08 de diciembre de 2018
08.12.2018

El fundador de Lambda fue estrangulado por su asesino con un jersey

El crimen se produjo a principios de semana y la policía investiga si el autor se ensañó a golpes con Fernando Lumbreras con el único fin de robarle

08.12.2018 | 01:21
El fundador de Lambda fue estrangulado por su asesino con un jersey

Estrangulado con uno de sus jerséis, ese fue el triste final de Fernando Lumbreras Márquez, primer coordinador del colectivo Lambda en València y fiel defensor de las reivindicaciones de la comunidad LGTBI. Una persona que irradiaba magnetismo, según lo describen los que conocían a este referente de la lucha de los derechos del colectivo, cuyo cadáver fue hallado maniatado en su piso de València el pasado miércoles por la noche. El resultado preliminar de la autopsia realizada ayer en el Instituto de Medicina Legal de València ha confirmado que la causa de la muerte fue una asfixia por estrangulamiento, con la prenda que tenía enrollada al cuello, y que los golpes que presentaba la víctima no eran mortales sino una muestra más del ensañamiento que el autor o autores del crimen tuvieron con Lumbreras.

El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de València trata de estrechar el cerco sobre las personas que pudieron acceder al domicilio del fallecido a principios de semana, data en la que se sitúa la muerte según el estado que presentaba el cadáver. Como ya indicó ayer INFORMACIÓN, el abanico todavía es muy amplio, ya que por un lado se ha interrogado a dos hombres con los que compartió techo la víctima, que estaban realquilados en su casa de la calle Julián Peña de València, y a los que había pedido que se marcharan apenas unas semanas antes. Además, como indicaron fuentes vecinales, Lumbreras era muy confiado y dejaba entrar en su casa a desconocidos con relativa frecuencia, por lo que no es de extrañar que la puerta de la vivienda no estuviera forzada.

Respecto al móvil del crimen, hay indicios claros que apuntan a un robo, ya que la casa estaba revuelta y se ha confirmado la sustracción de algunos bienes del inmueble. No obstante, los investigadores tan solo descartan el móvil homófobo, y mantienen abiertas otras líneas de investigación por si el robo no fuera el principal fin del homicida u homicidas.

De hecho, los golpes que tenía la víctima por todo el cuerpo indican cierto grado de ensañamiento, lo que unido al estrangulamiento con una prenda de vestir, son más propios de un crimen pasional. Como ya indicó ayer este periódico, el fallecido fue encontrado vestido, tirado boca abajo en la cama de su dormitorio y con las manos atadas a la espalda.

Eran las 20.15 horas del miércoles cuando una vecina que contaba una copia de las llaves abrió la puerta y descubrieron que éste estaba muerto. Amigos del fallecido ya les habían alertado asustados porque no tenían noticias de él desde el pasado lunes. Ese día a las 14.15 horas se conectó por última vez al WhatsApp.

Crímenes con ciertas similitudes

La muerte de Fernando Lumbreras recuerda a otros crímenes cometidos en la provincia de València en los que los autores se habrían aprovechado de la vulnerabilidad y confianza de sus víctimas, todos ellos hombres homosexuales, para acabar con su vida. En la mayoría de ocasiones el móvil era el robo, oculto tras un supuesto encuentro sexual o las aspiraciones de la víctima en tenerlo, y el método utilizado la asfixia.

Uno de los casos más recientes es el de Vicente Soler Romaguera, de 63 años, asesinado y torturado por tres jóvenes en diciembre de 2016 en su domicilio de la avenida Peris y Valero de València. En este caso el fallecido contaba con antecedentes por pederastia y los presuntos autores de su muerte eran tres chicos de nacionalidad rumana a los que solía invitar a su casa, donde les ofrecía cocaína a cambio de sexo. El móvil de éstos fue el robo. Le propinaron numerosos golpes hasta asfixiarlo con una bolsa en la cabeza.

También en el mes de diciembre, esta vez de 2013, dos jóvenes 'chaperos' de origen rumano mataron de una paliza a un hombre de 53 años en un edificio abandonado de la calle San Vicente de València para robarle la tarjeta de crédito y apoderarse de un exiguo botín de 420 euros. Ambos fueron condenados a quince años de prisión por homicidio, detención ilegal y robo con violencia.

En ocasiones los autores de este tipo de crímenes han logrado salir absueltos. Ejemplos de ello son el caso del crimen de Andrés Palomino, un falso médico de 68 años asesinado en València en junio de 2012. El condenado a cuatro años de prisión por asfixiarlo fue finalmente absuelto por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana al entender que actuó por «miedo insuperable» después de que un jurado popular considerara probado que éste se defendió de una agresión sexual.

Misma suerte corrieron los acusados de un doble crimen ocurrido en Calicanto en enero de 2007. El dueño del chalé, un septuagenario de origen alemán, ayudaba a gente necesitada que contrataba para que realizaran trabajos de jardinería y albañilería en su domicilio. Dos personas acabaron con su vida tras clavarle un destornillador porque no les decía dónde guardaba el dinero. El joven que tenía acogido en su casa también murió de doce cuchilladas al regresar a la casa antes de tiempo. La destrucción de las piezas de convicción antes del juicio propició que el principal encausado eludiera una pena de 50 años de cárcel.

Asimismo, en el año 2006 un hombre de 74 años fue estrangulado con el cinturón de un albornoz en la pedanía valenciana de Castellar durante, al parecer, una práctica sexual.

Cuchillada en el corazón

Significativo fue también el crimen del abogado Vicente Marco Reyes, candidato del partido ecologista, asesinado de una cuchillada en el corazón en febrero de 2011 en su domicilio de la calle Hernán Cortés de València. Los investigadores lograron identificar a su asesino, quien se encontraba preso por otra causa por un delito de robo con violencia.

En esta lista negra de crímenes también habría que incluir la muerte de Alberto Enrique Ferrer, un peluquero de 42 años descuartizado y cuyo tronco fue encontrado dentro de una maleta abandonada en la avenida Peris y Valero de València en septiembre de 2017. Contactó con su asesino para matener un encuentro sexual pero su caso acabó de la peor manera posible. Cuando la Policía Nacional se disponía a identificar a su verdugo, Pierre Danilo L., tras seguir un reguero de gotas de sangre, el doble asesino mató a traición al subinspector Blas Gámez.

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