tocamientos, han sido reconocidos tanto por la asociación como por Instituciones Penitenciarias. Sin embargo, ambas instituciones difieren en el modo de considerarlos. Mientras que la asociación lo tiene claro y lo denuncia como agresión sexual, Instituciones Penitenciarias no lo considera como tal porque, aunque admite los tocamientos «intencionados» a la funcionaria, apunta que ésta se los recriminó al recluso de forma contundente con un grito, según unas declaraciones del portavoz de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en Cadena SER.

«Dada la gravedad de los hechos, la asociación se ve en la obligación de responder a la inadmisible versión de la Secretaría General», apunta la agrupación al tiempo que lanza una fuerte crítica: «Que las conductas sean impredecibles no implica que no sean constitutivas de delito, si los delitos se pudieran predecir no existiría el Código Penal».

La asociación también se pronuncia en relación al grito de la funcionaria, por el que la Secretaría General deja de considerar lo sucedido como una agresión sexual. «Un grito de recriminación no exime de que se trate de un delito contra la libertad sexual», señalan desde «Tu abandono me puede matar».

Esta misma entidad exige que la Administración Penitenciaria proteja a sus mujeres trabajadoras de los ataques contra su libertad sexual, denuncie las agresiones que sufren y las apoye tanto a nivel psicológico como jurídico. «Se trata de una agresión de carácter sexual a una trabajadora en el ámbito de su trabajo», recalcan.

Del mismo modo, piden el «cese fulminante» del cargo responsable de prensa que ha realizado las conflictivas declaraciones a la radio alicantina «tanto por su lejanía de la legalidad vigente como por su falta absoluta de sensibilidad hacia el colectivo de mujeres trabajadoras». La Asociación Mujeres con Voz también ha expresado su repulsa por la versión oficial dada y ha ofrecido todo el apoyo necesario a la víctima de lo sucedido. «Tu abandono me puede matar» reclama, al mismo tiempo, una «rectificación urgente y pública en una rueda de prensa del secretario general en la que transmita su apoyo incondicional a la compañera».

La agresión

Según explicó este colectivo de trabajadores de Instituciones Penitenciarias, los hechos sucedieron cuando la funcionaria estaba realizando el cierre manual de las celdas. Los internos esperaban su turno y el servicio transcurría con normalidad hasta que la trabajadora fue atacada tras abrir la puerta de una celda para que entrara un interno.

Los denunciantes afirmaron que el interno se abalanzó sobre la trabajadora y logró acorralarla, momento en que «le infringió tocamientos indiscriminados en las nalgas con el propósito de obtener satisfacción sexual y siguiendo, según sus propias palabras, su 'instinto'».

La funcionaria se encontraba sola pero pudo zafarse de su agresor y encerrarlo en la celda gracias «a su gran profesionalidad y experiencia». El agresor reconoció que «sabía perfectamente y en todo momento lo que hacía», según indicó el colectivo.

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