15 de marzo de 2019
15.03.2019

La detenida envió una nota a su madre diciendo que se iba "con el Creador"

El padre de los niños se confiesa seguidor de los 'Illuminati' y ambos consumían setas alucinógenas

15.03.2019 | 11:56
María G. M. en otra detención.

«Me voy con el Creador». Fue la despedida de María a su madre, en la nota que le envió a primera hora de la mañana de ayer y que puso a la abuela de los pequeños en alerta. Tanto María, de 27 años, como su pareja, Gabriel, de 32, se decían seguidores de los Illuminati, la sociedad secreta nacida a finales del siglo XVIII en Baviera (Alemania) como oposición a los abusos de poder, que en los últimos años ha ganado adeptos y seguidores entre determinados movimientos pseudoculturales.

Ni María ni Gabriel colaboraron en las primeras horas de investigación, lo que retrasó el hallazgo de los cuerpos, aunque la Guardia Civil sospechaba desde primera hora que se trataba de un doble asesinato. De hecho, cuando la Policía Local de Godella llegó al domicilio, a las 8.30 horas de ayer tras la alerta de un vecino, el progenitor se mostró desorientado y confuso, pero ya en ese momento les espetó que su único deseo en ese momento era «volver a Bélgica, porque aquí ya no tengo nada que hacer. Están todos muertos».

«Él está muy mal de la cabeza, a mí dejó de hablarme porque decía que tenía demonios dentro», relata una amiga de la pareja sobre la personalidad de Gabriel. De hecho, desde que la pareja inició la relación hace más de seis años, las amigas más íntimas de María le habían dicho en varias ocasiones que ese chico no le convenía, «que no está muy centrado».

Entre las rarezas de Gabriel, sus allegados recuerdan que le gustaba buscar animales muertos y que recientemente había colocado un cráneo de uno de ellos en la casa «porque decía que así les protegía de los demonios».

Asimismo, días antes del doble crimen, sus amigos vieron que había hecho un agujero en el terreno, pero no le dieron importancia hasta ayer. «Era de hacer cosas así», apunta Pepe.

Ambos detenidos, que se enorgullecían de ser antisistema, serán sometidos a un examen toxicológico para determinar si habían consumido algún tipo de sustancia estupefaciente. Las fuentes consultadas por este periódico aseguran que ambos consumían «porros y en ocasiones setas alucinógenas».

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